La desigualdad de ingresos en la China actual

La desigualdad de ingresos en la China actual

Autor(es): 
Resumen: 

A partir de la combinación de resultados de diferentes investigaciones realizadas en China en años recientes, los autores analizan el alcance actual de la desigualdad de ingresos en el país asiático. Establecen que las diferencias regionales y entre las zonas urbanas y rurales son esenciales en el incremento de ese indicador desde el inicio de la reforma económica en 1978. Comparan el estado actual de la desigualdad de ingresos en China con el de un país en similar estadio de desarrollo: Estados Unidos.

 

(Originalmente publicado en inglés en Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, 13 de mayo de 2014, v. 111, n. 19. Disponible en: http://www.pnas.org/content/111/19/6928).

 

Desde que comenzara, en 1978, la reforma en China ha conducido no solo a un crecimiento económico veloz, sino también a un gran aumento de la desigualdad en ese ámbito. Aunque los estudiosos siguen discutiendo en torno a estimaciones precisas (Yue y Li, 2013), existe consenso en cuanto a que la desigualdad en China ha alcanzado un nivel mucho más elevado que en los Estados Unidos (Xie, Zhang et al., 2013). Tal como expondremos más adelante, el coeficiente Gini para ingresos familiares ha llegado en el país asiático a un nivel superior a 0,50, en comparación con 0,45 en los Estados Unidos en 2010. Este hallazgo resulta significativo si tomamos en consideración que a finales del decenio 1980-89 China tenía un nivel muy bajo de desigualdad de ingresos (Gao y Riskin, 2009). La gente común en esa nación es conocedora de ese incremento, puesto que lo ha experimentado personalmente (Xie, Thornton et al., 2012), y parece tolerarla (Xie, Thornton et al., 2012; Whyte, 2010; Wu, 2009), pero también reconoce la elevada desigualdad como un problema social que debe ser enfrentado. De hecho, las personas que respondieron a un estudio nacional en 2012 ubicaron la desigualdad económica (más precisamente, «la brecha entre ricos y pobres») como el más severo de los problemas sociales, por encima de la corrupción y el desempleo (Xie, Zhang et al., 2013).

En este trabajo deseamos abordar dos interrogantes: 1) ¿cuán elevada es la desigualdad de ingresos en la China de hoy? y 2) ¿por qué es tan elevada? La primera pregunta pudiera responderse de manera muy simple si contáramos con las estadísticas gubernamentales. Desafortunadamente, eso no resulta fácil en el caso de China. Por una variedad de complicadas razones, que van desde la política hasta las dificultades prácticas, las estadísticas gubernamentales referidas al bienestar en el país han sido cuestionadas (Hvistendahl, 2013).

Esta preocupación es exacerbada por las prácticas de ocultamiento, de vieja data, de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), responsabilizada con la elaboración y divulgación de datos gubernamentales en China, hasta tal punto que las estadísticas de nivel macro que brinda no pueden ser corroboradas a través de datos originales de nivel micro, puesto que estos últimos no resultan accesibles para ningún investigador independiente. En el caso de la desigualdad de ingresos, la ONE cesó de divulgar el coeficiente Gini luego de que este alcanzara 0,41 en el año 2000 (Hvistendahl, 2013). Solo cuando un economista sostuvo que este indicador había escalado al rango escandalosamente elevado de 0,61, la ONE divulgó, a principios de 2013, los de los años recientes, los cuales se ubicaban levemente por debajo de 0,5 (Xie, Zhang et al., 2013; Gan et al., 2014).

¿Cuál es el verdadero nivel de la desigualdad de ingresos en la China de hoy? Los estudiosos discuten esta cuestión continua y acaloradamente (Yue y Li, 2013). En el presente trabajo contribuimos al debate proponiendo estimados del coeficiente Gini, a partir de siete estudios representativos, a nivel nacional, que han sido difundidos recientemente, y que incluyen datos de nivel micro de una muy amplia investigación realizada por la ONE en 2005. Las otras seis fueron desarrolladas de manera independiente por cuatro organizaciones afiliadas a universidades, con un marco de muestreo transparente. Utilizamos esas siete fuentes para calcular los coeficientes Gini para los años recientes y los comparamos tanto con los de la China del pasado como con los de otros países, particularmente los Estados Unidos.

El segundo objetivo de este trabajo es explicar por qué la desigualdad de ingresos es tan elevada —según los estándares internacionales— en la China de hoy.

En el pasado, las investigaciones han puesto el foco de atención exclusivamente en las contribuciones de los componentes del ingreso y las determinantes de los cambios temporales en la desigualdad global de ingresos en el país asiático (Gao y Riskin, 2009; Hauser y Xie, 2005; Khan y Riskin, 1998). No obstante, si deseamos comprender por qué es tan elevada en esta nación, tenemos que conocer qué rasgos especiales de su contexto la ocasionan.

Con ese objetivo, adoptamos una estrategia diferente de investigación y no comparamos a la China de hoy con su propio pasado, sino con otro país grande, importante y bien estudiado, con un alto nivel de desigualdad económica: los Estados Unidos. En los últimos veinte años, esa nación también ha experimentado una desigualdad económica creciente (McCall y Percheski, 2010), pero el incremento ha sido mucho menor que en China. En este trabajo nos concentramos en dos estudios representativos a nivel nacional en 2010, y comparamos cinco determinantes de desigualdad de ingresos entre China y los Estados Unidos. Sometemos a prueba una hipótesis propuesta tanto por Xie (2010) como por Wang (2008) referida a que la elevada desigualdad de ingresos de China en la actualidad está impulsada, en gran medida, por fuerzas estructurales atribuibles al sistema político, más destacadamente la brecha entre lo urbano y lo rural y la variación regional en bienestar económico.

Para nuestros principales análisis a lo largo de este trabajo ponemos el foco de atención en la línea de base[1] de 2010 de los Estudios Familiares de Panel de China (en lo adelante, EFPC).[2] La investigación de 2010 del EFPC es la onda de línea de base de un proyecto de estudio de panel[3] a gran escala, casi representativo a nivel nacional, llevado a cabo por el Instituto de Estudios de Ciencias Sociales de la Universidad de Beijing.[4] Las veinticinco provincias de China (excluyendo a Mongolia Interior, Xinjiang, Tibet, Hainan, Ningxia y Qinghai) cubiertas por el EFPC representan alrededor de 95% de la población de la China continental (Xie, 2012). A través de un procedimiento de muestreo de probabilidades de multietapas, realizaron entrevistas en 14 798 hogares y a todos los individuos que vivían en ellos. A cada familia se le sometió una lista de preguntas que requerían información sobre ingresos por concepto de trabajo, negocios, inversiones, transferencias y otras fuentes, a partir de los cuales construimos el ingreso familiar total como nuestra variable de interés. Para llevar a cabo una validación cruzada del nivel de desigualdad de ingresos en la China de hoy, también calculamos los coeficientes Gini de ingreso familiar a partir de seis fuentes de datos adicionales: el Estudio Intercenso de 1% de la Población de 2005 (Minicenso de 2005), los Estudios Sociales Generales Chinos de 2010 y 2012 (ESGC 2010 y ESGC 2012), el Estudio de Finanzas Hogareñas Chinas de 2011 (EFHC 2011), la onda de línea de base de 2012 del Estudio de la Dinámica de la Fuerza de Trabajo de China (EDFTC 2012), y la onda de 2012 de los Estudios de Panel de la Familia de China (EFPC 2012).

 

¿Cuán elevada es la desigualdad de ingresos en China hoy?

El coeficiente Gini es una medición de desigualdad bien comprendida (Allison, 1978). A partir de la distribución de una variable de resultado entre unidades ordenadas, según su rango, en una población, este coeficiente mide el grado de desigualdad en la distribución de los recursos totales, donde 0 expresa una perfecta igualdad y 1 significa una desigualdad máxima, en la que una unidad posee todos los recursos.

Como hemos dicho antes, desde el decenio 1980-89 el alza de la desigualdad de ingresos ha sido mucho más dramática en China que en los Estados Unidos. El coeficiente Gini en la nación asiática se ubicaba alrededor de 0,30 en 1980, pero a la altura de 2012 casi se había duplicado, hasta alcanzar 0,55, mientras los Estados Unidos mostraban un resultado de 0,45.

El auge de la desigualdad de ingresos en China ha coincidido con el rápido crecimiento económico de ese país desde el comienzo de la reforma, en 1978. Esas tendencias crecientes y paralelas del pasado reciente han motivado que una gran parte de los ciudadanos comunes piensen que el desarrollo económico está acompañado automáticamente por una desigualdad de ingresos, la cual es, por ende, un costo necesario (Xie, Thornton et al., 2012; Xie, 2010). Tanto en la literatura económica como en la sociológica se ha propuesto la idea de que la relación entre el desarrollo económico y la desigualdad de ingresos adopta la forma de una U invertida: esta aumenta en las primeras etapas del desarrollo y declina en las posteriores (Barro, 2000; Chiswick, 1971; Kuznets, 1955; Lenski, 1966).

Es cierto que cuando analizamos el patrón empírico en distintos países entre el desarrollo económico y la desigualdad de ingresos utilizando los más recientes datos, hallamos la esperada relación de U invertida. ¿Pero acaso en el pasado reciente China ha seguido el patrón del segmento ascendente de esta?

La relación temporal entre ambos indicadores en este país en las tres últimas décadas ha mostrado claramente un comportamiento distinto al que se puede estimar a partir de los datos cruzados de otras naciones, pues el primero de ellos experimentó incrementos mucho más rápidos de lo que el contexto internacional evidencia. En los años más recientes, si bien existen otros países con coeficientes Gini aún más elevados que China en el mismo nivel de desarrollo económico, la desigualdad de ingresos en la nación asiática ha excedido, con mucho, el promedio para otros Estados que se encuentran en niveles equivalentes.

A partir de fuentes múltiples, establecimos que esa desigualdad ha alcanzado, desde 2005, cotas muy elevadas, tanto si analizamos la evolución de este indicador en su historia, como si lo comparamos con los de otras naciones. La siguiente pregunta es qué factor explicaría esos elevados niveles en el período posterior a 2005.

Comparamos la estructura de micronivel de la desigualdad de ingresos en China con la de los Estados Unidos, que sirve como referencia en este estudio, como hemos dicho. Cotejamos el EFPC 2010 con el suplemento de marzo del Estudio de Población Actual, en 2010 (EPA 2010). Esos dos conjuntos de datos son bastante equiparables porque ambos contienen mediciones abarcadoras de ingresos para cada familia entrevistada, incluidos aquellos por concepto de trabajo, negocios, inversiones, transferencias y por otras fuentes. El ingreso familiar total se define como la suma de esos artículos. Para cada país, examinamos hasta qué punto la desigualdad de ingresos resulta mediada por cinco variables explicativas: 1) región, 2) tipo de zona, 3) educación, 4) raza/etnicidad y 5) estructura familiar.

Hicimos las mediciones de las variables tan comparables entre los países como fuese posible. La región en China se define como provincia, y en los Estados Unidos como estado. El tipo de zona corresponde a una variable dicotómica para lo rural y lo urbano en China y, en los Estados Unidos, a una tricotómica para lo metropolitano, lo no metropolitano y lo no identificado. Tanto la educación (con una clasificación casi idéntica de seis categorías) como la raza/etnicidad (23 categorías para China y 38 para los Estados Unidos) se miden para el caso del jefe de familia. En ambos países adoptamos una clasificación de cinco categorías para caracterizar la estructura familiar: 1) familia primaria-individual, 2) familia de un solo padre, 3) pareja casada sin hijos, 4) pareja casada con hijo(s) y 5) familia extendida.

En comparación con los Estados Unidos, la desigualdad de ingresos en China es mucho más explicable por las disparidades regionales y la brecha entre lo rural y lo urbano (por ejemplo, tipo de área). Específicamente, alrededor de 12% de la desigualdad de ingresos general en el país asiático puede atribuirse a diferencias entre las provincias, al tiempo que, en los Estados Unidos, la variación entre los estados es causante de no más de 2% de la desigualdad general. De modo similar, la brecha entre lo rural y lo urbano es responsable de más de 10% del total de la desigualdad en China, mientras en los Estados Unidos prácticamente no contribuye en nada. Estos resultados confirman una conclusión de estudios pasados referida a que una gran porción de la desigualdad de ingresos de China puede atribuirse a fuerzas estructurales tales como la brecha entre lo urbano y lo rural y la variación regional, las cuales han sido mantenidas, en gran medida, por las estructuras políticas en aras de promover el crecimiento económico (Xie, 2010; Wang, 2008; Xie y Hannum, 1996; Sicular, Yue et al., 2007).

Una diferencia notable entre China y los Estados Unidos es cómo la desigualdad de ingresos resulta afectada por la estructura familiar y por la raza/etnicidad del jefe de familia. La primera variable es mucho más importante en el segundo país, donde causa más de 12% de la desigualdad total, en comparación con solo 2% en China.

Este contraste se debe en parte a una proporción mucho mayor de las familias de un solo padre en los Estados Unidos (7,9% de la población estadounidense, frente a 1,9% de la china), las cuales están sujetas a una desventaja significativa del ingreso promedio en su país. De manera adicional, el papel de la educación tiene una importancia similar en ambas naciones: alrededor de 15% de la desigualdad en los dos casos puede explicarse por el nivel de educación del jefe de familia.

 

Análisis de robustez

Un revés del análisis anterior es que consideró un solo factor a la vez. Sabemos que los distintos determinantes de ingreso se correlacionan y por ende comparten un poder explicativo común. Por ejemplo, en China, el nivel de educación tiende a ser más elevado en las zonas urbanas que en las rurales, y es también superior en las regiones costeras, desarrolladas, a las del interior del país, menos desarrolladas.

 

Gráfico 2. Variaciones residuales para diferentes modelos de ingresos registrados en China y Estados Unidos

 

La variable dependiente es el logaritmo del ingreso familiar per cápita. Todas las regresiones fueron ponderadas según el tamaño de la familia.

 

De manera coherente con los resultados cuando se utiliza la medición Gini, la variación general logarítmica del ingreso familiar per cápita es mucho más elevado en China que en los Estados Unidos. Además, como confirmación de un hallazgo anterior, los tipos de región y zona son causantes de una parte sustancial de la variación de ingresos en la nación asiática, pero no en los Estados Unidos. Como resultado, cuando solo se toman en cuenta estos dos factores, la desigualdad residual es muy similar entre los dos países. No obstante, cuando se incluye la educación, el tamaño de la desigualdad residual de nuevo se reduce en los Estados Unidos. Finalmente, si también se incluyen los factores de raza/etnicidad y estructura familiar, la desigualdad residual es marcadamente más elevada en China que en los Estados Unidos.

 

Conclusión

El análisis que acabamos de exponer, a partir de datos de China hoy disponibles, nos ha conducido a extraer dos conclusiones. Primero, la desigualdad de ingresos ha alcanzado muy altos niveles en años recientes, con el coeficiente Gini muy por encima de 0,50 alrededor de 2010. Estos resultados son superiores tanto desde la perspectiva del pasado de China como en comparación con otras naciones en estadios similares de desarrollo económico. También son sustancialmente más elevados que lo que se ha reconocido en las estadísticas gubernamentales. Segundo, una parte esencial de la elevada desigualdad de ingresos de China se debe a dos fuerzas estructurales que están operando: una amplia variación regional y una gran brecha entre los residentes en zonas rurales y urbanas. Las contribuciones de estas dos fuerzas estructurales son particularmente importantes en el país asiático, al tiempo que desempeñan un papel insignificante en la generación de la desigualdad de ingresos general en los Estados Unidos, donde los determinantes de estos a nivel personal y familiar, especialmente la estructura familiar y la raza/etnicidad, tienden a ser más importantes.

Sin embargo, este patrón no debe considerarse único en la China de hoy, ni desde una perspectiva temporal ni desde una comparada. En el primer caso, en la era anterior a las reformas, la distribución de ingresos ya estaba marcada por una gran brecha entre lo urbano y lo rural y una notable variación regional. En 1980, el coeficiente Gini en la China urbana era tan bajo como 0,16, pero en toda la nación se situó alrededor de 0,30, más alto que en otras economías socialistas en aquel momento (World Bank, 1983; Kornai, 1992). Desde una perspectiva comparada, otros grandes países en desarrollo o de ingresos medios, tales como Brasil, India e Indonesia, muestran patrones similares de grandes disparidades regionales (Milanovic, 2005). Por ejemplo, alrededor de 14-15% de la desigualdad total en Brasil es atribuible a diferencias regionales (Elbers y Lanjouw, 2004).

En conclusión, nuestros resultados revelan que la desigualdad de ingresos de China ha crecido rápidamente en las tres últimas décadas, hasta un nivel muy alto alrededor de 2010. Este incremento vertiginoso puede atribuirse, en parte, a políticas gubernamentales de desarrollo de vieja data que efectivamente favorecen a los residentes urbanos en detrimento de los rurales y a las regiones costeras, más desarrolladas, en perjuicio de las menos desarrolladas (Xie, 2010; Xie y Hannum, 1996; Whyte, 2014). Dada la importancia estructural en la generación de la elevada desigualdad de ingresos de China, parece plausible que la desigualdad de ingresos puede reducirse a través de políticas gubernamentales, por ejemplo, la reducción de las disparidades entre lo rural y lo urbano y las diferencias regionales. Comenzamos a observar señales de cambios en esa dirección entre 2010 y 2012 (Xie, Zhang et al., 2013).

 

 

[1]. La línea de base o estudio de base mide todos los indicadores contemplados en el diseño de un proyecto de desarrollo social al momento de iniciarse las acciones planificadas. Suele tener carácter cuantitativo y aunque recurre lo mismo a fuentes primarias (expresamente para este estudio) o secundarias (censos, información previa), privilegia a las primeras.

[2]. Los Estudios de Panel sobre Familia y Sociedad en China son una muestra anual representativa y extensa de comunidades, familias e individuos del país asiático, iniciada en 2010 por el Instituto de Investigaciones de Ciencias Sociales de la Universidad de Beijing. Está enfocado en colectar información sobre actividades económicas, nivel educacional, dinámicas familiares, migración, salud, entre otros temas. Adscrito al gobierno de la República Popular China, se compromete a proveer a la comunidad académica una amplia red de datos de la mayor calidad acerca de la China contemporánea.

[3]. Los estudios o encuestas de panel hacen mediciones sucesivas de individuos o grupos en diferentes momentos, y permiten conocer los cambios que experimentan estos en relación con distintas variables o fenómenos de interés.

[4]. Puede hallarse una amplia información en la página web China Family Panel Studies, www.isss.edu.cn/cfps (en chino).

Referencias

Allison, P. D., (1978) «Measures of Inequality», en American Sociological Review. V. 43, n. 6, pp. 865-80.

Barro, R. J., (2000) «Inequality and Growth in a Panel of Countries», en Journal of Economic Growth. V. 5, n. 1, pp. 5-32.

Chiswick, B. R., (1971) «Earnings Inequality and Economic Development», en Quarterly Journal of Economics. V. 85, n. 1, 21-39.

Elbers, C. y Lanjouw, J. O., (2004) «Inequality and Economic Development in Brazil». World Bank, disponible en: goo.gl/h365RT [consultado el 1 de febrero de 2014].

Gan, L. et al., (2014) Data You Need to Know About China. Berlín, Springer-Verlag.

Gao, Q. y Riskin, C., (2009) Creating Wealth and Poverty in Postsocialist China. Palo Alto, Stanford University Press, pp. 20-36.

Hauser, S. M. y Xie, Y., (2005) «Temporal and Regional Variation in Earnings Inequality: Urban China in Transition between 1988 and 1995», en Social Science Research. V. 34, n. 1, pp. 44-79.

Hvistendahl, M., (2013) «The Numbers Game», en Science. V. 340, n. 80, pp. 1037-39.

Khan, A. R. y Riskin, C., (1998) «Income and Inequality in China: Composition, Distribution and Growth of Household Income, 1988 to 1995», en The China Quarterly. V. 154, pp. 221-53.

Kornai, J., (1992) The Socialist System. Princeton, Princeton University Press.

Kuznets, S., (1955) «Economic Growth and Income Inequality», en American Economic Review. V. 45, n. 1, 1-28.

Lenski, G. E., (1966) Power and Privilege: A Theory of Social Stratification. Chapel Hill, University of North Carolina Press.

McCall, L. y Percheski, C., (2010) «Income Inequality: New Trends and Research Directions», en Annual Review of Sociology. V. 36, pp. 329-47.

Milanovic, B., (2005) «Half a World: Regional Inequality in Five Great Federations», en Journal of the Asia Pacific Economy. V. 10, n. 4, pp. 408-45.

Sicular, T.; Yue, X et al., (2007) «The Urban-Rural Income Gap and Inequality in China», en Review Income Wealth. V. 53, n. 1.

Wang, F., (2008) Boundaries and Categories: Rising Inequality in Post-Socialist Urban China. Redwood City, Stanford University Press.

Whyte, M., (2010) Myth of the Social Volcano: Perceptions of Inequality and Distributive Injustice in Contemporary China. Redwood City, Stanford University Press.

______, (2014) «Soaring Income Gaps: China in Comparative Perspective», en Daedalus. V. 143, n. 2, pp. 39-52.

World Bank, (1983) China: Socialist Economic Development. Washington. V. I.

Wu, X., (2009) «Income Inequality and Distributive Justice: A Comparative Analysis of Mainland China and Hong Kong», en The China Quarterly. V. 200, pp. 1033-52.

Xie, Y., (2010) «Understanding Inequality in China». Society. V. 30, n. 3, pp. 1-20, disponible en: goo.gl/D0KNHV.

______, (2012) «User’s Manual of China Family Panel Studies Data 2010», disponible en: goo.gl/VgWGFX [consultado el 1 de septiembre de 2013].

Xie, Y. y Hannum, E., (1996) «Regional Variation in Earnings Inequality in Reform-Era Urban China», en American Journal of Sociology. V. 101, n. 4, pp. 950-92.

Xie, Y., Thornton, A. et al., (2012) «Societal Projection: Beliefs Concerning the Relationship Between Development and Inequality in China» en Social Science Research. V. 41, n. 5, pp. 1069-84.

Xie, Y.; Zhang, X. et al., eds., (2013) Wellbeing Development Report of China. Beijing, Peking University Press (en chino).

Yue, X. y Li, S., (2013) «Review of the Debate on the Gini Coefficient», disponible en: http://bit.ly/2jxGQ3Q [consultado el 1 de septiembre de 2013].