73

Cambio climático

Enero - Marzo 2013

La comprensión de los ciclos largos en el cambio climático; los factores que agravan la sucesión o intensidad de eventos extremos (como huracanes o tsunamis); las amenazas a la biodiversidad; la capacidad de adaptación ante los impactos del calentamiento global; las medidas de pronóstico, prevención y enfrentamiento ante estos y otros fenómenos, como los retrocesos en las líneas costeras y la migración de especies; no requieren solo de los conocimientos técnicos de la paleoclimatología, la modelación matemática de las contingencias atmosféricas, o las herramientas prospectivas para evaluar la carga de los ecosistemas, sino de la capacidad de análisis sobre sus dimensiones económicas, sociales y políticas.

73

Enero - Marzo 2013

Understanding the long cycles of climate change; the factors that worsen the stringor intensity of extreme events (such as hurricanes or tsunamis); the threats to biodiversity; the capacity for adaptation in the face of the consequences of global warming; the measures of forecasts, prevention and management of these and other phenomena, such as the receding coastlines and species migration; do not require merely technical knowledge of paleoclimatology, mathematical models of atmospheric contingencies, or the prospective tools to evaluate the load for ecosystems, but the capacity to analyze their economic, social and political dimensions. Temas thanks to UNDP for co-sponsoring this workshop in Havana that gathered climatologists, specialists on security, public health, international relations, oceanologists, economists, geographers, sociologists, from several Latin American and Caribbean countries, who put together this unique issue about a complex problem.

Enfoque

Por: Heraldo Muñoz

  •  

    Informes científicos y técnicos del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y otros más recientes de las Naciones Unidas, del BID y del Banco Mundial indican que América Latina y el Caribe podría ser una de las regiones más afectadas por el cambio climático aunque sólo el 11% de las emisiones de  carbono causantes del calentamiento se originen en esta región. Los estudios estiman que un aumento de temperatura de 2 °C tendría efectos devastadores, tales como el colapso de una parte importante del  bioma coralino del caribe, una aceleración del deshielo de los glaciares en los Andes, la desestabilización de los ciclos hidrológicos en las cuencas más importantes, las reducciones de tierra arable con impactos en la agricultura, aumentos de inundaciones especialmente en zonas costeras e  intensificación de eventos extremos tales como huracanes y ciclones. ¿Cuál debería ser, entonces, la agenda de adaptación al cambio climático para América Latina y el Caribe?

     

     

Por: Ramón Pichs Madruga

  •  

    La crisis ambiental ha continuado reforzándose en las últimas décadas, a pesar de las múltiples conferencias internacionales y los numerosos procesos de negociación multilateral en marcha, como expresión de las grandes contradicciones del mundo actual, donde prevalecen las inequidades socioeconómicas y la subestimación de la huella ecológica de la actividad humana, como quedó evidenciado en la Cumbre “Río+20”, en Río de Janeiro, Brasil, junio de 2012.

    Según cálculos recientes de WWF (2012), los recursos de biodiversidad del planeta han declinado en un 30% entre 1970 y 2008, a escala global (en 60% en los trópicos). Además, se estima que la demanda de recursos naturales se ha duplicado desde 1966, y consecuentemente, se están consumiendo recursos naturales equivalentes a 1.5 planetas. Según esta fuente, de mantenerse las tendencias actuales, en 2030 se requerirían dos planetas, para cubrir la demanda rampante de recursos naturales. Se calcula, además, que los países de altos ingresos tienen una huella ecológica que, como promedio, supera en cinco veces la media de los países de bajos ingresos.

    En este contexto, se destaca el cambio climático como reto global, con implicaciones significativas para las distintas formas de vida en el planeta. Las preocupaciones acerca del comportamiento del clima han acompañado al hombre a lo largo de su evolución, pero no cabe dudas de que en la actualidad los efectos acumulados de la propia actividad humana amenazan la estabilidad de sistema climático. En este trabajo se analizan algunos ejes clave del debate actual acerca de este tema.

     

     

Por: Alonso Brenes

  •  

    En este texto se resalta la cooperación como una de estas actitudes probadas como beneficiosas y que, en el contexto del cambio global y climático, se perfila como una ruta sensata para hacerle frente a los desafíos contemporáneos. Se enfoca en la cuenca del Caribe y parte de la premisa de que ante los impactos del cambio climático, el conjunto de países que convergen en el área podrán enfrentarlos mejor en conjunto que de forma separada.

    En la discusión se mueve la cooperación desde un sentido abstracto y se confronta con los requerimientos que deben considerarse en el marco de un cambio, global y profundo, de las estructuras políticas, científicas y sociales; pero además en un contexto geográfico muy diverso, multifacético e incluso etéreo como lo es la región Caribe, cuya concepción oscila entre construcciones regionales impuestas y relaciones funcionales de órdenes variables.

    Estas anotaciones y argumentos, aun en construcción, buscan sugerir algunas líneas a través de las que la cooperación pueda ser impulsada y fortalecida, desde los temas vinculados con el cambio climático como punto de partida, pero que se extienda a los demás ámbitos de la agenda de desarrollo, en donde las confluencias son tan inevitables como necesarias.

     

     

Por: Roberto Piñeiro, Arsenio J. Areces, Eduardo Salinas

  •  

    A partir de una visión multifacética de la realidad, mediante una encuesta y la aplicación en talleres de expertos de dos técnicas multicriterio de estructuración de ideas: el procedimiento de jerarquización analítica implementado por Saaty y el programa MICMAC, de la caja de herramientas prospectivas de Michel Godet, se analizó la percepción existente acerca de la sustentabilidad y la gobernanza en el marco de los cambios climáticos que tienen lugar en la actualidad. El análisis grupal demostró que 44 factores afectan de manera directa o indirecta a la sustentabilidad y 31 resultaron notorios atendiendo a su importancia relativa o a la frecuencia de aparición en los nodos que conformaron el árbol de jerarquías en un desarrollo sustentable. Entre los factores asociados al dominio científico se destacaron el “Conocimiento de los fenómenos y procesos que concurren en los geosistemas”, el “Conocimiento de la problemática ambiental” y el “Conocimiento de las capacidades de carga ecosistémicas a escala local”. Pudo concluirse sin embargo, que a causa de los pasivos ambientales que generan, los factores vinculados al proceso de gobernanza, ya sea por constituir la herencia sociopolítica y económica heredada de administraciones precedentes, como por reflejar el estilo de gobierno imperante, son los que más inciden en la factibilidad de un desarrollo sustentable.

     

     

Por: Jesús M. Pajón

  •  

    La problemática de las estrategias de adaptación y mitigación de impactos del cambio climático se ha convertido en uno de los puntos centrales de las agendas políticas, científicas y ciudadanas, puesto que de una acción pertinente y adecuada en este sentido depende en medida relevante las opciones de desarrollo de vastas regiones y de la sociedad planetaria en su conjunto. Para el Caribe, por su relativamente elevada probabilidad de ocurrencia,  los huracanes y sus eventos naturales y sociales asociados (inundaciones, penetración del mar, pérdida de cosechas, destrucción del hábitat de comunidades pobres, entre otras), constituyen un de los focos centrales de esta agenda.   El tema es en sí mismo multidisciplinar e involucra innumerables aristas.

    Esta ponencia parte de tres supuestos básicos: el primero es que para perfilar estrategias de actuación realistas uno de los problemas cardinales a resolver en el campo del cambio climático consiste en poder distinguir entre los cambios producidos por la variación natural y aquellos inducidos por la acción antrópica; el segundo es que esta distinción requiere de un examen del pasado, del colocado en la investigación paleoclimática, a partir de la cual es posible caracterizar la variabilidad natural del clima, sus ritmos y ciclos de ahí que resulte imprescindible el estudio de los datos paleoclimáticos que registran la variabilidad climática pre-sociedad; y el tercer supuesto considera que la investigación paleoclimática exige, quizás como ninguna otra, una visión regional y planetaria y por ello es un campo propio de la cooperación interacadémica.

    Con estos supuestos,  el texto muestra como el estudio de los registros naturales proxy de alta resolución, evaluados en diferentes áreas climáticas de la tierra, ponen de manifiesto la ocurrencia de significativos cambios climáticos y una amplia variabilidad del clima durante el Cuaternario y particularmente durante el Pleistoceno Tardío-Holoceno, según las más diversas escalas de tiempo y debido a las tendencias naturales del planeta. Los estudios paleoclimáticos de las últimas dos décadas, se distinguen por el establecimiento de cronologías confiables de estos paleoarchivos naturales y los paleoprocesos asociados. La paleotempestología se dedica al estudio de las tormentas ó huracanes antiguos, llamándosele también el estudio de los paleohuracanes.

    La potencial aplicación de estas metodologías al estudio de los paleoindicadores naturales que registran la variabilidad climática y ambiental natural de la tierra, así como la actividad de los paleohuracanes en el Gran Caribe, contribuyen a evaluar la problemática relacionada con los cambios globales.

     

     

Por: José Rubiera

  • La historia de Cuba está plagada de intensos huracanes que han ocasionado grandes pérdidas de vidas y daños materiales. El primero del cual se recuerdan sus impactos fue el huracán de 1527, que ocasionó gran destrucción en la villa de Trinidad y hundió parte de la flota de Pánfilo de Narváez. Estos huracanes fueron seguidos por los de gran intensidad de 1844 y, sobre todo, el de 1846, llamado Tormenta de San Francisco de Borjas, Categoría 5, el más intenso que haya azotado a La Habana, y en el que Sus vientos huracanados se sintieron hasta las proximidades de los actuales límites de las provincias orientales. Pero las mayores catástrofes en la historia de Cuba fueron ocasionadas por huracanes del pasado siglo XX: el del 9 de noviembre de 1932 en Santa Cruz del Sur, Categoría 5; el Flora, del 4 al 7 de octubre de 1963. En el siglo XX también hubo otros huracanes de gran importancia, como los de 1926 y 1944 en La Habana y el occidente de Cuba; el de 1933 en la costa norte central; el de 1935 que destruyó a Cienfuegos; el de 1948 en el occidente y Matanzas; el de 1952 en las provincias centrales, entre otros. Pero desde finales de los años 60 del siglo pasado y hasta 1995, sólo se recuerda el huracán Kate, de poca intensidad. En el resto del área de la cuenca del Atlántico también se registró una merma en la actividad ciclónica. Sin embargo, en 1995 comenzó un período de una gran actividad ciclónica en el Atlántico que dura hasta nuestros días, en el cuál se han registrado más huracanes de gran intensidad que en cualquier otro período de actividad conocido anteriormente. ¿Guarda esto relación con el cambio climático?

     

     

Por: Patricia Ramírez, Adriana Bonilla

  •  

    En este ensayo se presenta una aproximación a la solución del problema relacionado con la comprensión y aplicación de criterios técnicos para brindar pronósticos del clima de mediano plazo, es decir, considerando períodos de algunos meses. Si bien no se trata de pronósticos en la misma forma en que se predice el tiempo atmosférico para lapsos de horas, se propone este recurso en la modalidad de “perspectivas”, que brindan una apreciación general de lo que se puede esperar, en términos de la variabilidad climática en una determinada estación del año. Se muestra cómo este proceso se ha llevado a la práctica en Centroamérica con el propósito de comprender mejor dicha variabilidad estacional o interanual, aplicando esas perspectivas a la información disponible para la reducción de impactos de origen climático sobre los sectores clave para el crecimiento y el desarrollo de los países de la región, así como para beneficiar directamente a los ciudadanos ante la ocurrencia de eventos que afecten la salud pública, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de energía, entre otras esferas del quehacer y el bienestar de la población.

    Se presentan los componentes empleados para la elaboración de la perspectiva regional del clima, las particularidades de este tipo de pronóstico y el abordaje de análisis para su aplicación sectorial, constituida en una plataforma que en la actualidad está conformada por el Foro del Clima de América Central y el Foro de Aplicaciones de la Perspectiva del Clima a la Seguridad Alimentaria, integradas por múltiples actores.

     

     

Controversia

Entretemas

Por: Dion E. Phillips

  •  

    El terrorismo político, tal como se evidencia en la multiplicidad de actos de este tipo que ocurren a todo lo largo y ancho del mundo, constituye un problema mundial. Durante los últimos veinticinco años, en los países industriales adelantados ha ido aumentando el número de estudios sobre terrorismo político que reflejan esta tendencia. Sin embargo, aunque los actos de terrorismo político tienen lugar en los países en desarrollo, incluidos los países caribeños, en esos países escasean los criterios referidos al tema del terrorismo político. Que yo sepa no existe ninguna investigación de este tipo sobre el Caribe. Por esa razón este estudio contribuye al caudal de conocimientos en materia de terrorismo político en general y con ello quizás sea el primer trabajo de este tipo centrado en el Caribe. Además, como los actos de terrorismo político repercuten profunda y ampliamente en la sociedad caribeña, orientada al turismo y muy delicada desde el punto de vista político, es probable que el presente estudio resulte de interés para el personal encargado del cumplimiento de la ley así como para políticos y formuladores de política que, al contar con más información sobre el terrorismo en el Caribe, tal vez puedan prevenir nuevos incidentes en el futuro.

     

     

Lectura Sucesiva

Por: Elena Díaz

  •  

    En octubre de 2012 se publicó en Venezuela (PDVSA y la Editora Política de Cuba) el libro La nube negra. Golpe petrolero en Venezuela, de Germán Sánchez Otero, ex embajador de Cuba en Venezuela y testigo excepcional de los acontecimientos. En él se aborda la compleja dinámica política que se desarrolla en ese país, desde la derrota del golpe de Estado, en abril del 2002, hasta febrero de 2003. En este convulso escenario se entretejen las acciones de los opositores, que perseveran en derrotar a la revolución bolivariana, objetivo del fracasado golpe; y la contraofensiva del gobierno de Chávez. En este texto se destaca la continuidad inmediata de la lucha entre oposición y gobierno, extendiéndose durante casi nueve meses, con la preparación y ejecución del paro petrolero, ocurrido en diciembre de ese mismo año. Así, el desafío inminente para la dirigencia venezolana fue detener la confabulación y puesta en marcha del certero golpe dirigido al corazón económico de Venezuela: el petróleo.