Las pymes en las economías en desarrollo

Resumen: 

En este estudio se analiza la importancia de las pymes para los países en desarrollo. Primero se mencionan las regulaciones relacionadas con su definición y las que da la Unión Europea. Luego, se analizan las ventajas y desventajas de las pymes. Por último, mediante diversos indicadores, se examina su impacto en la economía turca —por grupos de países, así como en los países en desarrollo.

Abstract: 

This study considers the importance of SMEs for developing countries. First, it discusses the regulations related to SME definition and those of the EU. The second section deals with the advantages and disadvantages of SMEs of various indicators. Finally, the importance of SMEs in developing countries is discussed. Finally, it employs various indicators to examine their impact on the Turkish economy as well as on groups of countries and on developing countries.

Las pequeñas y medianas empresas son consideradas, en una gran parte del mundo, las impulsoras principales del desarrollo, tanto nacional como regional. Existen numerosas investigaciones sobre su importancia en la economía de una nación. Muchos países han implementado el apoyo a ellas a través de diversas políticas y de programas que han sido implementados para mejorar la innovación y gestión empresarial. En este contexto se hicieron cambios en su definición para la Unión Europea (UE) (CE, 2003). Por lo tanto, apoyarlas es una de las prioridades de la UE para el crecimiento económico, la creación de empleos y la cohesión económica y social, que ve en ellas una herramienta importante para cumplir la Estrategia de Lisboa.[1]

Tal importancia es ampliamente reconocida en todo el mundo debido a su significativa contribución al cumplimiento de diversos objetivos socioeconómicos, como el aumento del empleo, la producción y promoción de las exportaciones, así como el fomento de la iniciativa empresarial. Este sector aporta más de 60% del PIB y más de 70% del empleo total en países de bajos ingresos, y más de 95% del empleo total y aproximadamente 70% del PIB en los de ingreso medio. En la UE, por ejemplo, existen unos 25 millones de pequeños negocios, lo que constituye 99% del total de empresas. Emplean casi 95 millones de personas y suministran 55% de los empleos en el sector privado. También hacen una contribución importante a las exportaciones y al crecimiento de la productividad (OCDE, 2004a; 2004b).

Sin embargo, la verdadera importancia de las pymes radica en su capacidad de armonizar las condiciones cambiantes de la competencia y la innovación con el proceso globalizador. Nuevos conceptos como región, agrupamiento e innovación sustituyen a los factores tradicionales de competitividad y se convierten en los que determinan el poder competitivo de las firmas y las economías locales (Porter, 1996; 2000; 2003; Porter y Stern, 2001). La orientación hacia nuevas fuentes se efectúa al identificar la competitividad, y así surgen nuevas búsquedas en las áreas de interés de la economía y las ciencias de los negocios. El cambio en estas áreas de interés puede ser considerado una extensión natural de la reconstrucción económica que acompaña a la globalización. Los procesos de producción posfordistas[2] han intensificado la necesidad de redefinición de la relación entre las firmas locales y las economías regional y nacional.

Como resultado, las firmas regionales y las economías internacionales, consideradas anteriormente como unidades relativamente aisladas, comenzaron a ser percibidas en constante interacción dentro de una red dinámica.

A partir de entonces, los actores y poderes globales también han sido incluidos como participantes activos de esta red. Con este cambio, adquieren relevancia conceptos como redes, cadenas de bienes (o suministros), sistemas de negocios, agrupaciones y sistemas de producción. También las pymes son aceptadas como los principales elementos del concepto de «proximidad y tejido regional».

De acuerdo con los desarrollos mencionados anteriormente, las pymes son entidades vitales para aumentar las innovaciones, la competitividad, la iniciativa empresarial y el establecimiento de un sistema efectivo de innovación para países en desarrollo. En este estudio se analizará su lugar para estos países, sus ventajas y desventajas, regulaciones, definición, análisis de diversos indicadores, etc.

 

Definición

Las instituciones que se ocupan de las pymes trabajan con varias definiciones. Sus límites generalmente cambian según el tamaño económico de cada país. Así, tal denominación tiene un significado económico más que legal. Para algunas instituciones, el número de empleados es lo más importante; para otras, es el volumen de negocios. Según el Banco Mundial, una microempresa tiene menos de 50 empleados; una pequeña, 50, y una mediana, hasta 200. A partir de la primera recomendación de la UE sobre el tema (RCDPM, PME 280/1996, de 3 de abril), el concepto basado en la cantidad de empleados debió ser revisado debido a aumentos en la inflación y la productividad. En 2003, la Comisión adoptó la Recomendación 2003/361/EC, que tomó en cuenta los resultados económicos desde 1996 y las lecciones extraídas de la aplicación de la definición.

El nuevo enunciado representa un paso importante hacia un entorno de negocios mejorado para las pymes, y busca promover la actividad empresarial, las inversiones y el crecimiento. Ha sido elaborado tras amplias consultas con los interesados involucrados, lo cual demuestra que escuchar a las pymes es una clave para la implementación exitosa de las metas de Lisboa. Los criterios sobre la definición de las pymes en la UE en 1996 y 2005 se detallan en la Tabla 1. A veces se utiliza el término mipymes, para incluir las microempresas, generalmente personas que trabajan por su cuenta, sin ningún otro empleado.

 

Tabla 1: Clasificación de las pymes en la Unión Europea

Fuente: CE, 2003.

Eurostat ha hecho un reordenamiento de las estadísticas de la UE por escala de empresas, y su definición es: de 1 a 9 empleados, escala micro; de 10 a 49, pequeña; de 50 a 249, mediana; y de 250 a 499, gran escala (CE, 2003).

 

Ventajas y desventajas

Desde los 60, las pequeñas y medianas empresas se han popularizado en el mundo. Schumacher (1973) señala su superioridad con respecto a las grandes empresas; por ejemplo, tienen una estructura competitiva, son más eficientes, se adaptan más fácilmente a las nuevas demandas y tecnologías, su estilo de trabajo no es monótono o aburrido, son más resistentes a las crisis económicas, y tienen más éxito en aumentar el empleo y organizar el ingreso. Ellas han sido empresas líderes en la industrialización de los países occidentales desde 1960 (Çarikoi, 2001). Observando detenidamente el espacio del mercado, comprenden mejor las necesidades de los clientes, tienen relaciones estrechas con sus empleados y poseen más elasticidad que las grandes empresas, en términos de producción, comercialización y servicio. Esta elasticidad facilita la armonía con los cambios externos, en tiempo y lugar. Las pymes superan muchas dificultades de forma ligera y con menos daños. Igualmente, pueden obtener algunas ventajas en ciertos entornos (Yilmaz y Emre, 2004):

  • Proporcionan la fuerza de elemento de balance-espectro del ingreso, el cual gana importancia en términos sociales y económicos. Estas empresas son las fuentes de nuevas ideas y descubrimientos; y ayudan a las industrias al brindarles la elasticidad requerida.
  • Tienen la posibilidad de tomar una decisión más rápidamente. Debido a que trabajan con menor gasto de administración y operación general, producen de manera más rápida y barata.
  • Tienen un papel importante en la creación de iniciativas privadas. Participan activamente en el empleo y la capacitación. Son los primeros establecimientos donde muchos obreros calificados reciben entrenamiento técnico.
  • Constituyen una forma efectiva de expandir la fabricación y la industrialización a todo el país.
  • Están en condiciones de fabricar bienes intermedios e insumos para grandes empresas industriales.
  • Pueden ser efectivas en el aumento de la calidad de vida, al brindar algunas oportunidades para pequeñas inversiones que utilicen fuerza de trabajo, materias primas y recursos financieros que no puedan ser usados por razones sociales y políticas.
  • Reflejan los ahorros personales y familiares directamente en las inversiones.

En este sentido, las empresas de pequeña escala van en camino de crear la futura generación de negocios para los profesionales del mercadeo (Day, 2000: 1034). Según el informe de la Unión Europea, estas empresas constituyen una parte necesaria de la estructura comercial e industrial debido a sus cifras y estudios sobre diferentes casos, sus efectos sobre todos los sectores en un campo de producción, comercio y servicios; y sus aportes al empleo y al nivel de bienestar (CE, 2003).

Sin embargo, las pymes también tienen algunas desventajas:

  • Ausencia de una administración general, en particular la escasa participación de los obreros de baja calificación en las decisiones que toman los dueños o socios.
  • No emplean especialistas y consultores financieros, no hay grupo de expertos en esa área y, por tanto, tampoco departamento financiero.
  • Falta de capital y de planificación financiera.
  • No obtienen suficiente apoyo por parte de los bancos y otras corporaciones crediticias.
  • Ausencia de desarrollo de productos.
  • Falta de coordinación entre producción y venta.
  • Poca visibilidad de las actividades de la comercialización moderna
  • Locales de negocios y áreas residenciales demasiado pequeños.
  • Riesgo de bancarrota y de pérdida de su independencia.
  • Incapacidad para proporcionar un equipo especializado, legislación y burocracia.

Debe señalarse que entre las desventajas de las pymes está el bajo nivel de rentabilidad, en comparación con el que alcanzan sus contrapartes de mayor tamaño. Sin embargo, ello es consistente al menos con dos de sus muchas funciones en la economía: la de «semillero y turbulencia» (Beesley y Hamilton, 1984), que crea crecimiento económico a expensas de tasas de supervivencia y rentabilidad de las firmas involucradas (Fritsch y Mueller, 2008) y la de interactuar con sus contrapartes mayores como suministrador, mientras que las grandes firmas externalizan sus actividades no esenciales menos lucrativas (Baumol, 2002).

 

Participación de las pymes en la economía global

En la UE, tres de cada veinticinco personas (12%) no tenían negocios en 1985. Una investigación para buscar fuentes de empleo en la región mostró que una solución era la pequeña y mediana empresa.

Entre 1945 y 1970, las pymes conformaron una parte significativa del total de empresas en Asia, en la Unión Europea, y en los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). En este período las pymes tuvieron características superiores en comparación con las grandes empresas. En varios países, su papel como generadoras de empleo y de una atmósfera competitiva ha aumentado gradualmente. En los 70, la coyuntura de la crisis económica se tornó efectiva en estos aspectos. Por otra parte, después de que las economías de gran escala han comenzado a disminuir, las pymes han empezado a construir la base de políticas macroeconómicas en muchos países, porque han contribuido al uso de recursos económicos, al empleo y a la distribución del ingreso tras aquella depresión.

Al contrario de las grandes empresas, enfocadas en la fabricación de productos cuya demanda ha mostrado mucha o poca elasticidad en el ingreso, las pymes son las menos afectadas por la crisis económica (Yilmaz y Emre, 2004), como evidencia el análisis de las economías de los países en desarrollo y de los desarrollados. Aunque muestran diferencias estructurales de un país a otro, un hecho invariable es que todas hacen una gran contribución a sus economías, en todo el mundo. Ellas constituyen la fuente principal de materiales, ideas, procesamiento y servicios que las grandes empresas no pueden o no quieren realizar. Para sacarles ventaja a los costos de las economías de escala, estas deben fabricar un producto durante largo tiempo, debido a las grandes inversiones en maquinaria, herramientas, dispositivos y fuerza de trabajo. Las pymes no tienen ese problema, ya que sus economías son pequeñas y poseen una estructura más elástica.

Las pymes también siguen siendo importantes en países desarrollados e industrializados. En el siglo xxi, las políticas dirigidas a aumentar el empleo de las pequeñas empresas han sido pospuestas, y se ha tratado de establecer otras que permitan la formación y competencia de pequeñas empresas haciendo cambios en la producción, venta y administración. Esas políticas deben desarrollar un espíritu empresarial vivo, dinámico, no enfocado en el incremento del empleo.

A pesar de estas dificultades, en todos los países las pymes se encuentran en una posición líder en cuanto a mejoras en la industria y la tecnología, y entre las que más han implementado estudios innovadores. Al disminuir el costo de la comunicación, sus oportunidades técnicas aumentarán y mejorará su desempeño en el mercado global. Su contribución al empleo es igualmente esencial.

Por consiguiente, hoy en día, con la globalización de los mercados mundiales, tanto los países en desarrollo como los desarrollados están más conscientes de la capacidad y elasticidad de las pequeñas empresas para mantenerse al día de los cambios sociales y económicos y, en consecuencia, se enfocan en medidas de incentivación económica para aumentar su capacidad competitiva y nivel tecnológico. En resumen, en el mundo es común el concepto de que «lo pequeño es bello».

 

Las pymes en algunos grupos de países

América Latina

Tras enfocarse en las grandes inversiones y cortejar a las transnacionales durante años, los políticos latinoamericanos están comenzando a darse cuenta de que las pymes son las verdaderas creadoras de empleo, así como figuras importantes en las cadenas de suministro de tecnología. La gran mayoría (aproximadamente de 80% a 90%) de las compañías son microempresas, y los gobiernos han reducido grandemente las trabas, a fin de garantizar que sus necesidades sean atendidas con rapidez. Con excepción de Argentina, este tipo de negocios floreció en el resto de la región, especialmente en Brasil y México.

Asia

Es conocido que algunas de las economías con mejores resultados en el mundo, particularmente Taiwán y Hong Kong, están basadas fuertemente en pequeñas empresas. 81% de todos los empleos en Japón es en pymes, donde la empresa promedio emplea a nueve personas, en oposición a cuatro en la UE.

Unión Europea

De los 19,3 millones de empresas de la Unión, 99% se define como pyme y emplea unos 75 millones de personas. Hay solamente 35 000 empresas con más de 250 empleados, pero 18 millones de microempresas. El pequeño negocio europeo promedio brinda empleo a cuatro personas, incluyendo al administrador/dueño, y tiene un volumen de negocios de 500 000 euros.

OCDE

En este grupo, las pymes representan más de 95% de las empresas y más de la mitad del empleo del sector privado. Además, la mayoría de los gobiernos de los países miembros promueven el empresariado y políticas y programas de financiamiento, tecnología e innovación, comercio electrónico, administración e internacionalización de las pymes. Por ejemplo, en Corea del Sur las medidas incluyen rebajas de impuestos y préstamos con intereses reducidos para iniciar nuevos negocios en áreas rurales.

 

Importancia de las pymes en los países en desarrollo

Las nociones de pymes y de iniciativa empresarial fueron introducidas en el panorama de crecimiento y desarrollo a fines de los 40, acompañadas de políticas dirigidas (subsidios, créditos subsidiados, tratamiento fiscal especial, etc.) y del establecimiento de agencias de apoyo gubernamental a pequeños negocios.[3]

Al igual que con cualquier otro componente de una economía, el tamaño y la importancia del sector pymes varía de país a país. Las últimas décadas han visto un reconocimiento creciente de su papel en los países industrializados, algo ya más obvio para las naciones en desarrollo desde los 70 aproximadamente. Hay quizás dos razones principales para ello. Una es la creencia de que el buen funcionamiento de las pymes puede ser un programa efectivo contra la pobreza. La segunda es la convicción de que ellas son los pilares de la innovación y del crecimiento sostenible. Estas dos razones, desde luego, están ligadas, porque la evidencia internacional dice que el crecimiento y la reducción real de la pobreza van de la mano (Warner, 2001: 61).

Las pymes contribuyen sustancialmente a un entorno económico estable y a su desarrollo, por lo que deben ser apoyadas. Ellas necesitan servicios financieros y de consultoría que las ayuden a vencer las dificultades durante la fase de arrancada, o a llevar a cabo sus actividades de negocios (Güttler, 2001: 89).

Los países en desarrollo, sin sectores sustanciales de pymes —a menudo descritos como carentes de un centro en la estructura por tamaño de sus firmas— tienden no solo a tener el capital y el ingreso concentrado en las firmas más grandes —por lo general como resultado de imperfecciones del mercado de capital—, sino también una élite laboral en ese sector, capaz de negociar para obtener salarios mucho más altos que en cualquier otra parte de la economía. Por tanto, existe poco capital restante para ser distribuido entre los muchos trabajadores no contratados por grandes organizaciones y se crea un gran sector de microempresas. El salario de equilibrio en él es muy bajo, al igual que los ingresos de capital. En pocas palabras, el ingreso está distribuido de forma muy desigual. Cuando el sector pymes es grande se evitan estos extremos (Berry, 2007).

Además, las pymes contribuyen a la generación de empleo y de ingresos, incluso por exportaciones, en los países en desarrollo. Sin embargo, a fin de aprovechar su potencial para el desarrollo, y la reducción de la pobreza, los gobiernos, sus socios y las propias pymes deben enfrentar un número de desafíos (OCDE, 2004a; 2004b). El sector interno pyme/privado tiene que expandirse a través de la creación de firmas nuevas e innovadoras y el paso de tantas empresas informales como sea posible al sector formal; además, deben volverse más competitivas y productivas en su base.

Al menos una parte de las pymes competitivas a nivel nacional debe lograr un grado que les permita integrarse a las cadenas globales de valor a través del comercio (exportaciones e internacionalizaciones) e inversiones, incluyendo nexos con la inversión extranjera directa.

 

Conclusión

La economía de los siglos xx y xxi tiene reglas distintas a la de Adam Smith en el xix. La ideología del neoliberalismo y la globalización enfatiza el papel de las pymes como promotoras de un clima de negocios saludable, eficiencia económica y poder para el desarrollo económico, especialmente en países en desarrollo.

Actualmente, en lugar de industrias a gran escala, las pymes han ganado importancia en las economías en desarrollo, y se tornan ventajosas al ser capaces de una rápida adaptación, de trabajar con menos capital y más mano de obra y con bajos costos administrativos, por lo que abaratan su producción.

Aunque tienen algunas debilidades, son menos afectadas por las crisis económicas debido a su flexibilidad y capacidades, que les permiten adaptarse a las condiciones cambiantes. Son vitales para aumentar la innovación, la competitividad, la capacidad emprendedora y el establecimiento de un sistema efectivo de innovación para países en desarrollo.

Mejorar el clima inversionista para ellas y fortalecer sus capacidades para responder a las oportunidades comerciales y de inversión fortalece sus resultados económicos. Esto, a su vez, tiene un impacto positivo sobre el crecimiento y la reducción de la pobreza en los países en desarrollo.

Los gobiernos han reconocido que, incluso en condiciones económicas «normales», para sobrevivir y crecer, las pymes necesitan políticas y programas específicos. Sin embargo, en la actualidad ellas han sido golpeadas de forma especialmente fuerte por la crisis global. Es importante enfatizar que son vulnerables en tiempos de crisis por muchas razones, entre las cuales están las siguientes (OCDE, 2009): les es más difícil reducirse, pues ya son pequeñas; individualmente están menos diversificadas en sus actividades económicas; tienen una estructura financiera más débil (es decir, más bajo nivel de capitalización), un nivel de crédito bajo o ninguno, y dependen mucho del crédito, con menos opciones de financiamiento.

Sin embargo, la coyuntura económica actual también ha generado ventajas para las pymes de los países en desarrollo. Podemos esperar su fuerza impulsora potencial en los que tienen menos negocios grandes, pero la falta de determinaciones de políticas y de implicaciones provoca problemas de coordinación y promoción en las actividades de las pymes.

Los problemas económicos crónicos de los países en desarrollo han afectado negativamente la energía de estas empresas. En pocas palabras, brindar las oportunidades y direcciones necesarias para las pymes creará condiciones ventajosas para los países en desarrollo.

 

Traducción: Olimpia Sigarroa.

 

 

 

Notas

 

[1] La Estrategia de Lisboa —o también Agenda o Proceso— es un plan de desarrollo de la Unión Europea, aprobado en marzo de 2000. Su objetivo era convertir la economía de la UE en la más competitiva del mundo para 2010, sobre la base del conocimiento y el empleo. Un año más tarde se amplió con un enfoque de desarrollo sostenible y medioambiental («Tratado de Lisboa», 2007). [N. de la E.]

[2] El posfordismo se diferencia del fordismo —sistema de producción en línea, donde los trabajadores realizaban tareas repetitivas especializadas— por el uso de nuevas tecnologías de información; el énfasis en los tipos de consumidor, en contraste con el previo énfasis en las clases sociales; y por el surgimiento de los servicios y trabajadores de «cuello blanco». [N. de la E.]

[3] Por ejemplo, agencias de pymes financiadas con fondos públicos fueron creadas en Japón (1948), en los Estados Unidos (1953), en India (1954), en Tanzania (1966) y en Turquía (1976) (OCDE, 2004a).

 

Referencias

 

Baumol, W. J. (2002) The Free Market Innovation Machine. Princeton/Oxford: Princeton University Press.

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