La microempresa en el Centro Histórico de La Habana

Resumen: 

El trabajo mancomunado realizado por emprendedores locales del Centro Histórico, o trabajadores por cuenta propia, y las instituciones y empresas de este territorio, han permitido que este devenga en Clúster Turístico Cultural. Investigaciones realizadas, han demostrado que el aporte de los trabajadores por cuenta propia ha incidido positivamente en el desarrollo de redes empresariales, sin dejar de lado la contribución social que han desplegado en el territorio. Sobre el estudio y la caracterización de estos negocios privados, con rasgos de micronegocios, y el aporte que han hecho al desarrollo del Clúster, como un tipo particular de red de empresas, en el Centro Histórico y al desarrollo general del territorio en cuestión versa el presente trabajo investigativo.

Abstract: 

The joint work carried out by local entrepreneurs of the Historical Center, or self-employed workers, and the institutions and companies of this territory, have allowed the territory to become a Cultural Tourism Cluster. Research has shown that the contribution of self-employed workers has had a positive impact on the development of business networks, without neglecting the social contribution they have made to the territory. The present investigative work deals with the study and characterization of these private businesses, with features of micro-businesses, and the contribution they have made to the development of the Cluster, as a particular type of network of companies, in the Historic Center and the general development of the territory in question.

En el contexto de actualización del modelo económico cubano, surge la necesidad de revitalizar la actividad por cuenta propia, reconociéndole la importancia que verdaderamente tiene y su papel dentro del sistema de planificación de la economía, como forma de gestión que conducirá a elevar la eficiencia del trabajo social. Ello se refleja en la voluntad política del Partido y el Estado cubanos.

Con la aprobación, en 2011, de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución (PCC, 2011), se apostó por el crecimiento y desarrollo de formas de gestión no estatales[1] en la producción y los servicios, con lo que, armonizadas, pero con autonomía de la empresa estatal —rectora de la economía nacional—, se busca alcanzar una mayor liberación de las fuerzas productivas, incrementar los niveles de producción y elevar el nivel de vida de la población.

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en pos de fomentar los encadenamientos productivos y las redes territoriales, concibió un conjunto de propuestas, entre las que se destacan las que conforman los objetivos 86, 90, 107, 226 y 248 del Plan de desarrollo hasta 2030 (PCC, 2016a). Estos, en resumen, abogan por la promoción eficiente de interacciones entre los diferentes actores económicos, mediante la cooperación, integración y complementariedad de los sistemas productivos integrados por diversas formas de propiedad y gestión.

Lo antes expuesto propone un reto para los diversos actores económicos, políticos e institucionales a todos los niveles, y el plano territorial es el de mayor importancia para alcanzar la estrategia de desarrollo-país que conduzca hacia una economía más próspera y sostenible en los marcos de un sistema socialista justo y eficiente.

Por lo tanto, es vital el estudio y seguimiento tanto de la situación del trabajo por cuenta propia (TCP) y los elementos que se constituyen en barreras o en potencialidades para su desarrollo, como de las condiciones que existen para la articulación efectiva de redes empresariales que vinculen a todos los actores e instituciones de los territorios, y confluyan en su desarrollo económico y social.

En este contexto, resulta fundamental el estudio de la experiencia del Centro Histórico de La Habana (CHH) en lo que a fomento del TCP y formación de redes empresariales locales[2] se refiere, como territorio pionero en estos aspectos. Su modelo de gestión integral puede brindar elementos de juicio para la aplicación de estrategias similares en otros territorios del país.

El presente trabajo, síntesis de investigaciones precedentes, mostrará una valoración crítica del desarrollo que han tenido las redes empresariales en el CHH con la apertura y ampliación del TCP en la zona. Su elección como territorio objeto de estudio parte de varias premisas:

  • Su ecosistema emprendedor es favorable para el fomento del TCP, pese a la inestabilidad que caracteriza el marco regulatorio a nivel de país.
  • La estrategia emprendida por la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC) para implementar y desarrollar el trabajo por cuenta propia y las cooperativas es lo que distingue al CHH del resto de los territorios.
  • Tal estrategia está encaminada a lograr una articulación efectiva entre el desarrollo de estas formas empresariales no estatales y las necesidades reales del territorio.
  • La existencia de un clúster turístico cultural en el CHH en período de maduración, en cuyo fortalecimiento ha sido determinante el impacto cualitativo de las formas de gestión y propiedad no estatales, aun cuando no ha sido cuantificado.
  • La palpable posición proactiva de las autoridades locales en la elaboración de políticas gubernamentales, en aras del establecimiento de redes y alianzas que fomenten el desarrollo del clúster.

Estas premisas abren espacios a interrogantes de sumo interés, tales como: ¿qué implicaciones tiene el hecho de que una parte importante de estos denominados TCP sean realmente micro, pequeñas y medianas empresas?, ¿cómo esta forma empresarial no estatal ha sido promovida, regulada e incorporada a las políticas territoriales trazadas para el CHH?, ¿cuál es el impacto de los negocios por cuenta propia en el clúster turístico y en el desarrollo económico y social del territorio?

Todos estos elementos hacen aún más urgente la conceptualización y reconocimiento en nuestro modelo económico, político y social de un marco legal adecuado para estos negocios; un conjunto de regulaciones, que les otorgue seguridad a los emprendedores privados cubanos para sentirse actores económicos necesarios con derechos y deberes en una verdadera sociedad próspera e inclusiva.

Este es un proceso que ya ha dado sus primeros pasos con el reconocimiento por el propio presidente Raúl Castro, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, de la existencia de las micro y pequeñas empresas en Cuba, así como su aceptación y consideración como una forma empresarial de gestión no estatal complementaria y objetivamente necesaria en la sociedad cubana actual.

Este artículo se propone acercarse, con una visión crítica, al esclarecimiento de las anteriores interrogantes desde la posición y el conocimiento de un grupo de investigadores que, por más de cuatro años, ha estudiado el desarrollo del TCP y las redes empresariales locales en el CHH, siempre dejando abierto el camino para nuevas argumentaciones y perspectivas.

 

El TCP en el Centro Histórico. Potencialidades y barreras

La dirección de la OHC ha sabido aprovechar las oportunidades que ofrece el nuevo marco regulatorio al TCP y las cooperativas, para fomentar su ampliación de manera novedosa, apoyada en una base multidimensional de los negocios. No obstante, antes de la apertura para el trabajo privado, generada por los Lineamientos (PCC, 2011), el CHH era una zona en la que ya se apreciaba un notable avance en la promoción y aceptación de algunas actividades por cuenta propia.

La estrategia del CHH al respecto está encaminada a lograr su articulación efectiva con las necesidades reales del territorio.

De forma novedosa y proactiva ha impulsado y potenciado el establecimiento de alianzas con las instituciones y empresas estatales para alcanzar resultados económicos mutuos y, a la vez, generar beneficio social para los residentes; o sea, se ha propiciado un proceso multidimensional de desarrollo que va más allá del plano económico, pues trasciende a lo social y busca la formación de redes empresariales que potencien la competitividad del territorio

La capacitación tiene una función fundamental en ello, ya que garantiza la continuidad y perdurabilidad de los negocios para que contribuyan complementariamente a la satisfacción de los requerimientos sociales, económicos y patrimoniales. Además, la existencia de una institución encargada de la elaboración de un plan estratégico de desarrollo integral —el Plan Maestro (PM)— que reconoce, de forma clara y notable, el papel de estas formas empresariales en el desarrollo territorial (OHC, 2015), convierte al CHH en referente para el resto del país.

Numerosas son las acciones y estrategias emprendidas por el PM y otras instituciones como esa, para capacitar y vincular a los trabajadores por cuenta propia y a los cooperativistas en temas de importancia e impacto directo en la conservación del patrimonio territorial y que esto se materialice en beneficios para la comunidad, a la vez que en el desarrollo de este tipo de formas empresariales.

La apertura jurídica del sector no estatal ha promovido el surgimiento de un emprendedor local con características muy diversas. Sujeto a las reglas y al control del sector público, debe insertarse en la dinámica del desarrollo territorial, encauzado por políticas que promueven las actividades y emprendimientos respetuosos. Por este motivo, resulta esencial conocer las principales características que presentan esas formas empresariales en el territorio, así como las barreras y potencialidades para su desarrollo.

 

El ecosistema emprendedor en el CHH

Se puede entender como entorno o ecosistema emprendedor el conjunto de elementos económicos, legales, institucionales, políticos, sociales, culturales y medioambientales que, desde niveles macro, meso y micro, impactan en los emprendimientos[3] en cualquier territorio, es decir, el fomento de los nuevos emprendimientos y el apoyo a los ya existentes. El ecosistema se puede segmentar en tres ejes temáticos relevantes: el marco legal y regulatorio; el financiero y el de educación, capacitación y formación. Estos elementos pueden constituirse en barreras o en fuerzas motrices, dependiendo del grado del apoyo e interés de las instituciones territoriales para el fomento de entornos favorables, así como de las motivaciones de los emprendedores para superar las barreras, y aprovechar las oportunidades del marco regulatorio nacional y las potencialidades de sus territorios. Conocer estos aspectos es fundamental para elaborar políticas públicas que tengan un mayor impacto económico y social.

En este sentido, han quedado reconocidas como barreras para el desarrollo del TCP en el CHH: 1) la baja preparación y capacitación de los trabajadores en técnicas de dirección, administración de negocios, contabilidad, cultura tributaria y responsabilidad fiscal; 2) escaso uso de préstamos bancarios; 3) escasa promoción y, por tanto, desconocimiento generalizado de los servicios de financiamiento o microcréditos que brindan los bancos; 4) no correspondencia entre los créditos y las necesidades del micronegocio; 5) financiamiento con fondos propios (que suelen ser remesas del exterior no declaradas) en la mayoría de los negocios; 6) dificultades en el acceso a compras mayoristas de insumos y materias primas; 7) pocos incentivos fiscales en la política tributaria; 8) bajo nivel de cultura en relación con el desarrollo de alianzas; 9) inestabilidad del entorno legal acerca de lo permitido o prohibido; 10) resistencia al cambio, clara o encubierta, de instituciones del Estado sobre la necesidad de las formas empresariales no estatales en Cuba.

En su mayoría, estas barreras son expresión del escenario-país en el que se desarrolla el cuentapropismo, tales como el poco apoyo financiero que brindan los bancos al sector cuentapropista y las escasas ofertas de capacitación por parte de instituciones educativas estatales.

Durante la investigación, también se identificó un conjunto de potencialidades para el desarrollo del TCP en el CHH, entre ellas: 1) el liderazgo de la Oficina del Historiador en la generación de ideas innovadoras en múltiples ámbitos de la planeación y control económico y social del Centro Histórico; 2) la existencia del Plan Maestro, que ha demostrado su eficacia en la gestión, planificación y regulación de las estrategias de desarrollo del territorio, incluido el de formas empresariales no estatales; 3) las experiencias exitosas de las escuelas de oficios de interés territorial, que a la vez constituyen una alternativa de empleo para jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo; 4) la existencia de espacios de encuentros sistemáticos entre actores locales, incluidos los cuentapropistas, para actualizar el estado de opinión e información sobre temas de interés general; 5) la voluntad real por parte de la OHC de fomentar alianzas con el sector privado, materializado en algunas, fundamentalmente en favor de la restauración y reanimación económica y social del municipio, y 6) de suma importancia, el alto flujo de turistas, que hace posible el desarrollo de actividades privadas vinculadas con los servicios, que complementan la oferta estatal.

De los elementos antes señalados, algunos podrían generalizarse al resto del país. Destaca como oportunidad la existencia de un marco legal favorable, que se refleja en los acuerdos del VII Congreso del PCC (2016b) y en el reconocimiento por parte del Estado del papel social de los medianos pequeños y micro emprendimientos, y que lo liberan de cargas innecesarias que limitan su eficiencia.

Las condiciones de la política gubernamental para con el sector favorecen, de forma general, la creación de negocios por cuenta propia que provean a empresas o entidades estatales, aunque el apoyo a estos emprendimientos nuevos o en crecimiento no constituya una prioridad en las acciones y políticas del gobierno.

Presentados todos estos aspectos, las líneas de acción deben estar encaminadas a elaborar políticas públicas que se enfoquen en resolver la escasa oferta de capacitación para los cuentapropistas por parte de universidades y otras instituciones; crear incentivos que de forma indirecta estimulen el trabajo privado hacia las necesidades reales del territorio; hacer más atractivos los créditos a los que pueden acceder los dueños, ajustados a las verdaderas necesidades de los beneficiarios; fomentar el establecimiento de alianzas entre actores públicos y privados que rompan con los estigmas de desconfianza entre ellos, de forma que se generen redes de colaboración multidimensionales.

Luego de haber visto las principales barreras y potencialidades que caracterizan el ecosistema emprendedor, es necesario proceder al análisis del sistema empresarial estatal que, en conjunto con estos trabajadores privados, constituyen el entramado de actores económicos e institucionales que han posibilitado el desarrollo del clúster Centro Histórico Cultural en el CHH.

 

Impacto del TCP en las redes empresariales del Centro Histórico

Como parte del plan integral del CHH, se ha concebido una serie de políticas encaminadas a favorecer la cultura y hacerla un eje importante de aquel. Dichas políticas tienen como fundamento promover los valores culturales del territorio y un desarrollo socioeconómico sustentable, basado en proyectos que produzcan fondos que reinvertir en el corto plazo, sin perder el carácter residencial del área.

Todo esto pudo ser posible a partir de la explotación de los recursos turísticos, los servicios inmobiliarios y los impuestos aplicados a empresas y a trabajadores privados, que permitieron generar ingresos que posteriormente han sido destinados a la restauración y conservación del CHH.

Basado en los resultados cuantitativos reflejados en investigaciones recientes (Blanco, 2016), el clúster del CHH se encuentra en su etapa de desarrollo. Esta afirmación evidencia los diferentes cambios que se han experimentado en el sistema de empresas de la Oficina del Historiador, los cuales hacen patente

  • los conocimientos generados a través de redes y alianzas entre las escuelas y las necesidades de la Oficina para fortalecer el proyecto de restauración y el sector de los servicios;
  • el fortalecimiento de las redes en términos de información, así como la cooperación entre los diferentes actores sociales;
  • la sinergia que se ha generado en el CHH, que ha favorecido la unidad y el trabajo en equipo;
  • la creación de proyectos conjuntos y alianzas estratégicas entre los diferentes actores del clúster;
  • la existencia de estructuras institucionales de apoyo.

La aplicación de un conjunto de técnicas de análisis regional al conjunto de empresas que integran el sistema empresarial de la OHC evidenció que en el CHH existe un proceso de clusterización que se encuentra en fase de maduración.

El objetivo fundamental de dichas técnicas o indicadores es medir el crecimiento económico de la región estudiada, partiendo de la identificación de los sectores en los que alcanza una mayor concentración, especialización (externa e interna), diferenciación y asociatividad. Es preciso aclarar que los indicadores en cuestión no remiten, de forma directa, a la existencia o no de redes consolidadas entre las empresas o en el territorio que se analiza.

Los sectores de mayor grado de concentración en el CHH son: comercio, gastronomía y hotelería, y construcción e inversiones, que también son los que mantienen altos niveles de especialización interna y externa en el clúster de la OHC con respecto al municipio Habana Vieja. Los mayores niveles de asociación se establecen entre el sector construcción e inversiones con los de comercio, gastronomía y hotelería y servicios financieros e inmobiliarios.

Todos estos elementos permiten identificar diferencias entre la estructura de la actividad económica de las empresas pertenecientes al sistema de la OHC respecto a las del municipio, aun cuando representan la tercera parte de estas, han tenido un mayor peso en los resultados económicos municipales.

El análisis anterior incluye al sector no estatal, cuyo aporte al municipio merece particular atención. El impacto del TCP no puede reducirse a los ingresos que percibe la OHC por este medio. Se debe tener en cuenta que este sector contribuye, además, a la recuperación y conservación de inmuebles de alto valor, lo cual acelera el proceso de rehabilitación del CHH. Por sus características, esta ha sido, en los últimos treinta años, la zona que ha alojado mayor número de trabajadores privados, además del sector cooperativo que también ha tenido un papel importante en términos de empleo.

La inserción del trabajador privado en el proceso de desarrollo de los centros históricos debe estar basada en el peso de su aportación y de los intereses que representen. La relación entre el sector público y el privado debe fundarse en reglas establecidas por el Estado a favor de la excelencia y de la igualdad en la prestación de los servicios, a favor de la sociedad.

A principios de la década de los 2000, y aprobado por el Consejo de Administración Provincial del Poder Popular, se habilitó un área para que los trabajadores privados, principalmente artesanos, realizaran su actividad. Estos efectuaban pagos a la OHC por el uso del local y a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) un impuesto sobre sus utilidades. Posteriormente, se insertaron vendedores de libros y figuras costumbristas, quienes a pesar de no ser considerados cuentapropistas, pagaban a la OHC una contribución voluntaria.

En el período 2010-2011 se produce una serie de cambios legales, a nivel local y nacional, que consolidan aún más la restauración y conservación del patrimonio cultural basado en el autofinanciamiento, a partir de pagos y contribuciones. Para 2015, aunque en algún momento se vio frenado el avance de esa forma de propiedad, ya sea por errores en la aplicación de leyes o por la resistencia al cambio existente en muchos funcionarios públicos, se hizo evidente el apoyo de los máximos actores políticos y la disposición de garantizar el establecimiento de un entorno legal favorable para el desarrollo del TCP.

El municipio Habana Vieja se encuentra dividido en siete consejos populares: Jesús María, Tallapiedra, Catedral, Plaza Vieja, Prado, San Isidro y Belén. Excepto los dos primeros, los demás forman parte del CHH, que incluye, además, el área del Malecón tradicional y el barrio chino (pertenecientes a Centro Habana).

Al cierre de 2015, en este territorio se encontraban registrados 6 581 trabajadores por cuenta propia, de los cuales 69,7% tiene sus negocios en el CHH, lo que contribuye al incremento de los ingresos del gobierno municipal. La mayoría se concentra en los consejos Plaza Vieja, Catedral y Belén.

Pero más allá de los aportes cuantificables expresados en los ingresos que aportan al municipio, los impuestos pagados o el número de inmuebles rehabilitados, hay un valor sociocultural agregado que estas formas empresariales imprimen al CHH. En este sentido, existen proyectos comunitarios impulsados por negocios privados. Por ejemplo:

 

  • Casa Gaia: proyecto cultural que realiza talleres de teatro para la comunidad.
  • Blanquita: dueña de un negocio de gastronomía que tiene un programa con las direcciones municipales de educación y salud para promover el no consumo de drogas en los jóvenes.
  • Varios proyectos en el barrio Santo Ángel, entre ellos el conocido Arte Corte, que con identidad propia promueven la participación de niños y adultos en la conservación y cuidado del territorio, a la vez que elevan su calidad de vida.
  • Alianza por la Plaza Vieja: proyecto representado por el Café Bohemia, desde donde se promueven actividades que incluyen a las comunidades cercanas para motivar en ellas el cuidado del entorno.

Estos proyectos también derraman sus efectos, directa e indirectamente, sobre el plano económico, generando beneficios para empresas como la agencia de viajes San Cristóbal y otras entidades vinculadas a la actividad turística.

La existencia de las formas empresariales no estatales ha permitido expandir y dinamizar el producto turístico Centro Histórico. El TCP permite una mayor diversificación de los servicios, estimula la formación de redes empresariales y sociales, y constituye una fuente de empleo para la población. Además, de cierto modo, ha potenciado oficios profesionales; la mayoría de los graduados de la Escuela Taller encuentra empleo ya sea creando negocios privados o insertándose como contratista o cooperativista.

De esta forma, se puede decir que el TCP ha promovido la generación de un modelo de gestión más inclusivo y multiactoral. Vistos en su conjunto, los elementos antes expuestos son prueba de que este incide positivamente en el desarrollo del clúster turístico cultural del CHH, ya que ha constituido un complemento importante para el desarrollo de su actividad comercial, turística y cultural.

Los pequeños negocios privados tienen un papel importante como catalizadores de la generación y consolidación de redes territoriales; cuentan con grandes ventajas: gran movilidad y flexibilidad para adaptarse al mercado y emprender proyectos innovadores; por su dinamismo, tienen alta capacidad de crecimiento y generación de empleos; producen y venden artículos a precios competitivos (ya que sus gastos no son muy grandes ni sus ganancias excesivas). En el caso del CHH —un territorio con marcadas ventajas naturales, competitivas y comparativas con respecto a otros del país­—, sin dudas es el lugar ideal para que se generen alianzas. En primer lugar, una experiencia como la del clúster turístico cultural, entre un conjunto de empresas en el territorio, ha sido impactada favorablemente por el aporte cuantitativo y cualitativo de los trabajadores privados, lo que marca un punto de referencia y partida para futuras alianzas fuera de la zona analizada.

 

Reflexiones finales

Es una realidad que el TCP ha tomado nuevos bríos en Cuba; un empresario emprendedor, proactivo y con ideas novedosas se enfrenta a un entorno legal, a nivel país, reactivo y por momentos restrictivo.

En la zona estudiada, en cambio, el conjunto de instituciones y el marco legal que inciden en el desarrollo de las formas empresariales no estatales tienen como premisa el fomento de empresarios preparados para el desarrollo de negocios prósperos y duraderos, que respondan a las necesidades del CHH.

Siempre que se hable de ecosistema emprendedor hay que tener presente que existe un entorno macro y uno micro, donde las características del primero determinan los grados de libertad del segundo. En este sentido, es evidente la gran inestabilidad e incertidumbre que ha circundado la legalidad que permite ejercer el TCP en Cuba, sumadas a la reticencia al cambio por parte de los propios hacedores de política y del sector empresarial estatal en cuanto al papel que deben desempeñar las formas empresariales no estatales, como complemento necesario de la empresa estatal socialista. Ello ha limitado el desarrollo del sector, pese a los objetivos trazados en los Lineamientos. Cabría preguntarse ¿cuál es la complementariedad que realmente se espera de esta forma empresarial no estatal, que más bien parece estar siendo relegada?

Las nuevas luces que proyectan los acuerdos y propuestas del más reciente Congreso del PCC, suponen nuevos retos y oportunidades para ese sector. Entre los principales acuerdos (PCC, 2016a) y en la reconceptualización del modelo económico cubano (PCC, 2016b), está la definición de los sectores estratégicos y los medios fundamentales de producción, y en palabras del presidente Raúl Castro, el reconocimiento explícito de las micro, pequeñas y medianas empresas (Castro, 2016) y, por ende, de los microempresarios como agentes económicos dentro del heterogéneo entramado que supone una sociedad que se empeña día a día en la construcción de un socialismo próspero y sostenible, «con todos y para el bien de todos», como dijera Martí.

Todas estas medidas aunque se encuentran en fase de consulta y aprobación, traerían grandes cambios para el futuro desarrollo del TCP, pues la definición de los medios fundamentales de producción reconocidos por el Estado, así como los sectores estratégicos para la economía permitiría que un número de actividades que no estén vinculadas directamente a este grupo fueran autorizadas para su realización por el sector no estatal. Esto implicaría un incremento de su participación en actividades que generen un mayor valor agregado y que estén más vinculadas al sector productivo y profesional. De esta forma, se podría transformar la estructura del cuentapropismo en Cuba, en el que predominan las actividades de subsistencia y de oficio.

El primer paso debe ser la conceptualización coherente de los negocios y los trabajadores privados, para que se corresponda con las características reales de parte importante de este sector, que ya sobrepasa los umbrales del cuentapropismo y convierte en microempresarios a los actualmente conocidos como trabajadores por cuenta propia. Si se continúa agrupando bajo esta categoría al conjunto de las formas empresariales no estatales que se desarrollan en el país, sin tener en cuenta la heterogeneidad que existe dentro del sector, se cometería el error de trazar líneas de desarrollo que no respondan a sus necesidades y mucho menos a las del país.

La experiencia internacional ha demostrado que las iniciativas gubernamentales han tenido un impacto significativo en el desarrollo de los clúster (Corrales, 2007). De ahí la importancia de que los gobiernos interpreten, de manera creativa, las potencialidades locales, haciendo uso de sus facultades en el diseño de su propia estrategia en el logro de un entorno favorable para el desarrollo de los clústeres. Una estrategia gubernamental orientada a esto debe tener como centro la potenciación del desarrollo integral de la región.

Este debe alcanzarse mediante un proceso de crecimiento económico llevado a cabo por los actores locales, y encaminado al logro de un entorno favorable y a la creación de empleos; no obstante, estas transformaciones deben ser inducidas estratégicamente, y corresponde al gobierno local trazar las pautas que los promuevan.

La formación de redes y canales de comunicación dentro de los clústeres, al igual que los vínculos externos, son elementos que tener en cuenta en el diseño de estrategias gubernamentales.

Es importante considerar, para el fortalecimiento del clúster, la forma en que se estructuran las relaciones entre actores y se orientan las acciones estratégicas para su consolidación. Por tal motivo, es fundamental fortalecer las relaciones verticales y horizontales entre los diferentes actores, basadas en la confianza y en el compromiso. El gobierno, como agente clave del clúster, tiene la función de proponer y fomentar nuevas ideas y procesos de innovación, sin asumir una posición paternalista. En este sentido, son las empresas los factores claves en la creación de sectores competitivos.

A través del establecimiento de redes, las empresas lograrían un desarrollo productivo ascendente, esto generaría no solo crecimiento económico, sino que traería aparejado un desarrollo de conocimientos y, por tanto, de mayores niveles de especialización y capacitación; mejoras tecnológicas; una empresa más competitiva; una mayor cantera de proveedores; y un mayor mercado. Todo este crecimiento económico, si logra ser sostenible en el tiempo, sin dudas impactará positivamente en el desarrollo de los sistemas productivos y en la comunidad local.

 

 

Notas

[1]. Ellas son: el trabajo por cuenta propia (TCP) y las cooperativas. El presente artículo centra su atención en el primero.

[2]. La literatura internacional reconoce diversos tipos de redes empresariales locales. El presente trabajo estudia el clúster como forma particular de red, específicamente el turístico cultural, que posee características propias.

[3]. Aun cuando el ecosistema emprendedor es inherente a todas las formas empresariales, estatales o no, aquí empleamos el término emprendimientos en alusión a negocios por cuenta propia.

 

 

Referencias

Blanco Díaz, A. (2016) Clusterización en el Centro Histórico. Tesis de licenciatura no publicada. La Habana: Facultad de Economía, Universidad de La Habana.

Castro, R. (2016) «Discurso íntegro de Raúl Castro en apertura del VII Congreso del PCC: Transformar para más socialismo». Cubainformación, domingo 17 de abril. Disponible en <http://cort.as/zZLj> [consulta: 13 septiembre 2017].

Corrales, S. (2007) «Importancia del cluster en el desarrollo regional actual». Frontera Norte, v. 9, n. 37, enero-junio. Disponible en <http://cort.as/--TAk> [consulta: 16 octubre 2017].

OHC (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana) (2015) Documento resumen de la propuesta plan estratégico de desarrollo integral. Centro Histórico de La Habana Vieja. La Habana.

PCC (Partido Comunista de Cuba) (2011) Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución (Resolución del VI Congreso). Disponible en <http://bit.ly/1X2YXzg> [consulta: 16 mayo 2017].

______ (2016a) Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista. Plan nacional de desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos. Disponible en <http://bit.ly/29zYugZ> [consulta: 16 mayo 2017].

______ (2016b) Informe Central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, 16 de abril. Disponible en <http://cort.as/weuw> [consulta: 16 mayo 2017].