Avatares del turismo cubano a mitad de año. Caminando con los visitantes

Foto de portada: Fernando Medina/Cubahora.

Los resultados preliminares al finalizar el primer semestre de 2017 demuestran el carácter y la potencialidad de la mayor de las Antillas como destino seguro, hospitalario y diferente. Nuevos buques cruceros y líneas aéreas internacionales se suman a los itinerarios ya existentes que incluyen varios polos turísticos y ciudades a lo largo de Cuba. Los incrementos abarcan el disfrute vacacional de la naturaleza, el sol y la playa; y el turismo cultural.

En medio de las dificultades en recursos materiales y financieros, que prevalecen desde hace varios años, el sector turístico cubano, desde lo público y lo privado, procura sus esfuerzos para brindar nuevas ofertas de ocio, recreación, restauración y alojamientos.

El recién finalizado primer semestre de 2017 acumuló 2 668 400 visitantes, que representan 23% de crecimiento con respecto a igual período del año anterior. En estos resultados, el número de cruceristas representa 127% de incremento para este segmento de viajeros, con el arribo de 281 200 pasajeros.

Es destacable en los resultados de este primer semestre, los 780 480 turistas de Canadá que sigue constituyendo el principal mercado turístico de Cuba con 29,2% de participación en las llegadas, seguido de los 348 700 viajeros estadounidenses, que muestran 149% de crecimiento en relación con igual período de 2016. Estos dos primeros mercados turísticos aportan 43,3% del total de visitantes extranjeros a Cuba; cifra que se corresponde con el comportamiento turístico del Caribe insular y que demuestra la importancia de América del Norte para el turismo caribeño en general.

 

Importancia del sector hotelero en Cuba

La política sectorial del turismo para la inversión extranjera está dirigida a la construcción, ampliación, renovación y comercialización hotelera; el desarrollo de complejos inmobiliarios asociados al turismo y otras actividades extrahoteleras.

Durante este 2017 se incorporarán más de 4 000 habitaciones hoteleras a las actuales  67 000 de todo el país, que contribuirán a aumentar el volumen de la planta habitacional y alcanzar mayores estándares de calidad.

Los expertos consideran que la llegada al país de prestigiosas marcas hoteleras internacionales va a impulsar este sector hacia un fuerte incremento de la categoría de los hoteles, como ya se está demostrando en las aperturas de los últimos meses, y en los nuevos proyectos aprobados y contratados.

Hasta junio del actual año, diecinueve cadenas hoteleras internacionales gestionan 41 079 habitaciones a través de 82 contratos de administración y comercialización; 88,8% de todas las habitaciones con categoría 4 y 5 estrellas.

Varios complejos hoteleros de lujo vinculados al turismo de golf y náutico han sido aprobados, entre estos se encuentra el Punta Colorada Golf & Marina, convenio de asociación entre la entidad cubana Cubagolf, S.A. y la compañía Playa Golf & Resorts International Panamá, S.A., que se construirá en el municipio Sandino, en la provincia de Pinar del Río. Otros proyectos similares avanzan con el Grupo Globalia; la empresa china Beijing Enterprises Holdings Limited y la británica Esencia Hotels and Resorts.

Con fuerte presencia en Cuba desde hace años, Iberostar Hotels & Resorts, Meliá Hotels International y Blue Diamond Hotels & Resorts han anunciado nuevas aperturas ante la creciente demanda, así como han impulsado fuertemente las inversiones destinadas al denominado “turismo urbano”, que creció internacionalmente 82% en los últimos cinco años. De este modo, su cuota de mercado ha pasado a representar 22% del turismo internacional. Acceder a este segmento de turismo de gama alta, requiere de una infraestructura hotelera de alto lujo, bajo la gestión de marcas internacionales reconocidas por estos viajeros, muy exigentes con el servicio y la calidad de la estancia.

Como parte de la estrategia para acceder a este segmento, comenzó sus operaciones a partir de los primeros días del mes de junio, el Gran Hotel Manzana Kempinski, situado en el corazón de La Habana Vieja con una localización preferencial en la centralidad urbana de una zona de alta significación para el turismo.

Este emprendimiento es el primero destinado a dotar a la capital cubana de hoteles cinco estrellas de lujo, que se incorporen a la infraestructura de alojamiento dirigidos al segmento de altos ingresos, motivados por el turismo urbano en ciudades patrimoniales y que reclaman servicios especializados. Al mismo tiempo, al contar con este hotel de lujo, se fortalece la imagen turística de La Habana, en el empeño de su nueva vocación.

El Gran Hotel Manzana, de propiedad cubana, es un proyecto elaborado por la compañía francesa Bouygues Batiment para Inmobiliaria Almest, del Grupo Gaviota; bajo contrato de administración y comercialización con la Cadena Kempinski Hotels, una sociedad anónima independiente suiza, fundada en 1897. Kempinski es el grupo hotelero más antiguo de Europa y se caracteriza por la perfección de sus servicios de lujo orientados a la personalización y a las necesidades experienciales de cada cliente. Cada Hotel Kempinski es único y se distingue por su propio encanto, además resalta las tradiciones culturales del lugar donde está localizado. Esta emblemática cadena gestiona hoteles muy cercanos a lugares de alto valor histórico como: La Plaza Roja (Moscú), la Ermita de San Petersburgo, la Puerta de Brandenburgo (Berlín), la Gran Muralla China (Beijing), el majestuoso Hotel Emirates Palace en Abu Dhabi, entre otros.

Como empresa de gerencia de hoteles, sus prioridades son siempre el rendimiento operacional óptimo y los resultados financieros sostenibles. Bajo estas premisas, es vital el staff de cada hotel, por lo que su estrategia es invertir fuertemente en la selección de talento, formación y educación del personal, que les permite garantizar la continuidad de sus conocimientos de gerencia y crear una cultura sólida.

La edificación del Gran Hotel Manzana recrea el tradicional estilo español de la época, con portales corridos y pasajes comerciales característicos de la Europa del siglo XIX; con la particularidad de que estos pasajes peatonales cruzan la manzana en diagonal, siendo una característica única en toda la ciudad.

El hotel cuenta con 246 habitaciones, entre ellas una suite presidencial, 16 suites, 33 junior suites, 22 minisuites, 2 habitaciones para discapacitados y 172 estándar. Además, tres restaurantes, Cigar Bar, Spa, bar-piscina y galería comercial.

 

La Habana, principal destino de turismo urbano del Caribe

La Habana, incluida en los últimos años como destino de obligada visita por los operadores turísticos y los medios de comunicación internacionales, pretende incorporarse al selecto circuito de las capitales patrimoniales del mundo, e insertarse entre los principales destinos de turismo urbano del continente americano.

La Habana colonial, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1982, no vivió el atroz proceso especulativo que arrasó valores insustituibles en otras grandes urbes de América. Tampoco hubo suficientes recursos para nuevos proyectos, ni para garantizar un mantenimiento sistemático a su vetusta infraestructura. Hoy se presenta como una ciudad intacta, ejemplo único y excepcional en América Latina y el Caribe de un conjunto arquitectónico que ilustra varios períodos significativos de su historia, y mantiene una continuidad en la conservación de la tipología constructiva y que preserva prácticamente intacta su trama original.

En su condición de ciudad marítimo-portuaria, llegó a convertirse en el punto obligado de convergencia y reunión de las flotas cargadas de oro y plata, en su ruta a España; la Real Célula de 24 de mayo de 1634 la declaraba “Llave del Nuevo Mundo y antemural de las Indias Occidentales”.

Deteriorada, pero sustancialmente íntegra, vital y activa; para el turista que visita la ciudad, el pasado siempre está presente. La Habana parece estar detenida en el tiempo y atrapada en sus circunstancias. Paradójicamente, la falta de recursos ha contribuido a que este patrimonio histórico haya llegado hasta ahora sin mayores modificaciones. La impronta del pasado aparece en cada calle, cada esquina, en sus edificios, parques y ruinas; combinando armónicamente los signos de la modernidad y la tecnología con la identidad cultural de sus hospitalarios y bulliciosos pobladores. 

Hoy, las calles habaneras se colman de visitantes de varias nacionalidades y la imagen cosmopolita que siempre la identificó, contrasta con una bahía y su puerto en el que atracan periódicamente decenas de modernos buques cruceros. Mientras tanto, los muchos atractivos con que cuenta son motivos de viaje para el turismo urbano.

En el corto y mediano plazos existirá una ciudad distinta; con una nueva articulación urbana, apoyada en la transición demográfica; con la internacionalización de la ciudad en red; y la actualización del sector estatal en sus ámbitos económicos, sociales y políticos.

La ciudad cambia su esencia económica y se va convirtiendo paulatinamente en una gran entidad territorial de servicios, en que lo público y lo privado se insertan en una fase de franca reconstitución, con una clara vocación turística.

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