Donald Trump ha sido un accidente

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Agradezco a Temas que me invite a este tipo de actividades. Sobre todo por lo que es Temas, por todo lo que gira alrededor de esta revista, por lo que significa para el mundo académico e intelectual cubano desde hace muchos años. Por tanto, me siento honrado de estar aquí. Este título Play Ball es muy sugerente, y perfectamente entendible tanto por cubanos como por norteamericanos. Todo el mundo sabe lo que significa decir ¡Play ball! Creo que es un título muy bien escogido que esboza esta dinámica a partir del conflicto, de la contradicción, la competencia entre dos actores. Es imposible pensar en un juego de pelota en el que no haya confrontación. Sin embargo, hay, en primer lugar, una convocatoria y  un acuerdo de ambos de participar en este juego, y de respetar las reglas lícitas en el juego para que este pueda funcionar. Yo no sé si esa fue la idea de los autores, pero eso es lo que me sugiere este título, de por sí muy sugerente.

Puede oír aquí el audio completo de la presentación realizada por Jesús Arboleya.

Este libro presenta además varias particularidades. Es imposible, en el tiempo que tenemos, analizar cada uno de los artículos ,como corresponde. Tampoco me gusta mucho “hacer el cuento” porque en realidad un libro tiene muchas lecturas, tantas como lectores. Por lo tanto, es bueno dejar que la gente desarrolle su propia imaginación, su propio entendimiento.

Lo primero, que yo creo que es algo que no está ausente del escenario cubano pero que en comparación con otros lugares resulta muy reducido aún: estamos hablando de un libro digital. Muchos de nosotros, como decía Rafael, ni siquiera tenemos las condiciones para leerlos, y quizás ya a nosotros no nos quede mucho tiempo para aprovecharlo, pero representa para los jóvenes sin dudas una propuesta muy interesante.

La otra es la convocatoria que hace este libro a especialistas muy importantes de los temas que trata. Estamos hablando de seis cubanos y seis extranjeros,  entre los que se incluyen mayormente norteamericanos, pero también europeos y canadienses. Los temas que aborda tienen una gran vigencia, incluso trascienden la coyuntura en que fue publicado. Muchas de estas aproximaciones pueden leerse como trabajos que nos explican realidades actuales porque en definitiva está analizando una dinámica que no ha cambiado en lo esencial. Me refiero a sus causas objetivas, o sea, cómo analizar las relaciones Cuba-Estados Unidos a partir de las causas objetivas que pueden orientarlas en una u otra dirección. Eso está presente en el libro con una máxima actualidad.

Este es un libro que tiene un diapasón de intereses muy amplio, abarca problemas políticos, de seguridad, economía, intercambios académicos y culturales, así como el triángulo de las relaciones entre Europa y Cuba-Estados Unidos, y los problemas de la emigración.

Como ya se decía, Play Ball… es una continuidad de un análisis en el que los autores incluso se remontan hasta los años ochenta, y transitan por diferentes momentos. De la edición del año 2010 se han mantenido los mismos autores, que trabajaron para esta ocasión a partir de una revisión de sus propias conclusiones con respecto a estas problemáticas, lo cual también le da una continuidad a este análisis que desde mi punto de vista es muy importante. Esta edición del 2017 nos coloca en el momento del cambio de las relaciones Cuba-Estados Unidos a partir del 17 de diciembre de 2014 y nos adentra en muchas de las causas que pueden explicar estos cambios, y también nos adelanta en el análisis de algunas de sus expectativas, por lo menos las expectativas que los autores tuvieron a la hora de analizar a partir de ese momento.

El libro, en definitiva, no podía prever que Donald Trump ganara las elecciones, creo que muy poca gente en el mundo dio por hecho esa posibilidad, y más que la posibilidad de que ganara, la posibilidad de que se produjera una regresión tan agitada, tan radical en las relaciones. O sea, Donald Trump nos amargó la fiesta, tanto a los autores y sus expectativas de hacia dónde se debía caminar, como a nosotros ahora al revisar los textos. Hay muchas cuestiones que pudieran explicarlo pero obviamente, no es el momento para eso.

Lo que el libro sí nos demuestra es que existe una tendencia en las relaciones Cuba-Estados Unidos, que no tiene otra salida que buscar algún tipo de convivencia entre los dos países. Eso es algo que no vino por la voluntad de un presidente, por muy lúcido e inteligente que pueda ser, sino que ese cambio se vino incubando en más de sesenta años en un conflicto político que, incluso el propio Obama lo dijo, no servía a nadie, ni siquiera a los propios Estados Unidos. Por lo tanto ya, para llegar al final de este análisis y proponerles su lectura, creo que una de las conclusiones a las que podemos llegar es que Donald Trump ha sido un accidente en una tendencia que, de cara al futuro, por lo menos podemos tener el optimismo, no el que mencionaba Donald Trump en su discurso de la Unión, sino uno valedero, de que su política actual no tiene asidero en la realidad y que más tarde o más temprano estos carriles de la política norteamericana retomarán la dirección que le imponen las realidades.

Muchas gracias compañeros.

Puede oír aquí el audio completo de la presentación realizada por Jesús Arboleya.

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