Estudios en el extranjero en Cuba: adaptándonos a los efectos de los cambios de política en los Estados Unidos

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Foto de portada: Fernando Medina/Cubahora

Para los académicos y estudiantes estadounidenses, estudiar en Cuba significa sumergirse en una cultura y sociedad complejas, cambiantes y a veces desconcertantes, y enriquecer su desarrollo académico y crecimiento personal. Igualmente, los académicos cubanos que intercambian con sus contrapartidas estadounidenses en paneles, conferencias y otros eventos profesionales en los Estados Unidos construyen amistades duraderas y una colaboración productiva.

Como coordinadora de cursos en La Habana para el Institute for Study Abroad (Instituto de Estudios en el Extranjero; IFSA, por sus siglas en inglés) con sede en Indianápolis, primer proveedor de estudios en el extranjero en iniciar un curso en Cuba (en la Universidad de La Habana en el año 2000), he visto de primera mano cómo el intercambio directo contribuye a un más amplio conocimiento, entendimiento y comunicación entre los participantes estadounidenses y cubanos.

Lamentablemente, este intercambio académico bilateral se ralentizó significativamente el año pasado a raíz de una serie de medidas norteamericanas echando atrás el compromiso con Cuba y limitando los viajes a la isla, especialmente tras el surgimiento de lo que el Washington Post recientemente calificó de «extraño misterio médico»[1] en torno al personal diplomático de los Estados Unidos. Menos estudiantes y académicos estadounidenses están viajando a Cuba para cursos académicos de un semestre o más cortos, y los académicos cubanos enfrentan nuevos obstáculos para obtener visas de Estados Unidos.

Sin embargo, es posible recuperar esta pérdida de contacto. Aquellos de nosotros que creemos que el intercambio académico es importante y necesario podemos ayudar a proporcionar un claro análisis de la ley y regulaciones norteamericanas y evitar la confusión y malas interpretaciones por parte de potenciales participantes en estudios en el extranjero y la sociedad en su conjunto. Y podemos potenciar nuestro apoyo a los colegas cubanos que quieran viajar a los Estados Unidos para el intercambio académico y cultural.

Los viajes entre Cuba y los Estados Unidos aumentaron después de los anuncios simultáneos del 27 de diciembre de 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama que restablecían las relaciones diplomáticas. Esto fue reflejado con un salto en la matrícula para cursos de un semestre y estudios cortos de una semana a tres meses en el extranjero. Las cifras del IFSA reflejan la tendencia general:

 

Estudiantes estadounidenses matriculados en la Universidad de La Habana para el curso IFSA de un semestre

• Otoño de 2014                    3

• Primavera de 2017            24

 

Cursos cortos en Cuba, diseñados individualmente por IFSA

• 2016                                    2

• 2017                                  10

 

El aumento del flujo se produjo en ambas vías: los estudiosos y académicos cubanos ya venían viajando más a los Estados Unidos después que una reforma de la ley de migración cubana en 2010 permitiera a los cubanos viajar al extranjero sin solicitar autorización oficial, y los Estados Unidos comenzaron a otorgar visas de entradas múltiples por cinco años para los cubanos en 2011. Estos cambios le hicieron mucho más fácil a los cubanos planificar y presupuestar la participación en conferencias y otros eventos, y su colaboración e intercambio con contrapartes estadounidenses creció significativamente tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Sin embargo, estas tendencias fueron bloqueadas por una serie de cambios en la política estadounidense hacia Cuba, comenzando por un Memorando Presidencial de Seguridad Nacional firmado por el presidente Donald Trump el 16 de junio de 2017, donde se instruía a las agencias modificar un número de regulaciones de los viajes a Cuba, emitidos bajo el gobierno de Obama. Aunque no fueron emitidas regulaciones específicas hasta noviembre, las cifras de viajes a Cuba, incluyendo los cursos de estudios en el extranjero, disminuyeron casi inmediatamente después del memorando. La matrícula en el curso IFSA de un semestre de duración en la Universidad de La Habana, por ejemplo, se redujo de 24 en la primavera de 2017 a 10 para el otoño de 2017, modelo que se reflejó en una caída general para todos los cursos con los Estados Unidos en la Universidad.

La incertidumbre en torno a las relaciones y los viajes a Cuba, que se profundizó tras los informes iniciales de los medios sobre “ataques acústicos” a diplomáticos estadounidenses y canadienses en Cuba, fue seguida por una Advertencia para Viajes, emitida el 29 de septiembre de 2016 por el Departamento de Estado y la retirada de prácticamente todo el personal de su embajada en La Habana. Nuevamente el impacto se sintió de inmediato en los estudios en el extranjero, aunque varias universidades estadounidenses y proveedores, incluyendo a IFSA, publicaron declaraciones de que habían determinado que existía un riesgo “muy bajo” para los estudiantes estadounidenses en Cuba. [2]

En las cuatro semanas siguientes a la Advertencia para Viajes, cinco universidades estadounidenses cancelaron sus cursos cortos IFSA en el extranjero, programados de enero a mayo de 2018, al menos en un caso debido a la política de viajes de las universidades que prohíben viajar a un país que haya recibido una advertencia para viajar. Al menos 20 cursos para estudiantes estadounidenses en La Habana fueron cancelados entre el otoño de 2017 y la primavera de 2018.

Como parte de la retirada de la embajada norteamericana, las visas a cubanos fueron suspendidas indefinidamente y más tarde se informó que serían concedidas solo a través de embajadas en terceros países. Esto plantea un obstáculo financiero insalvable para muchos, y hace difícil o imposible planificar y presupuestar un viaje a Estados Unidos. Ello no solo afecta a los cubanos que deseen visitar a sus familias y amigos en los Estados Unidos; también daña los esfuerzos de colaboración tales como la investigación científica conjunta.[3]

Las nuevas regulaciones para los viajes a Cuba fueron publicadas finalmente en noviembre de 2017, e incluyen una lista de entidades cubanas con las cuales los estadounidenses no pueden efectuar transacciones financieras directas. Informes de medios internacionales y otros han malinterpretado estas nuevas regulaciones como una revocación del relajamiento de las restricciones durante el gobierno de Obama. Esta falta de un análisis correcto hace difícil disipar la confusión e incluso el temor de viajar a Cuba. Es muy probable que tal temor y confusión hayan contribuido a la reducción en el número de viajes desde los Estados Unidos.

Y ha habido una reducción grande. De los 4,7 millones de visitantes a Cuba reportados en 2017, “la mayoría fueron canadienses, cubanoamericanos y europeos, que no enfrentan restricciones. Aún así, el número de viajeros estadounidenses sin lazos familiares superó los 600 000, más de seis veces el nivel anterior a Obama”, según Associated Press.[4] Sin embargo, los visitantes estadounidenses en 2018 ascienden a solo la mitad de los que fueron en el mismo período el año pasado, según funcionarios de turismo de Cuba. [5]

Es posible revertir esta tendencia a la disminución en los viajes entre Cuba y los Estados Unidos, incluyendo el intercambio académico. Primeramente, los estudiantes, académicos y proveedores de servicios tienen que comprender las nuevas regulaciones para los viajes.[6]

“Algunos términos de las nuevas regulaciones reflejan los que existían antes de 2011”, dice Erika Roser, vicepresidenta asistente para el manejo de los cursos. Las regulaciones anteriores, por ejemplo, cortaron de manera efectiva los cursos cortos en el extranjero porque exigían cursos de diez semanas o más de duración, estudiantes que estuviesen matriculados a tiempo completo en un curso de licenciatura en la universidad receptora, personal de la universidad a tiempo completo, etc. Ahora, sin embargo, dice Roser:

Después de los términos anteriores a 2011 existe un número de regulaciones que permiten viajes educacionales que no caen en las categorías anteriores. Por ejemplo, usted aún puede participar en cursos educacionales en Cuba siempre y cuando lo haga a través de una organización y no aisladamente. Usted puede matricularse en un curso universitario en el extranjero para obtener créditos académicos, ingresar a un curso de estudios en una universidad cubana y realizar una serie de otras actividades, incluyendo participación en cursos pueblo a pueblo que no otorguen créditos, auspiciados por una organización. El personal de la organización todavía puede viajar para organizar y supervisar las experiencias.

Para cumplir con el espíritu de las regulaciones, IFSA construye una programación de actividades educacionales a tiempo completo, dijo Roser, y añade que no se permiten actividades turísticas, pero se concede a los viajeros tiempo para descansar y reflexionar durante actividades no programadas. La organización proveedora autorizada, por ejemplo IFSA, debe llevar los registros financieros y de itinerarios de los viajes de grupos e individuales durante cinco años. Además, IFSA realiza informes escritos por el personal docente en el lugar durante todo el semestre.

Bajo las nuevas regulaciones, los visitantes estadounidenses tienen prohibido efectuar transacciones financieras directas con una lista ampliada de entidades cubanas[7], incluyendo hoteles vinculados a las fuerzas armadas cubanas. Esto “nos afecta en aspectos menores, por ejemplo no utilizar ciertos hoteles, pero hemos enmendado nuestros programas para evitar tales ubicaciones y estamos informando a los estudiantes y visitantes durante sesiones de orientación y en manuales”, dijo Ryser.

En segundo lugar, si bien sigue vigente para Cuba una advertencia para viajes (el Departamento de Estado recomienda que los ciudadanos “reconsideren” viajar), vale la pena señalar cuán seguros dicen sentirse en Cuba los viajeros estadounidenses. Según la revista de negocios online Market Watch, “el Centro para Viajes Responsables encuestó a grupos de giras que llevaron a 17 000 viajeros a Cuba en 2017 y no encontró ninguna evidencia de que alguna de esas personas hubiera informado síntomas similares a lo experimentado por los diplomáticos”.[8]

En cualquier caso, los estudiantes y académicos estadounidenses no tienen motivo para tener contacto con el tipo de diplomáticos estadounidenses (o canadienses) en Cuba que reportaron síntomas que continúan sin explicación tras meses de investigación y múltiples viajes del FBI a Cuba[9]. Resulta interesante que un número significativo de las 24 víctimas que reportaron «misterios médicos» eran en realidad agentes de la CIA trabajando clandestinamente como diplomáticos, según informes investigativos, y no se ha informado al público el nombre de ninguna de las víctimas.[10]

“Ni nuestros estudiantes por un semestre ni los de plazos cortos participan en actividades con el personal diplomático de los Estados Unidos”, dice Michelle Ranieri, directora residente de IFSA en Cuba. “Ellos asisten a clases, participan en deportes y actividades culturales con sus pares cubanos, y visitan sitios históricos y culturales”. Como escribiera en su blog Amanda Grolig, una estudiante del semestre de primavera de 2018, en un artículo titulado “Por qué decidí estudiar en Cuba a pesar de la Advertencia para Viajes”:

Personalmente me siento muy segura y bienvenida aquí […] Sé que tengo mucha gente apoyándome, incluyendo al director residente del curso, y a mi familia anfitriona. Tuvimos largas conversaciones durante nuestra preparación sobre temas de salud y seguridad, incluyendo qué hacer durante una emergencia y cómo andar por la ciudad. Mi familia anfitriona ha sido increíblemente amable y acogedora; ellos siempre se aseguran de que los otros estudiantes que viven en su casa y yo nos sintamos seguros y confortables.

Como en cualquier ciudad muy  importante, hay cosas por las que hay que velar, tales como pequeños robos. Sin embargo, me siento muy bien preparada para lidiar con estas situaciones gracias a nuestra preparación. Y hasta ahora no tengo absolutamente ninguna razón para creer que estoy bajo ningún peligro físico debido a «ataques acústicos. [11]

Testimonios como estos son muy importantes para recuperar el intercambio académico perdido. En las conferencias y fórums sobre estudios en el extranjero, como la Latin American Studies Association (LASA por sus siglas en inglés), los actores estadounidenses (incluyendo académicos, estudiantes y proveedores) pueden educar a otros estudiantes, padres y profesionales sobre la realidad de los estudios en Cuba. Podemos ejercer una influencia positiva utilizando blogs como el de Amanda y los medios sociales. Y podemos participar en esfuerzos como RESPECT (Responsible Ethical Cuba Travel) (Viajes a Cuba responsables y éticos), una asociación de 150 miembros de entidades no lucrativas, agencias de viajes, turoperadores y otros proveedores de servicios de viajes dedicada a practicar y promover los viajes éticos y responsables a Cuba. Igualmente podemos brindar ayuda y apoyo a académicos cubanos que deseen participar en conferencias, paneles y otras actividades profesionales en los Estados Unidos. Juntos podemos mantener un flujo necesario, importante y estable de información, ideas y contactos entre la gente de ambas naciones.[12]

Traducción: Olimpia Sigarroa.

Notas


[1]Rezaian, Jazon. «The End of Cuba’s Castro era is an opportunity for Trump», Washington Post, 19 de abril de 2018,

[2] Véase: Institute for Study Abroad statement published at http://www.ifsa-butler.org/about-us/health-and-safety-news.htm

[3] Guzzo, Paul. «Cultural, research exchanges threatened by U.S. suspension of visas for Cuba», Tampa Bay Times, 3 de octubre de 2017.

[5]  Acosta, Nelson. "US Visits to Cuba Plunge Following Trump Measures". Reuters, 24 de abril de 2018.

[6] Véase: 31 CFR 515 – Cuban Assets Control Regulations,  515.565(a) y (b) https://www.ecfr.gov/cgi-bin/text-idx?SID=081f08e22fc6674cc40a0990d7f7a39a&mc=true&node=se31.3.515_1565&rgn=div8.

[9] Lederman, Josh, and Lee, Matthew."Tillerson: Sending U.S. diplomats to Cuba still risky; FBI doubts sonic attack", Chicago Tribune, 8 de junio de 2018.

[12] Michelle Ranieri y Erika Ryser ayudaron a escribir este artículo.

 

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