Las células madre y sus debates: nociones muy básicas para no entendidos

Muchos de los descubrimientos de las llamadas ciencias duras, tienen implicaciones directas para la vida en sociedad de los hombres y mujeres, y como tal, debieran ser también temas que nos preocupen. Esa es la razón fundamental de la publicación en Catalejo de este trabajo inicial, dedicado a un tema tan especializado como el de las terapias regenerativas, las células madre y las diversas problemáticas médicas, éticas y biológicas que le rodean. Creemos que puede resultar de gran interés para quienes nos leen comenzar a rasgar los velos y las fronteras que dividen el conocimiento científico.

Para su publicación en Catalejo, el autor condensó los contenidos de dos trabajos publicados en el sitio web de Cirugía Cardiovascular, escritos por un grupo de investigadores cubanos y franceses, de los cuales él es el autor principal.

 

En dependencia de su origen, las células madre se dividen en células madre embrionarias o fetales y células madre somáticas.

Las células madre embrionarias son células pluripotenciales, o sea, generan todo tipo de células del organismo. No se emplean por problemas éticos y de lesgilaciones vigentes que prohíben su uso. Las células madre somáticas, por su parte, son las más utilizadas, son multipotenciales, pero solo generan un tipo de tejido específico.

Ya en la década de los 70 del siglo pasado comenzaron estudios sobre las células madre somáticas multipotenciales, específicamente las células Mesenquimales (Mesenchymal sten cells), y se demostró  su amplio potencial de transdiferenciacion celular hacia tejidos neuronales y musculares. Además, posteriormente se comprobó que podían dar origen a condorcitos, células reticulares (sistema conectivo), fibroblastos medulares que producen tejido muscular, adipositos y osteoblastos. Poco después se emplearon también en cardiocirugía.

Aunque constituyen una opción terapéutica para múltiples enfermedades, no se cuenta hasta la fecha con una técnica estandarizada para su obtención y ni siquiera en la actualidad hay una nomenclatura aceptada universalmente para clasificarlas. Asimismo, no se ha identificado una molécula para este tipo celular que permita obtener y distinguir de forma selectiva células Mesenquimales.

Se ha demostrado recientemente que estas células Mesenquimales tienen una gran plasticidad, y son capaces de diferenciarse a diversos tejidos diferentes a los del origen lo que podría ser considerado para incluirlas como Pluripotentes aunque no poseen tanta fuerza como las células embrionarias o fetales. Su fuente principal es la medula ósea aunque también se encuentran en menor cuantía en sangre periférica movilizada y hay reportes de que también están en el cordón umbilical.

El primer trasplante de células de cordón umbilical fue realizado en Octubre de 1988 aunque los primeros intentos datan desde 1972 del siglo pasado. Sin embargo muchos años después se pudo comprobar que tanto las células de Cordón umbilical como las de medula ósea representaban un gran potencial en la terapia de otras enfermedades extramedulares incluyendo las enfermedades cardiovasculares entre otras.

El último descubrimiento de la medicina Regenerativa es, sin dudas, el de las células madre iPS (Induced Pluripotent Stem cells, células madre adultas reprogramables, “células de la tercera vía” o células madre de pluripotencia inducida).

Eso les valió al investigador británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka de la Universidad de Kioto en Japón el premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 2012.

Gurdon logró reprogramar células de una rana adulta. El núcleo fue extraído de un huevo de una rana viva y éste fue reemplazado por una célula de renacuajo. Dicho huevo modificado se convirtió en un renacuajo normal. No hay dudas de que reprogramó una célula.

Por su parte, Yamanaka fue más lejos y descubrió que las células adultas podían ser reprogramadas para crear células polivalentes, o sea, pluripotentes, como las células madre embrionarias.

Estas células “polivalentes” pueden ser utilizadas en humanos para procrear células cardiacas, nerviosas y de hígado entre otras líneas celulares. Por tanto, es una realidad y no una ficción que células somáticas de humanos puedan ser reprogramadas y utilizadas en modelos patológicos humanos. Se obtienen “retrasando” el reloj biológico, o sea, reprogramando simples células de piel o el pelo de un paciente, pero son tan versátiles  y tienen tal poder de transdiferenciación, que es mínima su diferencia con las células madre embrionarias.

Ya no será necesario utilizar células madre extraídas de la Médula ósea (ya sean las mononucleares o las Mesenquimales) ni se emplearán técnicas como el Ficoll y la aféresis u otras tan controvertidas como el uso de sangre periférica movilizada por “factores movilizadores” de las células presentes en esta sangre periférica.

Mucho menos se le ocurrirá a ningún pseudocientífico aplicar en humanos células madre de animales, como es el caso de las células de ovejas que aplican en clínicas de países del llamado Tercer Mundo, donde utilizan como conejillos de india a los habitantes de esos pueblos; por ejemplo en Centroamérica, específicamente en Nicaragua.

Pero las células madre iPS tienen también sus problemas. Joseph Ecker, director de Terapia Regenerativa del Instituto SALK de California, USA, ha descubierto un problema inesperado. La reprogramación celular de las células de piel que las trasforma en iPS no borra por completo el historial genético que las hizo adultas. Los “Hot spots” o puntos calientes del genoma persisten en su estado adulto y, sorprendentemente, siguen así después que son reprogramadas a iPS y estas a su vez convertidas en células de otros tipos de tejido aptos para ser trasplantados.

James Thomson, el famoso embriólogo de la universidad de Wisconsin (reconocido mundialmente por haber obtenido las primeras células madre de embriones humanos), ha descubierto también este pequeño escoyo. Algo que también se ha investigado y comprobado en el Instituto de Medicina Regenerativa de Barcelona en Europa.

Pese a la gran promesa de las células iPS, las líneas de investigación más cercanas a una aplicación definitiva en la terapia Regenerativa sitúan aún a las células madre embrionarias como una opción de contrapartida de importancia estratégica.

Es conocido el grave problema ético, religioso, político e incluso judicial que implica su empleo en la terapia regenerativa con fines de procreación humana; así como su uso terapéutico, ya que implica la destrucción de embriones humanos de dos semanas que están congelados en los centros de fertilidad de USA, Europa Occidental y países asiáticos altamente desarrollados en tecnologías de terapia regenerativa.

Las Células Madre iPS no tienen ese problema pero sí la dificultad anteriormente descrita. Es evidente que el proceso de reprogramación es imperfecto y algunas zonas del genoma humano que están metilados en las células originales de la piel lo siguen estando en la células iPS  reprogramadas a partir de ellas.

Esto no ocurre en las células madre embrionarias y es la diferencia más importante encontrada entre estos dos tipos de células, por lo que hay que seguir investigando ya que los sectores conservadores de la sociedad presionan constantemente contra el uso de embriones  y por tanto contra el uso de células madre embrionarias.

Por otra parte, las células madre embrionarias también tienen sus problemas:

  1. Acumulan mutaciones al ser manipuladas y cultivadas.
  2. Son inmunológicamente incompatibles con el paciente al que se les implanta, algo que no sucede con las células madre iPS.
  3. Existen serias controversias éticas para su uso e innumerables problemas judiciales en el control de las investigaciones.

Desde que se comenzó a utilizar la terapia regenerativa en órganos extramedulares  por primera vez en el año 2000 en París, Francia, con el primer transplante cardiaco de células madre fue evidente para la comunidad médica que el problema de las enfermedades hay que resolverlo a nivel celular pues es en la células donde se producen las enfermedades.

Cuba fue uno de los pioneros que comenzaron con la terapia regenerativa, utilizando células madre para el tratamiento de enfermedades extramedulares en humanos. Un equipo de científicos encabezados por el Dr. José Hidalgo Díaz trasplantó células madre obtenidas por el método de Ficoll en un corazón infartado en 27 de febrero de 2004 en el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de La Habana. La sangre se extrajo directamente de la medula ósea del paciente y se contaban el número de células mononucleares y dentro de estas las células tipificadas como CD 34 linaje positivo (identificación) además de contarse por el método cualitativo y se muestreaba la viabilidad de las mismas antes de ser trasplantadas. Las vías empleadas para los casos tratados fueron la epicárdica y la del cateterismo cardiaco (Intracoronaria).

Este procedimiento fue el primero realizado en el país y en el área de Centroamérica y el Caribe. Los integrantes de ese colectivo fueron, además, el Dr. Ángel Paredes Cordero, la Dra. Consuelo Macías, la Dra. Elvira Dorticós, el Dr. Ballester, el Dr. Alberto Hernández Cañero entre otros, todos miembros del Grupo de Terapia Regenerativa del ICCV y el Instituto de Hematología de Cuba.

Previamente se habían realizado los ensayos  experimentales en animales en el Hospital Broussais de París, bajo la dirección del Profesor J.C. Chachques quien dirigía el proyecto más importante de Terapia Regenerativa de la Comunidad Económica Europea (Contrat Comisión Europeenne ERB 4001GT957737) en relación al empleo de células madre en humanos. Los resultados preliminares de esos estudios en animales de experimentación fueron expuestos en la Revista Intercontinental Cardiology, enero-abril del 2001 (Volumen 10. No. 1) y sus autores fueron JC Chachques, José Hidalgo Díaz, y Col. del Departamento de Cirugía Cardiovascular del Hospital Broussais de París, Francia. Fue la primera vez en América Latina que se hablaba de una investigación sobre células madre.

 

Se hace un homenaje especial con este artículo al Dr. Abelardo Ramírez Márquez (qepd) quien no escatimó energías en estimular el progreso de esta novedosa y futurista terapéutica en Cuba desde sus comienzos.

 

 

 

 

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