La «diáspora cubana». Historia reciente de una frase con una carga política

La «diáspora cubana». Historia reciente de una frase con una carga política

 

  • la diseminación de los judíos a países fuera de Palestina después del cautiverio babilonio.
  • cualquier grupo que haya sido dispersado fuera de su patria tradicional, especialmente de manera involuntaria, como los africanos durante el tráfico de esclavos trasatlántico.

 

 

En distintas épocas los cubanos residentes en los EE.UU. fueron llamados refugiados, emigrados, exilados o incluso balseros. El término «diáspora» ha existido durante mucho tiempo, pero no fue aplicado a exilados o emigrados cubanos. A inicios de los años 80 el término apareció en el New York Times como un comentario relativo a varios músicos negros cubanos.

En 1985, el escritor derechista Jon Nordheimer escribió:

Existe evidencia de que después de una diáspora de buenas personas, la crema de la intelectualidad y el profesionalismo cubanos se está consolidando en Miami. Gente que buscó educación y carreras en otras partes del país ahora están regresando en manadas, una tendencia que se ha acelerado a medida que la banca internacional y la actividad comercial han florecido.

Usted se dará cuenta de que el autor escribió «de buenas personas». El autor omitió mencionar que en esa época el boom económico de Miami no fue en realidad el resultado de la inteligencia o el profesionalismo como tales; de lo contrario ese habría sido el caso a partir de 1960. Más bien, la expansión económica en el sur de la Florida en la década del 80 fue impulsada fundamentalmente por la cocaína y otras actividades ilegales. Sin embargo, no mucho después los empresarios cubanos comenzaron a llamarse a sí mismos los «judíos del Caribe», aunque étnicamente no lo eran.

Ya el 7 de febrero de 1986 el New York Times publicó una reseña del libro Holy Smoke (Humo Santo) de Guillermo Cabrera Infante, en el cual el reseñador afirmó que «hay también un informe actualizado sobre los tabacos que están siendo producidos en la diáspora cubana posterior a Castro». En este caso, el término diáspora fue aplicado a empleados de cuello y corbata. La regla general, sin embargo, fue aplicar el término a gente de negocios exitosa.

La palabra diáspora comenzó entonces a extenderse lentamente pero en conflicto con una imagen anterior de una Cuba poblada por una «diáspora africana». Los usuarios del término que estaban política y racialmente conscientes no podían decidir si dicho término se aplicaba a los descendientes de esclavos africanos, a los cubanos negros o a los empresarios cubanos blancos que estaban ganando dinero en el sur de la Florida.

El auge de la redefinición de los cubanos como parte de una diáspora comenzó en 1991, cuando periodistas que escribían sobre Cuba empezaron a emular con el número siempre creciente de académicos cubano-estadounidenses que ya estaban utilizando el término. Anne Marie O’Connor escribió sobre una conferencia donde «los más fuertes críticos fueron académicos nacidos en Cuba de la diáspora de cubanos que huyó después de Fidel Castro». Para entonces el Instituto de Estudios Cubanos en Miami popularizó la frase en sus reuniones sociales y académicas. El Institute of Cuban and Cuban American Studies en la Universidad de Miami también lo hizo. Esto no fue sorprendente, ya que su director, Jaime Suchlicki, a menudo utilizaba la analogía de la Alemania de la década de 1930, comparando lo que llamó el «sufrimiento del pueblo cubano» con el de los judíos en esos años, y calificando de hitleriana la conducta de los revolucionistas. El término diáspora tenía una clara connotación política y negativa.

La imagen de los cubano-estadounidenses como una «comunidad de la diáspora» ganó influencia con el fin del bloque soviético. A partir de ese momento nadie dijo «refugiados» o incluso «exilados». Los cabilderos cubano-estadounidenses de derecha emularon con los lobbies judío-estadounidenses (especialmente AIPAC) y hablaron de una diáspora así como de un «cautiverio babilónico de Castro». Incluso la Iglesia católica comenzó a utilizar la metáfora para sus propias razones políticas.[1] Los judíos con antepasados cubanos también hicieron su reclamo en 1993, cuando Robert M. Levine publicó  Tropical Diaspora: the Jewish experience in Cuba (Diáspora tropical: la experiencia judía en Cuba).

 En 1997 el académico cubano Jorge Duany, entonces en la Universidad de Puerto Rico, escribió un estudio muy útil sobre la identidad nacional cubana, pero utilizando la metáfora de la diáspora. Su trabajo se titulaba: «From the Cuban Ajiaco to the Cuban-American Hyphen: Changing Discourses of National Identity» (Del ajiaco cubano a la pleca cubano-estadounidense: discursos cambiantes de identidad nacional). A partir de 2000 nadie utilizó los términos exilados o refugiados o emigrantes para describir a los cubanos fuera de la Isla; todos ellos fueron transformados en una diáspora cubana, término que para este momento se había convertido en una expresión postmoderna.

Los cubano-estadounidenses de derecha adoptaron el término porque querían explotar la imagen política de un pueblo obligado a salir de su país, como en la historia judía. Por otra parte, los postmodernos liberales también se identificaron con «estudios sobre la diáspora», con lo que parecían querer referirse a cualquier tipo de migración fuera de Cuba, independientemente de las circunstancias o la intención del emigrante. La diáspora fue pues politizada por algunos y despolitizada por otros, y por consiguiente perdió todo sentido real en el proceso.

Entonces se abrieron las compuertas. Andrea O’Reilly Herrera editó un libro que alegaba que Cuba era una «nación desplazada». Así, cualquier emigrante cubano se convertía en miembro de una diáspora en algún lugar. Uno de los autores de los ensayos reunidos escribió un artículo titulado «Hablando en diásporas». La diáspora como sinónimo de emigrante y/o exilado había reclamado el centro de la escena. En su nuevo ropaje, el emigrante o exilado se convirtió en participante en una suerte de «éxodo». De hecho, el término se convirtió en una sombrilla que lo amparaba todo. Un grupo musical cubano –las Krudas– fue descrito en un libro como practicantes de un performance sobre la diáspora.

El dictionary.com apunta: «Más recientemente encontramos una diseminación del significado de diáspora, término que ahora puede ser utilizado para referirse no solo a un grupo de personas, sino también a algún aspecto de su cultura, como en “la diáspora global del capitalismo de estilo estadounidense”».[2] De esa manera, cualquier tipo de emigración de personas o conductas puede ser llamado «diaspórico». ¡Por lo tanto hay diásporas australianas, haitianas, dominicanas o hawaianas!

Pero eso da por sentada la cuestión del uso político explícito concedido al término por los políticos en Washington, DC y Miami cuando lo utilizan. Ya el 17 de mayo de 2011 el mundo entero, aparentemente, se había convertido en una enorme diáspora, tan es así que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton habló en un «Forum de la Diáspora Global» de tres días de duración en Washington, DC. Aparentemente el saco de trucos sucios de los Estados Unidos ahora incluye la creación de «estudios diaspóricos».

Efectivamente, el Departamento de Estado anunció el lanzamiento de una «plataforma innovadora de coparticipación pública y privada diseñada para involucrar a comunidades de la diáspora, al sector privado y a instituciones públicas en un proceso colaborativo».[3]

Donde se habla de una diáspora cubana hay un pote de oro en un extremo. Numerosas fundaciones se han unido al carro. Tan solo a finales de marzo, Florida International University anunció:

En reconocimiento de la creciente complejidad y múltiples ubicaciones de los emigrantes cubanos contemporáneos, el Cuban Research Institute (CRI) celebrará un simposio sobre «La diáspora cubana en el mundo». El objetivo principal del evento es comparar las experiencias actuales de diversas comunidades cubanas en Europa Occidental, América del Norte, América Latina y el Caribe. Los oradores darán una visión de la emigración cubana reciente a los Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, la República Dominicana, Venezuela, México, Alemania y Francia. Un objetivo secundario es examinar la contribución potencial de la diáspora al desarrollo nacional en Cuba, particularmente al fortalecimiento del sector no estatal de la economía.

Por extraño que parezca, aunque el término diáspora tuvo su origen en el traslado forzoso de negros desde África mediante la esclavitud, el término tiene un significado diferente según un autor. Diana Fulger escribe que «la discriminación racial fue llevada a cabo por los exilados cubanos en los EE.UU., donde los afrocubanos no tienen voz dentro de la diáspora blanca elitista».

Sin embargo, la historia de la diáspora cubana se distancia bastante de la original judía. En la historia original de la diáspora, los judíos capturados en Jerusalén fueron enviados por los babilonios a trabajar como esclavos en Babilonia. Para ser el equivalente significaría que los EE.UU. están desarraigando a los cubanos por la fuerza y enviándolos a trabajar a Miami, Nueva Jersey o Madrid.

Un bloguero-filósofo cubano que vive en Miami, Emilio Ichikawa, acertó cuando escribió que la imagen del cubano como judío es una comparación amañada: «Los cubanos no son judíos —todas las analogías a este respecto son amañadas— ni tienen Torá ni plegaria para instruirse en la conmemoración y desencantar el futuro». 

El 31 de mayo de 2018 hubo 1 600 000 visitas en inglés a la frase «diáspora cubana». En español, esa frase produjo 323 000 resultados.

Si los judíos no tenían derecho a regresar a Judea, sin embargo las legislaciones actuales de los EE.UU. y Cuba permiten a los cubano-estadounidenses regresar a su patria, y a menudo lo hacen, al menos para visitas familiares o para involucrarse en pequeños negocios. Los llamados judíos del Caribe incluso prevén regresar a la Isla a fin de invertir e integrarse a la Cuba reformista de hoy, lo que ha sido llamado un futuro mejor y compartido. La frase es aplicada a los cubanos a fin de involucrarse en lo que Robert Sandels llama «agresión semántica», solo otro de los numerosos ataques con que han tenido que lidiar los revolucionarios cubanos. De hecho, la «diáspora» cubana en la Florida tiene numerosas líneas aéreas volando a la Isla cada día. Cuba les proporciona las visas adecuadas (o pasaportes cubanos). Y uno de los fenómenos crecientes está en que muchos cubanos jubilados y de edad avanzada van de los Estados Unidos a Cuba para gastar menos que en el primero, y obtener servicios médicos y estomatológicos gratuitos o por debajo de los precios que se cobran en los Estados Unidos.

Por último, el servicio online Ding nos dice el 19 de junio de 2018: «Ding ofrece a millones de (miembros) de la diáspora cubana la posibilidad de comprar Cubacel SIM y sets manuales online para la familia en la patria».

Esto seguramente es humor diaspórico.

 

Referencias

 «Caribbean Festival: A Melting Pot Full of Song and Dance», NYT, 11 de octubre de 1985.

 «Castro's Revolution Courting Disaster, Scholars Tell Cubans», Palm Beach Post, 27 de mayo de 1991.

Andrea O'Reilly Herrera (ed.) Cuba: Idea of a Nation Displaced. State University of New York Press, 2007.

Cuba Research Institute. The Cuban Diaspora in the 21st Century. Florida International University, 2011.

Diana Fulger «The Colors of the Cuban Diaspora: Portrayal of Racial Dynamics among Cuban Americans» Forum for Inter-American Research, agosto de 2012.

Emilio Ichikawa, «La idea del tiempo opositor», emilioichikawa Blog, 21 de enero de 2013. Disponible en <http://eichikawa.com/2013/01/la-idea-del-tiempo-opositor.html>.

Jon Nordheimer «Miami Cultures Find Rapport After a Generation of Clashes». NYT, 16 de diciembre de 1985.

Ronnie Armstead «Las Krudas, Spatial Practice and the Performance of Diaspora». Meridian, abril de 2008.

 

[1] The rightwing use is best exemplified by Christopher Kean, Diez días en Cuba, mensaje de la disidencia a la diaspora, New York: Freedom House, 1992. De forma similar, el libro de Thomas A. Tweed titulado Our Lady of the Exile: Diasporic Religion at a Cuban Catholic Shrine in Miami , 1997 explotaba un ángulo católico.

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