El turismo de cruceros y la política de Trump

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Las medidas del presidente estadounidense Donald Trump, anunciadas en junio de 2017 para restringir los viajes de los Estados Unidos a Cuba, y las regulaciones correspondientes anunciadas en  noviembre, perjudican a muchos de sus nacionales, tanto viajeros como empresas… pero no a todas. Por ejemplo, las restricciones no afectan a los cruceros y a las aerolíneas, que podrán continuar su actividad, aunque para algunos el viaje será más difícil.

En particular, una de las subcategorías de viajes —los individuales “people to people”— fue eliminada. Esta era una de las mas recientes categorías de viajes por licencia general. Las nuevas regulaciones emitidas por la Oficina de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, el pasado 9 de noviembre (31 CFR Part 515), autorizan los viajes a Cuba de “personas bajo la jurisdicción de los Estados Unidos” con el propósito de “intercambios pueblo a pueblo”, solo en grupos bajo el auspicio de una organización de ese país autorizada para promover dichos contactos y acompañados por un representante suyo (Section 515.565(b)).

Para Alaska Airlines, que desde enero de 2016 realiza un vuelo diario directo entre Los Ángeles y La Habana, la medida provocó la cancelación de esos vuelos a partir de enero de 2018, pues 80% de sus pasajeros eran viajeros individuales.  Sin embargo, otras aerolíneas estadounidenses como American, Delta, FedEx, JetBlue, Southwest y United solicitaron en agosto pasado nuevas rutas adicionales a la Isla. Eso hace pensar que el grueso de sus pasajeros cae en las categorías que no fueron prohibidas: personas que visitan familiares cercanos, periodistas, funcionarios del gobierno, profesionales que asisten a encuentros o realizan investigaciones, o que participan en intercambios educacionales y “pueblo a pueblo” en grupo, o que pertenecen a organizaciones religiosas, participantes en competencias y actividades deportivas y culturales, o que llevan a cabo actividades de “apoyo al pueblo cubano” por organizaciones que promueven “los derechos humanos”, “la transición a la democracia” y “la sociedad civil independiente” en Cuba.[1]

Ninguna de estas licencias generales de viaje permite a los norteamericanos realizar transacciones financieras directas con las 179 designadas Entidades Cubanas Restringidas,[2] que el Departamento de Estado considera que “están bajo el control o actúan a favor de los servicios militares, de inteligencia o seguridad cubanos” (§515.209). Estas incluyen, además de los ministerios de las Fuerzas Armadas y el Interior, las entidades Corporación CIMEX S.A., Compañía Turística Habaguanex S. A., Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), Grupo de Turismo Gaviota y la Unión de Industria Militar; ochenta y cuatro hoteles manejados por ellas en toda la Isla, cinco marinas, dos agencias de viaje, etc.

Pero no todas las empresas cubanas ni sus contrapartes norteamericanas fueron perjudicadas por estas medidas. Un caso interesante es el de las que se ocupan del turismo de cruceros.

Hasta 2015, el gobierno norteamericano prohibía a toda nave que atracara en Cuba, tocar puerto estadounidense durante seis meses, razón por la cual solo unas pocas líneas europeas de cruceros incluían a la Isla en su itinerario en el Caribe. En 2006, las compañías estadounidenses Carnival y Royal Caribbean compraron todas las compañías europeas que utilizaban a Cuba como “puerto madre” o home port, lo cual llevó a la suspensión inmediata de Cuba de sus circuitos. Esto provocó una profunda caída en los arribos de cruceristas.

Durante casi una década, Cuba apenas participó en el turismo de cruceros que tuvo al Caribe como principal escenario. A partir de que en 2015 el gobierno de Obama levantara esa restricción, el arribo a Cuba de pasajeros en barcos de cruceros despegó, luego de que estas mismas líneas estadounidenses, y otras, incluyeran a Cuba en sus itinerarios.

Carnival Cruises fue la primera en entrar, con la llegada del Adonia a La Habana, en mayo de 2016. Le siguió, en 2017, Carnival Paradise, el de mayor capacidad que navega a Cuba hasta la fecha (2 052 pasajeros). Otras líneas de cruceros estadounidenses que se introdujeron en el mercado cubano en 2016-2017 fueron Norwegian, Royal Caribbean y Pearl Seas Cruise, las cuales realizan escalas en varios puntos del territorio cubano como La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Además, desde mediados de 2016, media docena o más de líneas estadounidenses han iniciado viajes a Cuba, incluyendo operadores pequeños como Regent Seven Seas Cruises, Oceania, Lindblad y Azamara Club Cruises.[3]

De solo 29 000 pasajeros que arribaron al país en cruceros en 2015, la cifra creció a 130 000 en 2016 y a 477 000 entre enero y octubre de este año, la mayoría provenientes de los Estados Unidos. Eso representa 12% del total de 3,9 millones de visitantes internacionales que ya arribaron al país en los primeros diez meses del año en curso.[4]

Después del discurso de Trump el pasado 16 de junio, las tres mayores líneas de cruceros de los Estados Unidos, Carnival, Royal Caribbean y Norwegian, expresaron su satisfacción, ya que se les permitiría continuar navegando a Cuba. La primera amplió sus itinerarios a Cuba de varias de sus líneas y la segunda abrió reservaciones para 58 viajes a Cuba entre enero de 2018 y marzo de 2019. Norwegian declaró que trabajaría con el gobierno de Trump para cumplir las regulaciones que fueran dictadas.[5]

Según U.S.-Cuba Trade and Economic Council, solamente esas “Tres Grandes” líneas de cruceros pudieran transportar a Cuba, entre 2017 y 2019, 455 000 pasajeros en 286 viajes, y generar ingresos brutos a las compañías por 623 millones de dólares. Estas compañías, con sede en Miami, operaron en conjunto en 2016 una flota de 144 embarcaciones, tuvieron ingresos brutos de 28 000 millones de dólares y emplearon a 218 000 personas. A ellos se suman los más de 125 millones que ganaron las aerolíneas y los 55 millones que reportaron los hoteles y restaurantes del Sur de la Florida por transportar, alojar y alimentar a esos pasajeros.[6]

¿Por qué? ¿Qué factores políticos y de negocios se combinaron para que el turismo de cruceros de los Estados Unidos haya sido exonerado de la lista negra? Como muchas otras situaciones paradójicas en las relaciones bilaterales, las causas no son evidentes.

 

 

[1] OFAC Regulations 31 CFR Part 515, 9 de noviembre de 2017.

[2] U.S. Department of State, Bureau of Economic and Business Affairs, 8 de noviembre de 2017.

[3] M. Honey, J. Wilkins, J. L. Perelló y R. Betancourt, Por el Mar de las Antillas: 50 años de turismo de cruceros en el Caribe, en proceso de edición por Ediciones Temas.

[4] J. L. Perelló, “Exitoso desempeño del turismo de cruceros en Cuba”. Excelencias News Cuba, 17 de noviembre de 2017.

[5] Gene Sloan, “Cuba Cruises Could Become Less Flexible”, USA Today, 16 de junio de 2017

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