Temas hacia los 25. Construir una cultura del debate

Un espacio de confluencias de criterios para “mirar a Cuba” desde la diversidad, volvió a conjugarse en el espacio habitual de debate Último Jueves, en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate, que convoca la revista Temas, esta vez a propósito de sus veinticinco años.

Trazar el mapa de acción para la nueva etapa, marcada por las tecnologías y el acercamiento a los diversos públicos, fue el propósito del encuentro, moderado por la psicóloga y profesora universitaria Consuelo Martin, quien se hizo acompañar del profesor Jorge I. Domínguez, los investigadores Abel González y Mayra Espina, y la periodista de IPS, Ivet González.

Domínguez fue el primero en responder a una de las preguntas que ha acompañado la campaña de comunicación por los 25: ¿Cómo explicarías a un extraterrestre lo que es Temas? Según este conocido estudioso de Cuba, la revista “cubre una enorme cantidad de asuntos de interés universal, y utiliza autores con criterios divergentes, hasta contradictorios... Ello ocurre porque “quiere defender el derecho a discrepar”, afirmó.

Se suma a esa condición la de ser termómetro de la sociedad cubana, al decir del politólogo Abel González, quien añadió: “Nos acerca a la historia en su contradicción, en sus avances y retrocesos, en sus luces y sombras”.

Desde la responsabilidad con la construcción de un país mejor ha crecido Temas, una publicación que, si bien en ocasiones requiere ser mirada más de una vez, releerse, interiorizarse —según indicó González— también puede servir de plataforma para clarificar a personas no vinculadas al mundo intelectual, como ejemplificó la profesora Marta Blaquier, de la Universidad de La Habana.

Ha servido, además, para concretar aquel debate emanado del discurso de Fidel, que trascendió bajo el nombre Palabra a los intelectuales, y en el cual la expresión Con la Revolución todo, contra la Revolución nada, ha tratado de ser desvirtuada. A juicio de González, la revista contribuye al debate social, político, económico, y permite mostrar la diversidad de criterios dentro de la Revolución. “Por eso es un homenaje a ese gran pensador que se llama Fidel”.

Por su parte, para Enrique López Oliva, profesor de Historia de la Universidad de La Habana, abre un espacio de diálogo, de intercambio, para abordar desde la complejidad problemáticas de Cuba y otros países del mundo. Para las nuevas generaciones, es una forma de motivar y nutrirse, de encontrar nuevos caminos al conocimiento, aseveró.

 

  

Un hecho político

El pasado y el presente de Cuba, pero sobre todo el futuro, puede ser encontrado en las páginas de una revista, que según Consuelo Martín, psicóloga y profesora universitaria, “nos permite darnos cuenta de cuántos temas pueden tratarse públicamente, y en qué medida muchas veces es la autocensura que  cargamos en los hombros la que nos limita”. De ahí que Temas se convierta en un “espacio de casi un cuarto de siglo de libertad intelectual”, afirmó.

El periodista Julio Pernús, por ejemplo, encontró en sus páginas el asidero intelectual para comprender las relaciones Iglesia-Estado en Cuba. Por eso siempre trata de asistir a Último Jueves, para contribuir a “seguirse formando”, promover “la cultura del encuentro” y la “amistad social”.

A la interrogante de si ha cumplido su misión, los participantes arguyeron las razones suficientes para afirmar que, no solo ha sido fiel a ella, además ha luchado por actualizarse con el tiempo.

La investigadora Tania García la calificó como una de las revistas más relevantes de las ciencias sociales, por su gran influencia en el pensamiento colectivo. “Ningún debate allí es superficial. Ningún número aborda asuntos insustanciales. Ha acompañado el proceso de la Revolución poniendo sobre el tapete sus mayores conflictos, sus mayores tensiones, buscando ofrecer una mirada que ayuda a construir y reconstruir la cultura del debate en Cuba”.

En Temas han convergido puntos de vista de decisores y de intelectuales de diversas ramas y disciplinas, afirma, lo cual ha permitido traducir los códigos de comprensión de distintas generaciones. “Ha cumplido su tarea, y su mayor reto es seguir profundizando e ir hacia una transformación”.

El ensayista, diplomático y profesor cubano Carlos Alzugaray, aseveró que la revista es diversa por naturaleza, y no se arroga el derecho de decir “esta es la verdad”, sino que uno puede entrar, escuchar, disentir, intercambiar.

Al propio tiempo, el periodista Iroel Sánchez manifestó que la revista permite ampliar el horizonte. “Ayuda a analizar, aunque no se esté de acuerdo con lo que se plantea, ayuda a encontrar argumentos, e ir más allá”.

Por su parte, el profesor Jesús Arboleya, aseveró que Temas son todas esas virtudes, pero, además, “es un hecho político, en un contexto de debate ideológico, de las normas que deben regir ese debate, de las formas de aproximarnos a asuntos complejos, de la tremenda capacidad para discutirlo todo, o casi todo”.

 

  

Una revista para todos los tiempos

Radiografiar los problemas contemporáneos, los de Cuba y el mundo, desde el catalejo de la ciencia, la transdisciplinariedad, el compromiso crítico, ha sido propósito de la publicación en este cuarto de siglo. Por eso no hay mayor responsabilidad que indagar en los retos que tiene por delante.

Mayra Espina reconoció, ante todo, que la publicación ha sido un espacio de libertad intelectual, un aprendizaje extraordinario, y la ha hecho mejor persona. Más flexible y abierta que la media, la revista ha logrado ensanchar los límites, vencer la autocensura, pero más allá de los méritos, nos hemos quedado cortos en no abarcar todo el espectro de diversidad posible, dijo.

Al respecto, Ivet González refirió que las debilidades pertenecen más al contexto, que al propio proyecto, pues ha tenido que navegar contra el escaso acceso a Internet y las posibilidades del comercio electrónico, a pesar de ser pionera en el mundo digital y en la venta de sus contenidos por suscripción.

El historiador Ernesto Limia apuntó que no existe un solo espacio de pensamiento en Cuba que no esté en la publicación. Quizá le falte conectarse más con las bases populares, afirmó. A propósito de la aprobación de la nueva Constitución, indicó que lograr que no sea letra muerta requerirá de una cultura de la diversidad, y en ese sentido, mucho se necesitará de Temas.

El académico cubano Jorge Mario Sánchez, expresó que su núcleo activo es el componente transgresor, ajeno a formalismos. No obstante, Cuba ha cambiado, y existen nuevas zonas de articulación de consenso. En ese sentido, la revista tiene que estar más abierta a múltiples referentes y no solo a la academia y los expertos.

A juicio del comunicador Randdy Fundora, debe pensarse como una revista multiplataforma, y conectar más sus debates con la esfera pública. "Más allá de chapoletear, debe zambullirse", que fue la metáfora que utilizó para insistir en la profundización en cada uno de los asuntos.

El decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y subdirector de Temas, Raúl Garcés, afirmó que es una revista “muy romántica, pues todo lo logrado está por encima de lo que puede ver un ojo pragmático”; además, es joven y honesta. No obstante, hacia lo interno, está muy por debajo de sus posibilidades de impacto, por lo que se debe romper el cerco de las cien personas sentadas en el Último Jueves de cada mes en Fresa y Chocolate, o de la revista académica que lo es solo formalmente, porque también hace periodismo.

El economista Rafael Betancourt, en tanto, dijo que su derrotero se encuentra en acceder más a los jóvenes, ampliarse a las universidades de todas las provincias del país.

Por último, Rafael Hernández, director de Temas desde su fundación, manifestó su agradecimiento, y aseguró que le ha deslumbrado la medida en que el proyecto Temas ha atraído a jóvenes de gran talento como parte de una “banda gigante”, así como el campo magnético que a su alrededor ha generado.

Fotos: Randdy Fundora / Temas.