Cine cubano la pupila insomne

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por Juan Antonio García Borrero
Actualizado: hace 5 horas 27 mins

LA NUEVA FORMACIÓN DE USUARIOS DE LA INFORMACIÓN

Jue, 05/25/2017 - 06:31

En mis tiempos de estudiante de la Universidad, los profesores solían orientar la consulta de un montón de libros en la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella. Recuerdo mis primeras incursiones en aquel recinto todavía sagrado para mí: jamás olvidaré la imponente impresión que provocó aquel pantagruélico laberinto de estantes llenos de libros de los más diversos formatos; tampoco el auxilio que me brindaron los primeros bibliotecarios que me enseñaron a lidiar con un catálogo ordenado por autores, títulos, materia…

La formación de usuarios de la información es considerado un paso imprescindible si queremos que el conocimiento que se obtenga sea realmente creativo. De nada vale tener en la mano el teléfono más sofisticado o la Tablet de última generación, si no se conoce las potencialidades que hay en ellas, y que pueden multiplicar la efectividad del trabajo cultural.

Es por eso que, como parte de las acciones del Proyecto El Callejón de los Milagros, en cada una de nuestras cibertertulias estaremos previendo, junto a las presentaciones de películas y charlas, una acción de formación que nos permita compartir un conocimiento útil para la propia tertulia.

Esta tarde comenzaremos explicando para qué nos sirve la aplicación QR Droid, la cual ya puede descargarse gratuitamente del Portal El Callejón de los Milagros. Los que acudan a la cibertertulia con algún dispositivo inteligente (Tablet, teléfono, laptop), luego de descargar la aplicación, podrán escanear los códigos que estarán impresos en el segundo Boletín El Callejón de los Milagros que entregaremos en ese momento, lo que les permitiría interactuar directamente con el escenario informativo diseñado en el Portal.

Sé que cada uno de estos pequeños pasos que se dan en la anhelada ciberalfabetización que tanto necesita el país, apenas se notan todavía. Pero es importante que insistamos en darlos. Nos queda el consuelo de que los Lumiére brindaron su primera función para apenas 33 personas, y hoy el número de usuarios del cine es sencillamente una cifra inabarcable.

Juan Antonio García Borrero


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ENTREVISTA CON DANIEL CHILE, DIRECTOR DE “ATRAPADO”

Mié, 05/24/2017 - 07:11

Mañana, a las cinco de la tarde, estaremos estrenando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el cortometraje Atrapado. Compartimos con los lectores del blog esta entrevista con su realizador Daniel Chile, publicada en el Portal de la Asociación Hermanos Saíz.

Daniel Chile: El cine es algo muy serio

Por: Lázaro J. Chirino | 10 de abril de 2017

Daniel Chile habla rápido, le pone expresividad a sus manos y te sigue el hilo conductor del diálogo. Así se convierte cualquier entrevista en una tertulia amena para quien quiera conocer cómo piensa y qué le inquieta.

Atrapado, su más reciente corto de ficción, es el pretexto para iniciar lo que sería un intercambio interesante con uno de los jóvenes realizadores audiovisuales más prometedores de los últimos tiempos en Cuba. Sus anteriores trabajos abordan el drama social, donde el hombre ocupa el centro de sus historias.

«Todos mis cortos siguen un hilo conductor y me he propuesto que el contexto del país tenga un impacto en los personajes, pero también me he propuesto tocar temas universales. Me interesan los conflictos relacionados con la naturaleza humana, que partan de un contexto cubano: la marginalidad, la soledad, la perspectiva, el pasado lacerando el presente y los conflictos éticos».

Entonces me atrevo a preguntarle si no tiene miedo de que los realizadores jóvenes cubanos caigan en una repetición de sus mismos códigos estéticos o temáticos. Sin pensarlo me dice:

«Existe una profunda preocupación por la Cuba actual. Por ejemplo, se reflejan temas como el envejecimiento, la economía, la supervivencia… y me parece muy válido. Quizás a veces se reiteran los temas… pero por algo será. Lo que debe abrirse el espectro porque el país no es solo eso. Deben hacerse otros géneros cinematográficos como suspenso, terror, comedia… El cine tiene un carácter transformador de la realidad y debe despertar reflexión en el público. Mientras no caiga en panfletos y se haga desde una verdad, es válido todo.»

La llegada de modernas tecnologías al país ha permitido democratizar el acceso a la creación. Cualquiera con una idea puede hacerla realidad con solo encender una cámara y luego editarla en su casa. El contexto nacional ha sido revolucionado para bien… pero ¿pone en peligro la calidad de lo que se produce?

«Es una bendición esto que ha ocurrido con la tecnología. No soy un detractor del fenómeno. Pero de pronto puede traer un dilema: cualquiera puede hacer un cortometraje de ficción o un largometraje. Pero siempre van a primar aquellos que emprendan una obra con la verdadera seriedad que se merece el cine que es un arte muy complejo y serio. Por ejemplo, yo filmo como si tuviera una cámara de 35 mm. Lo emprendo con la mayor madurez y sensibilidad que pueda».

La pasión por el cine no le permite a Daniel Chile hacer concesiones con las ideas que lleva a la gran pantalla.

«He tratado de ser lo más sincero posible con mi trabajo. Cada proyecto que emprenda lo haré con mucha pasión. Me paso las 24 horas pensando en el cine, leyendo novelas y soy un cinéfilo empedernido. Asumo cada obra con mucha seriedad. Hasta ahora he explorado en el drama, pero quién sabe si de pronto en el futuro pueda hacer una comedia o un suspenso. Pero nunca lo voy a hacer para caer en un esnobismo o corriente que esté de moda. Parto de mis instintos, de lo que siento y así he hecho con cada uno de mis cortometrajes. No me arrepiento de ninguno, todos dicen lo que he querido expresar y me siento muy orgullosos de ellos».

Daniel posee un apellido reconocido en el audiovisual cubano. Su padre, Roberto Chile, se ha destacado en el documental y el videoarte. Se ajusta entonces el refranero popular cuando dice: «Hijo de gato caza ratón».

«Siempre se harán injustamente comparaciones. Para mí es un placer ser su hijo. Es un hombre que ha trabajado como realizador y camarógrafo. Considero a mi papá un artista y siempre lo he admirado mucho. Sin proponérmelo he tratado de construir mis propias historias, con mis verdades. Soy de otra generación, de otro tiempo. Yo no voy a tener nunca los mismos cuestionamientos que tuvo él con su generación y lo más bonito es que respetamos nuestras ideas, la manera de asumir Cuba en estos tiempos. Trabajo en construir mi estilo, mi sello, mis historias. Siempre con el respeto y la admiración de tener un padre como él».

¿Qué afecta a los realizadores cubanos hoy? ¿Cuáles son sus principales reclamos?

«Obviamente hay una limitación económica a la hora de hacer cine pero eso no solo pasa en Cuba sino en todos los países latinoamericanos. Si me preguntas qué es lo más difícil diría que escribir el guión; pero lo más complicado es conseguir el presupuesto. Pero si todo el mundo escribe algo que diga cosas interesantes, profundas, cada cual va a encontrar su espacio. Las instituciones a veces no apoyan a los productores y hay que estar dependiendo constantemente del dinero procedente del exterior. Por eso es que se aboga por una Ley de Cine. Sin embargo, en mi caso con Atrapado el Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas (ICAIC), que no produjo nada, se interesó y me permitió estrenarlo en una sala. Le ha pasado a otros colegas y no es imposible».

¿Qué opinión le merecen los premios de festivales?

«¿En la historia del cine cuántos se han ido sin un premio? Sin embargo, la vida ha premiado a otros grandes directores. Para mí si son importantes porque lamentablemente muchos se guían por ellos. Ganas un premio y enseguida te conocen, pero no debería ser así. También participar en los festivales permite que te vean patrocinadores, distribuidores, gente que te puede captar para hacer una obra en algún país. Quienes dan los premios son seres humanos que tienen gustos particulares y muy subjetivos. Un realizador no tiene por qué deprimirse ni molestarse si su película no gana. Lo que sí es lamentable producir para los festivales y premios porque se debe trabajar desde la verdad de cada cual».

Es entonces que el diálogo conduce a formular posibles soluciones ante las necesidades que tienen los realizadores jóvenes en Cuba. Vivimos en una sociedad que consume menos cine, que prefiere quedarse en casa y elegir de «El paquete» lo que consume y donde son insuficientes las plazas para exponer las nuevas creaciones.

«Es lamentable que a un festival no se le dé casi ningún tipo de promoción. El mayor encuentro es La muestra joven del ICAIC pero no basta con ella. El realizador no es feliz hasta que su obra no es compartida con el público, ese es su principal logro. Lo otro es la distribución en certámenes internacionales. Hoy el contexto es un poco más favorable pero a su vez difícil porque la inscripción cuesta y es a través de Internet. Los realizadores hacen su obra, y dónde la ponen, en sus casas con sus amigos. Es lamentable que existan películas cubanas que no participan en grandes festivales. No pienso que sea sólo por la calidad sino que es también un problema de distribución. Hoy existe un movimiento de cine independiente en Cuba que está insertado en estas competencias, no siendo así con las que se producen desde el ICAIC. Eso demuestra el alcance que va teniendo la producción audiovisual independiente y al final me parece que ese es el futuro. No se trata de una guerra, sino de unirse todos por el bien del cine cubano».


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EL AUDIOVISUAL CUBANO EN EL SIGLO XXI: SUS MEJORES PELÍCULAS

Mar, 05/23/2017 - 07:15

Mientras más reviso la relación de películas cubanas realizadas en lo que va del siglo XXI, más conciencia tomo de que hace mucho tiempo murió, y no nos habíamos enterado, el antiguo concepto de cine cubano.

En realidad, ya lo sospechábamos. Pero una cosa es imaginárselo, y otra contar con las evidencias. Es decir, contar con el diagnóstico claro que nace, no de las impresiones que de manera facilista los críticos vamos armando a partir de los rumores, las filias y las fobias, sino del examen de “las cosas mismas”, como dirían los buenos fenomenólogos.

Hasta ahora, cuando hablamos de cine cubano, todavía es demasiado dominante en nosotros lo que representa el ICAIC (el icaicentrismo). Y ciertamente en estos últimos diecisiete años el ICAIC ha aportado títulos relevantes (no adelantaré ninguno, porque de eso estaremos hablando el jueves en nuestra cibertertulia), pero la importancia de lo producido no se compara a la complejidad del escenario en que ahora mismo debe competir esa producción.

Sigo pensando que toda encuesta dirigida a dejar establecidas “las mejores películas…” al final deja saber más de los gustos y carencias de quienes las eligieron, que de las películas en sí. Una encuesta de ese tipo rara vez descansa sobre la más rigurosa perspectiva de conjunto. Más bien lo que hace es prolongar el autoritarismo de quienes antes ya habían decidido qué era lo mejor, pues también aquí funciona lo que Ortega y Gasset apuntaba en sus “Meditaciones del Quijote”: “Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime”.

En el caso de las encuestas que se han convocado con el fin de seleccionar lo mejor del cine cubano, es raro encontrar disidencias que pongan en duda lo que ahora todo el mundo repite (que Memorias, Lucía, o La primera carga al machete no por gusto siguen siendo nuestros clásicos).

Yo no le discutiría jamás a un crítico la selección que haga. Solo le exigiría que me deje constancia de lo que ha dejado de ver y por qué. En esa dialéctica de lo visible y lo invisible seguramente podremos aprender más de lo que ha sucedido en la sociedad mientras se hacían las películas, que viendo esas cintas.

Entiendo a Harold Bloom cuando argumenta sus objeciones contra aquellos que, de modo indiscriminado, han querido democratizar el canon. Dice: “La inmortalidad durante un cuarto de hora se confiere ahora pródigamente, y puede considerarse una de las consecuencias más hilarantes de «abrir el canon».

A mí también me parece que, como críticos, estamos obligados a tener en cuenta ciertas jerarquías en función de lo estético. No para imponerlas, porque en ese caso lo discutible está en la creencia de que el crítico cuenta con un poder mesiánico que lo exonera del error, sino para estimular su discusión.

Hay cineastas cubanos a los que probablemente les interesaría pagar en efectivo con tal de no formar parte de esa selección canónica que hacen de modo sistemático los críticos (Jorge Molina, por ejemplo). Y, sin embargo, ese cine tendría un valor a descubrir en otras dimensiones.

En el caso de ese audiovisual cubano realizado en el siglo XXI, todo se complica porque, más que de una revolución de contenidos, estaríamos hablando de revueltas en el plano de la producción, distribución y consumo. Y eso confunde al crítico tradicional, que necesita tenerlo todo a la mano (algo que siempre fue un espejismo, por cierto).

El jueves, en la cibertertulia El Callejón de los Milagros, estaremos lejos de ofrecer un canon o un contracanon del cine cubano. Lo que importa es preguntarnos cómo dialogan esas películas con nosotros y la época que nos ha tocado vivir.

Juan Antonio García Borrero


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LOS INTELECTUALES Y LA COMUNIDAD

Lun, 05/22/2017 - 08:19

Esta breve reflexión se inspira en algunas ideas expuestas por la Dra. Graziella Pogolotti, en una excelente entrevista concedida a Raúl Garcés y Rafael Hernández para la revista Temas Nro. 72 (octubre-diciembre de 2012). Allí se abordan varias cuestiones de interés, pero he querido retener este segmento porque conecta con inquietudes que desde hace algún tiempo me acosan. Cito a Graziella Pogolotti:

Es indiscutible que la actividad cultural ahora es mucho más extensa de lo que pudo serlo en cualquier otro momento anterior de nuestra historia; suceden cosas, y no solamente aquí en La Habana, pero ¿dónde queda ese registro? ¿Y cómo se convoca a los públicos? Tenemos decenas de peñas literarias. ¿Quiénes asisten? Los amigos del homenajeado. Se está produciendo una autofagia que no logra conectar y reproducirse en un ámbito mayor”.

Lo que la Dra. Pogolotti llama “autofagia” otras veces lo he nombrado “autismo del intelectual”. Con ello aludo a esos momentos donde los creadores terminan encerrándose en un universo (el suyo y el de sus más cercanos) que muchas veces confunden con el mundo en que a diario vivimos. En esos casos, la conexión con ese ámbito mayor que no es otra cosa que la “comunidad” a la que pertenecemos, sencillamente brilla por su ausencia.

Encontrar una respuesta que explique ese divorcio es demasiado complejo. Influyen muchos factores, porque el intelectual no es un ente especial o diferente del conjunto de humanos que conforman su auditorio. Pero sospecho que en esa brecha tiene un peso fundamental una suerte de fobia heredada, donde el trabajo comunitario no se percibe como algo que formaría parte de los deberes ilustrados.

Insertarse en la comunidad para pensarla desde allí (y no desde afuera) es algo que tal vez no tenga tanto glamour como escribir o hablar sobre ella en determinados espacios académicos o letrados. Así, se prefiere mantener una distancia que, en el fondo, no es otra cosa que resistencia a perder determinadas posiciones de poder.

Porque si en vez de seguir usando un lenguaje heredado de los viejos tiempos, dejamos que sea esa comunidad a la que pertenecemos la que hable con total espontaneidad, tal vez estaríamos contribuyendo a borrar las distancias. Y ya de paso influir con nuestros saberes de expertos en los cambios que necesita esa comunidad.

Pero, por supuesto, tendríamos que pensar en la comunidad, no como algo estático que está allí para recibir nuestras orientaciones. En la comunidad la gente vive, sueña, sufre, en un estado de sopor permanente. El intelectual, cuando no está jugando el rol de orientador, también está constantemente a cada minuto aprendiendo a vivir. Y necesita actualizarse con todo lo que está pasando a su alrededor.

Por eso resultaría tan importante una vez más aprender a aprender, y permitir que los más jóvenes, por ejemplo, nos permitan entrar sin recelos en su mundo, que es un mundo que por razones culturales y tecnológicas muchas veces se nos antoja ajeno. De allí que aplauda de modo incondicional esta otra sugerencia de la Dra. Pogolotti:

Hay que saber escuchar, renunciar a cierto reflejo condicionado que hemos venido desarrollando en el tiempo, y que nos tiene siempre en guardia para dar una respuesta inmediata. El diálogo, la capacidad de escuchar no es eso; se trata de saber de dónde vienen esas preocupaciones e intereses de los jóvenes, dejar que hablen y no sientan que pueda producirse a consecuencia de eso alguna forma de represalia. Hay que construir un puente de confianza

Juan Antonio García Borrero


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CIBERTERTULIA EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS

Lun, 05/22/2017 - 07:34


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“MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”, EL GUIÓN

Sáb, 05/20/2017 - 00:09

Los estudiosos de la obra de Tomás Gutiérrez Alea van a tener en este nuevo libro de Ediciones ICAIC, un referente insoslayable. Se trata del segundo libro de la Colección “Guión Cubano” de esta casa editorial, y que pone en manos del lector el guión de Edmundo Desnoes y Titón sobre el que se construyera el filme más significativo de toda la historia del cine cubano.

El libro cuenta con un prólogo de Astrid Santana Fernández de Castro, quien ya nos diera muestras de gran agudeza analítica en el libro que dedicó a examinar las relaciones de la película con la literatura. Asimismo incluye entrevistas con Edmundo Desnoes y Nelson Rodríguez, así como textos de Román de la Campa, Rufo Caballero, y Luciano Castillo, vinculados a la adaptación de la novela y el trabajo de guión.

Comparto un fragmento del artículo que escribí para el volumen, en este caso hablando sobre la recepción del filme en 1968, el memorable año de su estreno.

JAGB

SOBRE LA RECEPCIÓN DE “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO” EN 1968 (Fragmento)

Por Juan Antonio García Borrero

Para los cubanos de aquellas fechas, el 19 de agosto de 1968 fue un día más bien anodino. Comparado con otros de aquel año que pareció estremecer todo el planeta, y nombrado en Cuba “Año del Guerrillero Heroico” en honor al desaparecido Ernesto Che Guevara, ese día puntual apenas es retenido por quienes elaboran informes históricos relacionados con la isla.

Puede entenderse el bajo perfil de esa jornada. Esas veinticuatro horas carecían del glamour que acompañó al 4 de enero, cuando quedó inaugurado en la capital el Congreso Cultural de La Habana; o del dramatismo del 28 de ese mismo mes, cuando se denuncia públicamente la existencia de una “microfacción” encabezada por el comunista Aníbal Escalante, quienes se oponen a la política del gobierno revolucionario; o del vigor del 13 de marzo, que es el día que Fidel Castro anuncia el inicio de la “ofensiva revolucionaria”, con la que se nacionalizan todas las pequeñas empresas que todavía existían a lo largo y ancho del país en manos privadas. En sentido general, las noticias nacionales reflejadas en los periódicos de ese día apenas parecen ser el eco del esfuerzo colectivo que se le pide al pueblo para hacer realidad la “Zafra de los Diez Millones”, la cual tendrá lugar en solo dieciséis meses.

Aquel 19 de agosto de 1968, sin embargo, fue estrenado en los cines América, Radiocentro (Yara), Mónaco, Tosca, City Hall y Metropolitan el que todavía es considerado por muchos, el mejor filme de toda la historia del cine nacional: Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea. En carta dirigida once días después a Ramón F. Suárez, director de fotografía del filme que había abandonado el país, Titón evoca ese momento del siguiente modo:

“Ya se estrenó la película en seis cines simultáneamente. Lejos de lo que esperábamos, ha resultado un éxito de público sorprendente. Mucho más que cualquier otra película cubana, incluyendo el Burócrata. Hoy se cumple la segunda semana y todavía hay colas impresionantes cualquier día de la semana. Y lejos de lo que esperábamos también, la película no resulta tan polémica ni nada de eso. La gente en su gran mayoría la acoge con entusiasmo (pienso yo que van un poco prejuiciados con la cosa de los premios y todo eso) y son pocos los que están en contra. Claro que ha encontrado algunos enemigos irritados (interesantes e importantes) lo cual me tranquiliza algo con mi conciencia. Lo principal de todo, y eso sí lo esperábamos, es que la película conmueve y hace pensar a la gente. Los inquieta. Y si están a favor de la película es porque sienten que eso los ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un verdadero succes, como diría la gorda de Fandiño.

No tengo las críticas a mano. Me imagino que tu madre te las enviará. De todas maneras, eso es lo más deprimente de todo. No hacen más que repetir cosas que ya hemos dicho en los dos cinedebates que se celebraron antes del estreno y ponerse de parte de la película sin aportar ningún punto de vista original, sin desentrañar su verdadero significado. Es triste, en medio de todo”.[1]

El hecho de que en la misiva Gutiérrez Alea se muestre inconforme con la recepción crítica que ha tenido en su estreno Memorias del subdesarrollo, no hace más que confirmar que las lecturas de una película siempre implicará la existencia de espectadores que intervienen en la decodificación de los mensajes desde su propia historicidad.

Los que asistieron a esas primeras exhibiciones de lo que hoy consideramos nuestro gran clásico, lo hacían desde el sistema de convenciones y creencias que entonces eran dominantes en ese momento puntual. Por otro lado, “el éxito” al que alude Titón habría que verlo asociado a esa necesidad que tenían (y aún tienen) los cubanos de asomarse a sus producciones nacionales; El cineasta cubano Manuel Herrera, quien siendo director de la Cinemateca de Cuba organizaría un homenaje al filme por sus cuarenta años, y fue testigo del estreno, evoca aquel momento de la siguiente manera:

“No sería justo decir que fue un éxito en su estreno. Casi que hubiera sido intrascendente si en su época el estreno de un filme cubano no hubiera sido “de por sí” un hecho cultural importante.

Se estaba en el preludio de la zafra más monumental de nuestra historia, que nunca llegó a consumarse. En lo político parecía que de nuevo nos encaminábamos a un acercamiento al bloque socialista, una vez apagados los aires de la “primavera de Praga” y del “mayo francés”. En lo interno varias fuerzas se enfrentaban por el dominio de la cultura, y una sombra de "dirigismo cultural” ya pretendía acechar a nuestros intelectuales y artistas. Se abría un espacio a Occidente en nuestras pantallas, monopolizadas hasta entonces por un decadente “realismo socialista” que más que abrirnos a la creación, la cerraba. Poco faltaba para que el llamado quinquenio gris asomara en nuestra historia, precedido por una “ofensiva revolucionaria” que pretendiendo ser un paso adelante retrocedía inevitablemente hacia los oscuros prolegómenos de las unidades militares de ayuda a la producción”.[2]

Juan Antonio García Borrero

Notas


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PRESENTACIÓN DE “ATRAPADO”, de Daniel Chile, en Camagüey

Vie, 05/19/2017 - 16:24

El próximo jueves, a las cinco de la tarde, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, estaremos presentando en la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” el cortometraje Atrapado (2016), de Daniel Chile.

De acuerdo a la sinopsis, Roldán es un repartidor de pizzas que vive en una casa en pésimas condiciones y su esposa está a punto de dar a luz. Sin embargo, la entrega de una pizza a un cliente le dará un vuelco a su vida… El cortometraje está interpretado por Carlos Luis González, Alicia Hechavarría, Aramís Delgado y Patricio Wood.

Esa tarde, en la segunda parte del evento, estaremos hablando de las mejores películas cubanas realizadas en el siglo XXI.


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EN MEMORIA DE ADRIANO MORENO

Vie, 05/19/2017 - 14:47

Comparto con los amigos del blog esta lamentable noticia que acaba de dejarme Mayra Álvarez en mi muro de Facebook.

Estimados amigos:

Lamentablemente en horas de ayer en la mañana, falleció uno de los fundadores del ICAIC, una de las personalidades de nuestro cine. Conocido por sus amigos como “Nano”, Adriano Moreno.

Nació el 16 de abril de 1945 en Cuba. Hijo de una familia de cineastas cubanos, desde muy temprano incursionó en el mundo del cine convirtiéndose en director de fotografía, asistente y operador de cámara de diferentes largometrajes, cortometrajes, comerciales y video clips.

Comenzó a trabajar en el laboratorio del ICAIC en 1961 y en 1962 se inició como asistente de cámara, lo cual realizó durante catorce años. Posteriormente se desempeñó como camarógrafo. En 1987 fue promovido a director de fotografía. En su filmografía algunos de sus más representativos trabajos en el cine cubano como asistente de cámara son: En días como estos, Cuba 58, Mella, Girón, La odisea del General José, El huésped, La ausencia, Un día de noviembre, Lucía, La primera carga al machete, Los días del agua, No tenemos derecho a esperar, Tiempo de hombres, La nueva escuela; los documentales: Nace una comunidad (1975), El tiempo es el viento (LM) (1976), La sexta parte del mundo (LM) (1977), A veces miro mi vida (LM) (1981), El corazón sobre la tierra (1982), Que levante la mano la guitarra (1983), Mi hijo el Che (1985), Esa mujer de tantas estrellas (1987); como camarógrafo: Vuelo 134 (1965), Los días del agua (1971), El brigadista (1977), Polvo rojo (1981), Se permuta (1983), De tal Pedro tal astilla (1987), Pablo (1978), Tango y tango (1984); como director de fotografía: Dolly back, Clandestinos, Bajo presión, Confesión a Laura, Disparen a matar, El bosque silencioso, Golpes a mi puerta, La fidelidad, futuro incierto, Amaneció de golpe, Mambí, Che, El encanto de la luna nueva, Asesinato en El Meneo, Entre ciclones, Hablo a Venezuela, Mi vida por Sharon, Kangamba.

Fue profesor de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Impartió cursos y talleres en el ICAIC y en Venezuela, Chile, Costa Rica, Colombia y España. Ostenta la medalla Raúl Gómez García y la Distinción por la Cultura Nacional.
Nos sumamos al dolor de sus familiares y amigos más cercanos.


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EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS EN ECURED

Vie, 05/19/2017 - 05:30

Ha sido una agradable sorpresa descubrir que el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, ya tiene su entrada en la Ecured. Todo lo que ayude a concederle visibilidad a los objetivos comunitarios del Proyecto será bien recibido.

Por otro lado, ayer tuvimos un excelente encuentro con buena parte de los educadores de la provincia, preparando el camino para las estrategias que el Proyecto debe trazar en un futuro que ya está allí, porque estamos hablando de acciones concretas para el verano y el curso escolar que viene.

Algo nos quedó claro a todos. El uso creativo de la tecnología no lo propicia la sola posesión de los dispositivos. Necesitamos estimular la voluntad institucional que empuje a convertir la condición de usuario intuitivo en algo fecundante. Y eso solo será posible si nos planteamos la formación de usuarios como una meta tan o más importante que la adquisición de tecnologías. Por suerte, en Camagüey ya empezamos a movernos en esa dirección.

Juan Antonio García Borrero


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LA FOTO

Jue, 05/18/2017 - 05:44

Han pasado muchísimos años desde que José Gabriel Martínez Figueredo tomara esta instantánea. Fue durante el durísimo año 1994, cuando Titón estuvo por Camagüey en pleno “período especial” con el fin de rodar algunas secuencias que jamás figurarían en Guantanamera. Creo que fue la segunda vez que anduvo por allí buscando locaciones para una de sus películas, pues antes, en los sesenta, el periódico de la ciudad anunció su presencia, a propósito del inminente rodaje de Cumbite, y el interés del cineasta por aprovechar los asentamientos de haitianos.

Mirando esta foto de mi único encuentro con el cineasta he tenido la impresión de que, no obstante el tiempo transcurrido, como en Memorias, nada ha cambiado. Allí estoy yo con Titón, igual de flaco, tal vez aceptando con resignación que lo mío no son las libras, sino los libros.

Allí está de fondo una ciudad donde la arquitectura colonial pareciera condenarnos a vivir por siempre en una pecera de aguas viscosas, recicladas desde hace cinco siglos, que es la edad que le impusieron los españoles cuando la conquistaron y exterminaron a sus aborígenes (entre ellos al cacique Camaguebax), y la llamaron Santa María del Puerto del Príncipe. Todo parece igual que antes, como congelado en el tiempo, y sin embargo, uno sabe que nada de aquello siguió siendo lo mismo, pues Bergson mediante, sabemos que una foto “no es más que una instantánea tomada sobre una transición”.

Es de ese fluir silencioso, inocente en su devenir devastador, que me gustaría ocuparme en las páginas que sigo escribiendo a propósito de Tomás Gutiérrez Alea. Lo cual me permitiría retomar, como si no hubiese existido transición alguna, las mismas preguntas que acosaban a Titón, y que en definitiva cada individuo puede hacerse de modo independiente: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿qué se ha hecho de nuestros sueños?

Algo raro sucedió con esta foto porque de repente la imagen terminó intrigándome, como si de pronto observara a dos extraños que hasta ayer me fueron familiares, pero que nunca alcancé a conocer bien. De pronto sentí que no era yo quien espiaba ese retrato, sino que un tercero (tal vez el Sergio de Memorias del subdesarrollo con el mismo telescopio que utiliza en la película) fiscalizaba cada uno de nuestros movimientos. Peor aún: nuestros pensamientos más íntimos. Y me vino a la mente Lezama con la enigmática confidencia: “Es como si al avanzar por el aire que cubre la tierra, mirásemos hacia atrás y al encontrarnos con su mirada se nos diese ya el fragmento que nos falta para llegar a donde se comienza”.

Fue ese el origen de éste relato que aún no termino, donde asumo el imprevisto rol de detective de esas emociones intocables que terminan por configurar las arquitecturas de las épocas (en esta oportunidad, mi época); el rol de alguien empeñado en rastrear las huellas secretas de ese fluir (sigiloso, devastador, e indiferente) de los acontecimientos que nos sacuden sin nosotros notarlo, en este caso tomando como punto de partida a Gutiérrez Alea, y ese grupo de amigos al cual pertenecía, dividido de modo brusco por la Revolución de 1959.

Juan Antonio García Borrero


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RAÚL PAZ Y ERNESTO LIMIA EN “LA CALLE DE LOS CINES”

Mié, 05/17/2017 - 18:44

Hoy estuvieron de visita en La Calle de los Cines de Camagüey, el reconocido cantautor Raúl Paz, y el historiador Ernesto Limia, como parte de la gira nacional que ambos hacen a favor de poner a dialogar la Historia y la música, sobre todo con los más jóvenes.

Para mí fue un placer explicarles de qué va el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, y sentir que éramos cómplices de lo mismo: el pensamiento crítico. Gracias a ambos por la cordialidad del diálogo.


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EL NUEVO CINE MÓVIL EN CUBA

Mar, 05/16/2017 - 09:43

Hablar de “cine móvil” en Cuba es hablar de una de una de las grandes sagas culturales de la Revolución. En lo personal le concedo la misma importancia que a la Campaña de Alfabetización que regaló a todos los cubanos la posibilidad de aprender a leer y escribir, toda vez que con esa acción fuimos pioneros a la hora de interpretar lo que Benjamin había notado a principios del siglo anterior: “no es aquel que ignora la escritura, sino el que ignora la fotografía el que será el analfabeto del futuro”.

Todavía nos emociona ese documental realizado por Octavio Cortázar en 1967 con el título de Por primera vez, donde un grupo de campesinos de la zona oriental descubren el cine gracias a las Unidades de Cine-Móvil del ICAIC. Imaginemos, a través de esos rostros infantiles que miran fascinados a las pantallas, el universo expandido que de repente se abría en la mente de esos individuos; porque eso puede ser el cine: un viaje emancipador al otro lado de las posibilidades creativas que habitan en nosotros, pero que no hemos sospechado también laten en uno.

Comencé a tomar las primeras notas para este post mientras viajaba hacia La Habana en uno de los ómnibus de Vía Azul. No hizo más que empezar el viaje, y las pantallas de los televisores que hay en su interior se encendieron para permitir que por allí desfilara todo tipo de reguetonero ensayando las más diversas variaciones de lo que en el fondo es un único reggaetón.

Advierto que yo no tengo ningún tipo de problema con eso. Me he armado de mis propios audífonos, y en cada viaje construyo mi propia programación de contenidos y películas en mi laptop, que como es nueva, le dura bastante la batería. Pero me llamaba la atención eso: saberme parte de un nuevo público que hace del nomadismo tecnológico su condición fundamental, y donde lo móvil ya no sería privilegio del mensajero que aporta el contenido, sino que estos son aprovechados a la carta por los usuarios que ya disponen de herramientas para armar sus propias parrillas de consumo.

Lo complejo está en que, desde el punto de vista institucional, todavía no nos damos cuenta de lo que representa eso para el espacio público. Otras veces he criticado el anacronismo de una retórica oficial que censura sobre la base del autoritarismo, pero no estudia el fenómeno y mucho menos propone alternativas que permitan, desde lo institucional, seguir actuando a favor de los grandes valores culturales.

Porque como individuos tenemos derecho a ver en nuestros espacios privados lo que estimemos pertinente. Pero ¿se imaginan al cine móvil del ICAIC fundacional convertido en vehículo del mal gusto que la institución intentaba combatir?

Para no hablar de lo inefectivo que a estas alturas resulta seguir pensando en “controlar” los contenidos que circulan en la sociedad del mismo modo que se hacía veinte años atrás. Apoyo esto con una anécdota sacada de ese viaje en Vía Azul. Cuando llegó la hora de las películas (porque los choferes se han acostumbrado a poner primero los musicales, luego algo de “humor”, y después, como plato fuerte, las películas) siento como se abren los créditos de la cinta de turno, pero es mi compañera de asiento (una señora como de mi edad) la que me pregunta qué película cubana era esa. Presto un poco más de atención, y le digo: “Se llama Paraíso, y el director es León Ichaso”.

Juan Antonio García Borrero


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UN PASEO POR LAS REDES

Vie, 05/05/2017 - 13:01

Pensando en los futuros historiadores, comparto algunos fotogramas de Los buenos modales (2017), primer corto grabado en El Callejón de los Milagros por un pequeño grupo de estudiantes de aproximadamente 12 años, con la asesoría del Proyecto Picacho (Sierra Maestra) y Rodando fantasías (Villa Clara).

El mismo estará disponible en el canal de Youtube que ya tiene el Paseo Temático del Cine de Camagüey, así como en el portal El Callejón de los Milagros. En ambos casos, la idea es subir videos que ayuden a promover las actividades que hagamos en este espacio comunitario.

Asimismo compartimos con los amigos algunos de los textos que se escribieron en las redes sociales a propósito del “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”.

Ojalá sea esta la semilla que pronto nos permitirá hablar de proyectos más ambiciosos.

JAGB

Segunda parte promete ser mejor (Periódico Adelante)

Por Yanesty León González/Adelante (20 Abril 2017)

CAMAGÜEY.- El Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales ofrecerá del 26 al 28 de abril en esta ciudad, acciones prácticas para realizarse con naturaleza interactiva.

Los ejes temáticos son “Infancia, cultura audiovisual y tecnologías digitales” y “Cultura audiovisual e Informatización del trabajo cultural en La Calle de los Cines”.

Como parte de la apertura, el miércoles a las 9:00 a.m., en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, quedará inaugurada una exposición del fotógrafo José Gabriel Martínez Figueredo que ofrece una perspectiva de conjunto del Paseo Temático del Cine.

Cada imagen tendrá asociado un Código QR para a través de teléfono, Tablet, laptop y otros dispositivos electrónicos de los llamados “inteligentes”, acceder a una página del Portal El Callejón de los Milagros con información de todo tipo, archivos de imagen y/o sonido, relacionados con la foto original.

Se ha anunciado la inauguración de este Portal a cargo de Reiniel Crespo (Desoft); la presentación del libro El suicidio de la sabiduría, de Juan Antonio García Borrero, en formatos de E-Book.; y la cibertertulia acerca de “La pupila asombrada” de la Televisión Cubana, el jueves, 6:00 p.m., en el Cine Café.

Este Encuentro rendirá homenaje a Pablo Ramos, creador de la Red del Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano; y propiciará talleres de creatividad para niños y profesores para confeccionar juguetes ecológicos, y desde la experiencia de los proyecto Picacho (Sierra Maestra) y Rodando Fantasías (Santa Clara).

El viernes cerrará al mediodía, luego del intercambio de ideas para lograr la Calle Inteligente de los Cines, con propuestas de Copextel, Desoft, Etecsa, Joven Club, Cinesoft, la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte, Epía Once y Orsis.

Juan Antonio García Borrero, artífice del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” que organiza este Encuentro, dijo a Adelante Digital  que “se trata de otra gran sopa de piedras donde intentamos que sea la inteligencia colectiva la que imponga los resultados, más allá de las individualidades”.

Momentos del evento se transmitirán in situ en las redes sociales, y se colgarán videos de lo que acontece en su canal en Youtube.

Este evento lo auspician la Asociación Hermanos Saíz, la Dirección Provincial de Cultura, el Centro Provincial del Cine, y la Unión de Informáticos de Cuba.

 

Cultura y tecnología se abrazaron en evento tecnológico (Periódico Adelante)

Por Zoila Pérez Navarro/Adelante (28 Abril 2017)

Fotos: Leandro Pérez Pérez/Adelante

CAMAGÜEY.- Poco después del mediodía de hoy cerró en esta ciudad el Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, que desde el pasado miércoles convocó al debate acerca del consumo de audiovisuales en la edad infantil y la necesidad de continuar informatizando a la sociedad cubana.

Especialistas, artistas, críticos de arte y otros participantes coincidieron en que en el país hay talento para contrarrestar una preocupante realidad: más del 90 por ciento de los materiales a los que acceden por una u otra vía los niños y adolescentes cubanos son de factura extranjera, y con mucha frecuencia reproducen patrones de conducta inadecuados para sus edades o ajenos a la identidad nacional. Por ello – se concluyó– urge que las familias, escuelas y la sociedad en general ejerzan una adecuada mediación en lo que ven los más pequeños, y que tras una observación previa se elija lo que aporte al desarrollo infantil.

La cita dio luces sobre cómo puede revertirse eso y al mismo tiempo, avanzar en la informatización. Alianzas entre el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros y organismos como Desoft, ya permitieron el nacimiento del portal web Callejón de los Milagros, al que cualquier persona que esté en el Paseo de los Cines con un móvil, tablet o laptop puede conectarse gratuitamente a través de una red WiFi local. Desde ahí se acceden a imágenes, carteleras, juegos y bandas sonoras de reconocidos filmes nacionales o extranjeros, que también pueden llevarse a casa.

Una propuesta llamativa resulta la exposición fotográfica de José Gabriel Martínez Figueredo, disponible en la sede del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Cada una de las imágenes del Paseo de los Cines tiene un código QR desde el que se accede a páginas del Portal El Callejón de los Milagros con interesantes contenidos multimediales.Una propuesta llamativa resulta la exposición fotográfica de José Gabriel Martínez Figueredo, disponible en la sede del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Cada una de las imágenes del Paseo de los Cines tiene un código QR desde el que se accede a páginas del Portal El Callejón de los Milagros con interesantes contenidos multimediales.

“Hemos crecido del Primer Encuentro a este. Ya en el Paseo… hay señales de la informatización de la que hablábamos al principio. Lo mejor del Segundo, es que no termina hoy. Nos deja una agenda llena y más ideas para seguir avanzando en nuestra aspiración de poner en manos de la gente nuestra riquísima cultura,” apuntó al cierre Juan Antonio García Borrero, principal organizador de la cita.

Talleres creativos, conferencias y exposiciones ofrecieron en tres provechosas jornadas, fórmulas para el uso creativo de las tecnologías digitales en función de la cultura audiovisual. Ojalá lo acontecido sea, como añora García Borrero, otro impulso para su soñada campaña de ciberalfabetización, que no solo requiere de infraestructura, sino de que los decisores y la población toda, entiendan que este mundo ya no es más un espacio analógico.

 

Nueva temporada de un Nuevo Mundo (Portal AHS de Camagüey)

Por: Claudia Otazua Polo | 27 de abril de 2017

La premier camagüeyana del documental Caminando con Pablo (2016), de la realizadora Araiz Torres del Llano puso a los participantes del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales con las emociones al punto de las lágrimas. Muchos de los asistentes al Complejo Audiovisual Nuevo Mundo de esta provincia conocieron de cerca a Pablo Ramos, creador de la Red del Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano (UNIAL), a otros les fue presentado por vez primera mediante este audiovisual que se hizo en apenas una semana, «tino en sangre y envuelto en esparadrapo», como dice su guionista y directora.

El material se proyectó en la mañana del pasado miércoles como parte del programa de actividades de esa cita número dos que, del 26 al 28 de este mes, impulsa el crítico de cine e investigador Juan Antonio García Borrero mediante su proyecto de fomento de la cultura audiovisual El Callejón de los Milagros. El objetivo de Juany, como se le conoce a este intelectual, continúa siendo «ciberalfabetizar» a la sociedad, de manera que toda persona consiga no solo acceder a la tecnología, sino usarla de forma creativa.

En el camino a ese «macropropósito», Juany desarrolla estos encuentros a los cuales convoca proyectos e intelectuales de todo el país, y especialmente de la propia provincia agramontina, que estén dispuestos a participar de esto que él llama «una gran sopa de piedras». Y en esa gran sopa también se integra la filial camagüeyana de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), institución que apoya a Juany desde la gestación de su proyecto y a la que en esta edición se le unen también como auspiciadores el Sectorial Provincial de Cultura, el Centro Provincial del Cine y la Unión de Informáticos de Cuba (UIC).

En esta ocasión el eje temático central versa sobre infancia, cultura audiovisual y tecnologías digitales, es por eso que el espíritu de Pablo Ramos no podía faltar. Eileen Sanabria y Yanet Moya Torres, coordinadoras de la UNIAL y continuadoras de la obra de Pablo, complementaron la presentación del documental con la conferencia Plataforma latinoamericana y caribeña del universo audiovisual de la niñez y la adolescencia.

Estas presentaciones fueron precedidas por la inauguración de la exposición personal del fotógrafo José Gabriel Martínez Figueredo, quien integró con el lente varias de las instituciones que componen el Paseo Temático de los Cines: Bar Casablanca, Bar Esperanza, Restaurante La Isabella, Cafetería La Dolce Vita y Cine Café. Las 10 instantáneas de Pepe consiguen la unión orgánica de estas locaciones que en la práctica deberían funcionar como un sistema, en el único paseo de su tipo en la Isla. Un código QR acompaña cada foto, el cual permite, previo escaneo desde cualquier dispositivo móvil inteligente, acceder a información adicional.

Para continuar la relatoría en orden cronológico, a la exposición siguió la muestra de juguetes fabricados con materiales reciclados Diseño en treS, experiencia que compartió su hacedor, Pablo Andrés Muñoz Fernández, un hombre que desde el municipio Guáimaro, convierte cualquier elemento contaminante en una pieza para los niños. A las dos de la tarde del pasado miércoles, impartió un taller para enseñar a profesores y chicos cómo hacerlo.

En esta primera jornada se inauguró también el Portal El Callejón de los Milagros, plataforma de libre acceso mediante una red wifi que contiene información acerca del mundo del cine, así como los audiovisuales disponibles en la mediateca del Complejo Nuevo Mundo. Mientras que para las ocho de la noche de este día uno, se reservó el proyecto de arte 8+1, iniciativa del artista plástico Leonardo Pablo Rodríguez Martínez que se unió a este segundo encuentro con la muestra colectiva de videoinstalaciones e intervención en espacio público La Otra Piedra.

El siguiente día de trabajo traerá a las seis de la tarde la cibertertulia el Callejón de los Milagros que con la presencia de Iroel Sánchez, versará sobre La Pupila Asombrada, que comenzó como un blog personal y ahora ya posee su propio programa televisivo. Por su parte, el jueves tendrá más conferencias a cargo de especialistas del Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Pre-Escolar y Cinesoft. De igual modo, se realizará la segunda parte del taller de juguetes reciclados ¿Cómo hacerlo?, y el Proyecto Picacho de la Sierra Maestra, así como el santaclareño Rodando Fantasías desarrollará sendos workshops con niños.

En diversos formatos de E-book dispondrán los públicos del libro El suicidio de la Sabiduría, de Juan Antonio García Borrero. El texto será presentado en horas de la tarde por la Dr.C. María Antonia Borroto y el editor Luis Álamo.

A las nueve de la noche el escenario se moverá del Paseo de los Cines a la Casa del Joven Creador donde el Quinteto de Cuerdas Santa Cecilia promete una velada deliciosa.

El viernes, para el cierre, se reunirán todos los participantes con el propósito de intercambiar ideas y soluciones alrededor de la interrogante: ¿Cómo convertir la Calle de los Cines en una Calle Inteligente de los Cines? Representantes de la UIC, ETECSA, Joven Club, Cinesoft, la Universidad de la Artes, la Universidad de Camagüey, la empresa de construcciones Epía Once y la iniciativa particular Orsis expondrán diferentes proyectos que tributan a la conversión de esa pregunta en una afirmación real.

Juany sueña y trabaja para que en «un futuro bien cercano hablemos de un Paseo Inteligente del Cine en Camagüey, pero también de Teatros Inteligentes, Galerías Inteligentes, Bibliotecas Inteligentes, o Museos Inteligentes. O dicho de un modo más categórico: un sistema institucional de la cultura inteligente, no por los dispositivos en sí, sino por el uso creativo que hagamos de los mismos. Y no habría límites para poner la imaginación en función de una gestión cultural moderna» El Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales es una nueva temporada para ese nuevo mundo.

Dedican a la niñez evento de cultura audiovisual (Radio Reloj)

Por Redacción Central El 23 abril, 2017 Sociedad

El Callejón de los Milagros y el Cine Casablanca acogerán el encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías. Foto tomada de Revista TINO

Camagüey, Cuba.- Por el impacto transformador que ejercen la niñez y la adolescencia en su contexto social, la infancia centrará el eje temático del II Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, que se desarrollará en Camagüey entre el 26 y 28 de abril.

Surgido a partir del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros, el evento fomentará el uso crítico del universo digital, de ahí su interés en potenciar el papel de los más jóvenes.

Su organizador, el crítico de cine Juan Antonio García, dijo que la cita también será un espacio para el desarrollo de la creatividad digital entre educadores y promotores culturales.

La presentación de la Plataforma latinoamericana y caribeña del universo audiovisual de la niñez y la adolescencia, será uno de los principales momentos de la inauguración del Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

 

Festejan en Cuba Día Internacional de las Niñas en las TIC (Juventud Rebelde)

El proyecto está respaldado por la totalidad de los miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de Naciones Unidas y compuesto por 193 países y más de 700 entidades del sector privado e instituciones académicas

Juventud Rebelde

digital@juventudrebelde.cu (27 de Abril del 2017 13:39:29 CDT)

CAMAGÜEY.- El Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) se festeja en Cuba por primera vez este 27 de abril.

Leticia Barreda, especialista de la Dirección de Relaciones Públicas Institucionales del Ministerio de Comunicaciones, recalcó que la celebración, aprobada desde el 2010 en la Conferencia de la UIT en Guadalajara (México), se festeja desde 2011 cada cuarto jueves de abril y forma parte de las políticas de promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, a través de la tecnología.

El proyecto está respaldado por la totalidad de los miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de Naciones Unidas y compuesto por 193 países y más de 700 entidades del sector privado e instituciones académicas.

El Grupo de Trabajo de las Cumbres de las Sociedades de la Información, coordinado por el MINCOM propuso extender las celebraciones nacionales a todos los sectores de la sociedad, con la realización de actividades educativas y recreativas que les permitan aprender, jugar e intercambiar experiencias sobre el desarrollo de las tecnologías en el país, apuntó Barreda.

En una feliz coincidencia, la ciudad de Camagüey vivirá la fecha en medio del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, que desde este jueves promueve acciones prácticas para realizarse con naturaleza interactiva, y este año tiene entre sus ejes temáticos «Infancia, cultura audiovisual y tecnologías digitales».

Precisamente mañana, a las 9: 30 a.m., las profesoras Odet Noa y Miriam Díaz González, del Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Pre-Escolar, impartirán en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, una conferencia que se acerca a los niños y las niñas de la primera infancia, sus familias, y la cultura audiovisual. (Con información de ACN y periódico Adelante)

 


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CINE CUBANO: UN TESORO CULTURAL EN PELIGRO

Mié, 05/03/2017 - 13:42

Hace un par de semanas Javier Gómez Sánchez me envió este texto, con el interés de que fuese compartido en el blog. El asunto que trata me parece bien importante, y por ello le rogué esperar unos días, toda vez que me encontraba enfrascado en la organización del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y corríamos el riesgo de que no recibiese la atención merecida. Agradezco la comprensión del autor, y espero en un par de días aportar algunas observaciones a partir de la lectura de este escrito.

JAGB

CINE CUBANO: UN TESORO CULTURAL EN PELIGRO

Por Javier Gómez Sánchez (javiergosanchez09)

El cine cubano vive momentos muy difíciles. Tan difíciles que ponen en peligro la existencia y consideración del arte cinematográfico como parte esencial de los logros culturales de la Revolución Cubana.

Estas dificultades no provienen de la escasez económica de un país pobre y bloqueado. No se originan tampoco en la falta de acceso a la tecnología. Y ni remotamente en una supuesta o real utilización del cine como medio de comunicación para presentar un criterio político contrario a los ideales revolucionarios. No es tampoco el asedio cultural de la industria hollywoodense, ni de la banalización de los contenidos, ni del Paquete.

Pero el proyecto de una “industria y artes cinematográficos” en Cuba sufre una hostilidad llevada hasta el límite en el propio país donde el afán y el sueño revolucionarios hizo realidad esas palabras en el nombre de una institución emblemática: el ICAIC.

Las situaciones que padecemos permanentemente los artistas, técnicos y profesionales que realizamos este trabajo, provienen de una mentalidad de aversión, desprecio e ignorancia hacia nuestra labor en gran parte de las estructuras del Estado Cubano.

La enorme cantidad de obstáculos que se ponen para la filmación de una película en Cuba hacen que el cine sea hoy, posiblemente entre todas las demás, la expresión artística más difícil y angustiosa de realizar.

Cada año -y en este mismo momento- varios proyectos cinematográficos nacionales, que cuentan con el financiamiento del Ministerio de Cultura y el ICAIC como parte de la política cultural y en un esfuerzo económico de un país que no renuncia a su identidad artística, ven menguadas sus posibilidades de calidad y de realización satisfactorias.

Sobre esto existe un enorme desconocimiento, incluso dentro del propio Mincult y por supuesto entre el mismo público cubano.

La política de sometimiento del cine cubano bajo grotescas obligaciones de solicitud de permisos de filmación, por solo hablar del más grave de los problemas, está estrangulando a nuestro cine nacional.

La cada vez más burocrática y muchas veces injustificada exigencia de permisos de filmación ha llegado ya a extremos insostenibles. Llegamos a vivir situaciones tan absurdas como prácticamente tener que pedir permiso para “pedir permiso”.

El miedo de muchos funcionarios, el terror que produce la sola mención de “cámaras” en la mente de muchos de estos, las condiciones impuestas por Ministerios y otras instituciones, pero sobre todo, la falta de cultura necesaria, han llevado a incluso exigir un permiso para “visitar” una institución, no ya para filmar en ella, sino simplemente para ser recibidos por los funcionarios que han sido situados en sus cargos de dirección.

Sin embargo, con mucha frecuencia leemos y escuchamos críticas, reproches, exigencias, de una comunidad intelectual que quiere, con razón, ver un cine cubano con valor técnico, artístico, patriótico y político, hasta con obras que reflejen momentos de nuestra Historia. Sería muy bueno entonces que ese sector crítico, y otros sectores, conocieran el vía crucis por el que deben pasar las películas cubanas y que empeora con los años. Tal vez entendieran el por qué de parte del sentimiento realmente adverso a las instituciones que se puede ver en nuestro cine:

Para poder rodar una película en Cuba se debe someter inicialmente a un permiso general del Ministerio del Interior, lo cual es psicológicamente traumático para los realizadores pues no olvidemos que se trata de una institución militar, cuando existe un Ministerio de Cultura supuestamente para estos asuntos.

Hace algunos años ocurrió un revuelo debido a la reacción de numerosos actores y realizadores cuando además de la sinopsis que hasta el momento se pedía, se pretendió exigir una copia del guion completo junto a la solicitud. La repercusión en el sector artístico nacional e internacional hizo que se volviera a pedir solo la sinopsis.

Luego de emitido este permiso general, cuya respuesta puede demorar más de un mes, para el rodaje en lugares públicos se debe pedir otro permiso al Poder Popular, que se toma tiempo en responder. Como casi siempre se necesita filmar en calles, se debe ir a la Dirección de Vías Expeditas del Minint, para pedir otro permiso que permita hacerlo. Luego si dentro de las necesidades esta una escuela, un hospital, un hotel, una fábrica, etc, se debe luego de sortear todas las trabas de funcionarios y gerentes intermedios pedir un permiso al Ministro del sector que se trate y esperar la respuesta, que no debe sorprenderlo si es negativa.

Eso es para una producción sencilla, pero si pretende usted filmar una escena de combate debe pedir además una solicitud de las armas preparadas para tales fines que se encuentran bajo custodia de la Dirección de Armamentos del Minint, la cual puede demorar un mes o más. Al mismo tiempo, una solicitud de permiso a la Dirección de Explosivos del Minint para los disparos que piensa efectuar, que también demora buen tiempo. Después pedir un permiso de uso de armas, explosiones, o disparos a la Dirección de Seguridad Personal del mismo Minint.

Los avatares para adquirir estopines (para simular impactos de bala), explosivos, polvo para humo, pólvora y salvas, son tan disímiles, exitosos o infructuosos como obras audiovisuales existen.

Si tiene una escena que se desarrolla en una playa o en la costa, se debe pedir permiso a Tropas Guardafronteras y si implica una embarcación debe además pedir otro a la Capitanía del Puerto. Si se necesita filmar a bordo de la embarcación la crucifixión es más completa: se debe entregar un férreo listado del personal a abordar con una antelación en la que muchas veces aún no se sabe ni que actores o técnicos van a trabajar. Y si además se le ocurre hacer una toma desde el aire, aun contratando los servicios de una empresa de aviación, definitivamente usted no es cineasta, sino masoquista.

El uso de drones ha venido a simplificar esta última situación, pero se debe pedir y esperar por un estricto permiso también para esto.

Se debe aclarar que todos estos permisos se deben solicitar y se emiten con fechas que se pretenden sean inalterables, así que si el día que usted pidió filmar en esa calle, tirar esos tiros, montarse en ese bote, en esa playa, vaya, si usted se puso tan fatal que llovió, pues usted debe pedir de nuevo cada permiso pues el que le fue emitido era para ese día y no para el día siguiente.

A pesar de tratarse todas las mencionadas Direcciones del Ministerio del Interior, no se conoce intención alguna de crear un mecanismo de Ventanilla Única que haga más viable el proceso.

Por el lado civil la situación puede ser más penosa aún, como la que recientemente vivimos los realizadores de una película en la que una funcionaria de la Universidad de la Habana, negó la posibilidad de filmar en sus edificios, porque según su criterio solamente aprobaría filmaciones ahí de obras cuyas historias se desarrollen en la Universidad.

Es probable que la funcionaria crea estar haciendo cumplir, aunque dudosamente, el “objeto social” de la institución que le han dado a dirigir. Y con esa misma mentalidad gerentes y directivos con frecuencia dicen que los hoteles, hospitales, escuelas, no son para filmar sino para hospedar, curar, educar. Aunque pocas veces una filmación afecta las actividades donde se realiza, al contrario, se subordina a ellas.

Incluso que la funcionaria desconozca por qué el cine y la televisión cubanos necesitan salir a buscar locaciones reales para recrear escenarios y no construyen costosas escenografías en grandes estudios como las que vemos en las telenovelas brasileñas o en las películas norteamericanas, que llegan a construir pueblos enteros para sus rodajes. Es posible que a la funcionaria le encante ver telenovelas brasileñas.

Porque quisiera saber que aparecería, al menos de producción nacional, en los televisores de esos hoteles, de esas escuelas y de esos hospitales, y especialmente en los hogares de esos funcionarios, gerentes y directivos, sino fuera por el afán de nuestros artistas. Tal vez esa misma obra que obstaculizaron y ni se percaten.

¿Qué derecho tiene un funcionario, que ejerce un cargo de dirección y una responsabilidad otorgada, de impedir y frustrar un proyecto que ha sido financiado e impulsado por el Ministerio de Cultura, por el ICAIC, por el ICRT, que son también entidades estatales y que tratan con sus recursos disponibles, llevar al pueblo un producto cultural?

Desconocen que el cine y la televisión son además fuente de sustento para muchas familias de trabajadores, que como actividad ingresan divisas al país, con los que se sostiene parte del sistema de enseñanza y producción artística y cultural de la nación. Son frecuentes, con el esfuerzo de productores cubanos, las películas y series extranjeras que vienen a Cuba para contratar servicios de filmación. En vez de ir a Panamá o Rep. Dominicana, nuestros competidores en esos servicios. Lo hacen porque aquí existe un talento y una capacidad profesional desarrollada. Pero muchas veces se espantan luego de conocer los mecanismos que ponen en peligro el éxito de su inversión, en estos tiempos en que tanto se habla de inversión extranjera.

Con gran bochorno tuvimos que escuchar de un productor extranjero, al inevitablemente tener que avisarle que los permisos para filmar un combate al día siguiente, no estaban todavía: ¨Si yo llego a saber esto, no traigo esta película para hacerse en Cuba. Si esto aquí es así, no sigan promocionando este país como un lugar para filmar. Hay mucho dinero que está ejecutado pensando en filmar mañana, y por un permiso hay que suspenderlo”.

Estas dificultades no solo las sufre el cine, también la televisión y su organismo productor, el ICRT. Por estos días son muchos los espectadores que disfrutan cada sábado de la teleserie histórica La Otra Guerra, pero cada una de esas noches, al sentarse junto a su familia frente a la TV para recibir un producto cubano, desconocen que están viendo algo que estuvo a punto de no poder realizarse por muchas de estas situaciones que aquí se han descrito.

Llega el momento de preguntarse por qué ocurren estas cosas, pero sobre todo con gran frustración, por qué ocurre en nuestro país, donde tanto esfuerzo se ha hecho porque se valore el trabajo y el producto de los artistas.

¿Es paranoia? ¿Indolencia? ¿Desprecio?

Creo que el origen principal de todas estas situaciones es estrictamente cultural.

Lo cierto es que no se ha creado la sensibilidad ni la capacidad de entendimiento cultural que se necesita en los funcionarios para que nuestro país mantenga debidamente una producción televisiva y cinematográfica.

Entonces uno se pregunta: ¿Para que existe un Ministerio de Cultura, si no es para crear esa mentalidad? Un Ministerio empoderado no solo a través de las estructuras del Estado, sino también del PCC, que es el rector principal de las políticas culturales. ¿Para qué existe un ICAIC? ¿Para qué una UNEAC?

¿Si pretendemos los que trabajamos en esas instituciones cultivar a un pueblo, quién cultiva a los funcionarios que nos lo impiden?

Entonces, como los que trabajamos en la cultura no somos huérfanos institucionales, ni tampoco el público que recibe nuestro trabajo, el cine cubano no puede seguir haciéndose bajo esas condiciones. Se impone que las instituciones culturales se sienten con el Gobierno, el Partido, el Ministerio del Interior, la Asamblea Nacional y todo organismo que lo requiera para que se defina cuál va a ser el entendimiento futuro del arte audiovisual en Cuba.

Personalmente no creo en Leyes de Cine que actúen, como parece pensarse hoy de tantas leyes, como una varita mágica. Las leyes salen de la evolución del pensamiento y de la voluntad, y no al revés. Ninguna ley, por sí sola, cambiará las mentes de los que deben cambiar.

Ojalá no llegue el día en que perdamos el primer tesoro cultural que la Revolución puso, junto a la Alfabetización, en las manos del pueblo cubano.

Que no llegue nunca el día en que esos funcionarios que hoy nos impiden continuarlo, puedan decir satisfechos:

“!Uff, qué bueno que ya no viene esa gente de las películas a molestar¡”


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FINAL Y PRINCIPIO DE UN ENCUENTRO SOBRE CULTURA Y TECNOLOGÍA DIGITAL

Dom, 04/30/2017 - 10:05

Pocas veces he experimentado la sensación de que un evento comienza justo cuando termina. Por lo general, los eventos se organizan para durar unos días, y una vez concluidos, se pasa a otra cosa, a un nuevo evento.

Con este Segundo Encuentro sobre la Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, tengo la impresión de que es ahora que está empezando. Ese fue el sentimiento que sembró en mí el ejercicio de imaginación creativa o “sopa de piedras” que hicimos en la última sesión. Otros hablarán bien o mal de lo que fue sucediendo a lo largo del programa; yo preferiría concentrarme en lo acontecido el último día, porque allí se cifraban el grueso de las expectativas vinculadas a la futura informatización de La Calle de los Cines de Camagüey.

Habría que empezar reconociendo lo positivo. En apenas un año el Proyecto “El Callejón de los Milagros” ha crecido un mundo. Gracias a la voluntad política del territorio, el apoyo directo del Gobierno de la ciudad, y el acompañamiento permanente de la Dirección del Sectorial de Cultura de Camagüey, hoy contamos con una infraestructura única dentro del país.

Ello ha posibilitado que varias de las acciones previstas para desarrollar (como es la existencia de un wifi local, el diseño de un Portal digital, las cibertertulias, la alianza con Educación, un canal en Youtube y un perfil en Facebook, etc) hoy sean una realidad. Y gracias a ello un grupo de niños y niñas pudieron rodar en El Paseo Temático con el Proyecto Picacho (Sierra Maestra) y Rodando Fantasías (Villa Clara), o pudimos vivir una noche mágica en El Callejón de los Milagros con el Proyecto de Arte “8+1”, o inauguramos en Nuevo Mundo la Exposición Interactiva de Fotos de José Gabriel Martínez Figueredo, así como la de juguetes ecológicos de Pablo Andrés Muñoz Fernández.

Si nos guiamos por estas acciones logradas, así como por las exposiciones teóricas de Eileen Sanabria, Yanet Moya (UNIAL), Araíz Torres, Stalina Prado (Cinesoft), y Odet Noa (CELEP), podríamos decir que el balance del Encuentro fue muy positivo, al sembrar en nuestro imaginario colectivo maneras inéditas de gestionar la cultura audiovisual, en este caso vinculándolas, desde el sistema institucional, a la infancia y al uso creativo de las tecnologías.

El problema es que para conseguir que el impacto de estas gestiones cualitativamente superiores se sostenga en el tiempo, necesitamos trazar estrategias que nos ayuden a informatizar la gestión cultural, que es a la vez una gestión educacional. De la informatización humanista estamos aprendiendo todos ahora mismo, dado que se trata de un concepto relativamente nuevo, de allí que el Encuentro funcionara a la vez como una suerte de aula en la que el intercambio de ideas provenientes de diversas áreas fueron enriqueciendo la imagen de lo que finalmente quisiéramos lograr.

Digamos que esto mismo fue lo que resaltó con carácter negativo la ausencia de Etecsa en el evento. En otros países, empresas como Telefónica hubiesen patrocinado académicamente el encuentro (de hecho se puede descargar del Portal El Callejón de los Milagros un libro sobre Facebook y la posuniversidad que existe gracias a Telefónica), pero en Cuba eso no funciona tan fácil: Etecsa se ve a sí misma como una entidad que ya tiene consagrada su competencia laboral, la cual asocia a lo estrictamente tecnológico, y por supuesto, a su propio y excluyente círculo de acción.

Fuera de esa cartera de servicios públicos a la que viene respondiendo de la misma manera desde que aún no existían en Cuba los teléfonos móviles, no puede encontrarse el más mínimo amago de explorar la posibilidad de una alianza inter-institucional que permita pensar en un mayor beneficio para la comunidad, ya sea en términos académicos o pedagógicos. Solo se valora la gestión empresarial, la cual, dicho sea de paso, al absolutizarse tampoco ayuda a que en algún momento logremos en el país una auténtica inclusión digital por parte de los ciudadanos, en tanto es el poder económico de los individuos lo que posibilita el acceso a la red de redes.

De que Etecsa es una empresa y debe velar por su rentabilidad, eso creo que nadie alberga la menor duda. Donde llega la insatisfacción más profunda es cuando percibimos la escasa voluntad de la entidad para, en tiempos de interconexiones (no solo tecnológicas sino intelectuales), integrarse a un sistema desde el cual poder llevar a buen puerto la informatización del país. Porque como nos advirtió lúcidamente en su intervención Orlando Cento, líder de Orsis, necesitamos pensar nuestras estrategias futuras desde el consenso tecnológico, es decir, pensar esas estrategias desde la perspectiva de conjunto que busca a largo plazo la solución integral de nuestros problemas ciudadanos.

Cuando hablamos de convertir a La Calle de los Cines de Camagüey en una Calle Inteligente de los Cines, hablamos sobre todo de poner en función de esa meta todos nuestros saberes: pedagógicos, culturales, tecnológicos. Eso solo se consigue con la colaboración, y el debate desprejuiciado que busca aprender de forma colectiva, no imponer puntos de vistas individuales.

Lo bueno que sucedió con este Encuentro que recién acaba de finalizar/comenzar, es que equipos como Copextel, Desoft, Citmatel, Orsis, el ISA con su proyecto de TecnoDiseñar, Joven Club, la Universidad, así como la UIC (Unión de Informáticos de Cuba), demostraron que en Camagüey hay un potencial tremendo para contribuir, desde las humanidades digitales, al desarrollo de una informatización inteligente, por humanista.

Juan Antonio García Borrero


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POR UNA CALLE INTELIGENTE EN CAMAGÜEY

Vie, 04/28/2017 - 09:29

Quizás algunos recuerden que el año pasado, a propósito de la celebración del Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, usamos la fábula de la “sopa de piedras” para describir lo que, en esencia, quería ser aquel encuentro: una invitación a, entre muchos, cooperar con poco, para conseguir un beneficio colectivo.

En este Segundo Encuentro, si seguimos con las fábulas, pudiéramos invocar aquella que describe el resentimiento que las manos y los pies experimentaban por el vientre, a quien consideraban algo parásito que vivía de las ganancias que reportaba el trabajo de ambos; así que le dijeron que se buscara un empleo o muriera de hambre. El vientre quedó abandonado, y al no recibir comida, el resto del cuerpo enflaqueció hasta terminar en la muerte total: la fábula sirve para explicar que en esta vida todo está conectado, y que nadie se basta por sí solo.

En la actualidad, un entorno “inteligente” se apoya en este tipo de cooperación integral, y eso es lo que aspiramos lograr en La Calle de los Cines existente en Camagüey. Aunque creo que en realidad sería más beneficioso la construcción de un ambiente parecido al que se describe con el neologismo “scenio”, y donde, según lo que se apunta en la Wikipedia, encontramos lo que sigue como sus características esenciales:

  • Aprecio mutuo: Las acciones de riesgo acostumbran a ser respetadas y aplaudidas por el grupo, la sutileza es apreciada, y la competencia amistosa es común.
  • Rápido intercambio de ideas, técnicas y herramientas: Tan pronto como algo es inventado, es mostrado y compartido. Las ideas fluyen rápidamente gracias a un lenguaje y unas tendencias de grupo comunes.
  • Tolerancia a las novedades y a la gente nueva.

Con el ejercicio que haremos hoy en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, y que nos traerá propuestas concretas para convertir a La Calle de los Cines en una Calle Inteligente, pondremos a prueba nuestra capacidad para conseguir la “scenialidad” con nuestros propios medios. Esto es importante resaltarlo: buscamos estimular la creatividad endógena con un sentido comunitario, aprovechando el talento y la capacidad imaginativa de camagüeyanos que viven en este mismo instante en la ciudad de Camagüey.

Y es posible que al leer el programa, algunos se sorprendan al ver reunidos en una misma plataforma a diseñadores y proveedores de software, arquitectos, promotores culturales, críticos de cine, etc. Precisamente el objetivo del ejercicio es dejar a la vista la necesidad de romper con ese mecanismo mental heredado de tiempos remotos, donde todo funcionaba como islas desconectadas entre sí: ahora, si aspiramos a crear construcciones que además de sustentables operen de modo eficaz y eficiente en lo cultural, necesitamos que los diseños arquitectónicos, por ejemplo, sean pensados en función de un mejor aprovechamiento de las energías y materiales renovables, vinculándolos a los intereses de una comunidad que no es estática, y que a diario se reinventa mediante el consumo cultural formal e informal.

Algunas de estas propuestas nos podrán parecer ahora mismo dignas del guión de una película de ciencia ficción. Y está bien que no nos entreguemos de modo ingenuo a las promesas que nos venden por todas partes los mercaderes de tecnologías. Otras veces he escrito que lo que necesitamos es posicionarnos en el humanismo digital y desde allí (es decir, pensando sobre todo en y desde el individuo que utiliza la tecnología) proponernos la informatización del trabajo cultural.

La demora en impactar de un modo eficiente en las Políticas Públicas del país, sensibilizando a quienes tienen en sus manos la posibilidad de decidir los destinos de la nación, sería algo natural. Recuérdese que en todas las épocas, siempre ha existido un intervalo entre la fecha de los descubrimientos científicos y su aplicación: la fotografía fue descubierta en 1727 y aplicada por primera vez en 1839; el teléfono se descubrió en 1820 pero fue en 1876 que se puso en práctica su fabricación. Aunque es cierto que a partir del siglo XX pareciera que los ciclos se acortan, en tanto la televisión apenas demoraría diez años en aplicarse, y hoy vemos cómo la revolución electrónica a diario nos prodiga aplicaciones de todo tipo de un modo exponencial.

Con este Segundo Encuentro sobre la Cultura Audiovisual y las Tecnologías Digitales estamos intentando llamar la atención sobre las inmensas posibilidades que ofrecería a nuestra gestión cultural, un mayor vínculo con las tecnologías digitales y su uso creativo.

Juan Antonio García Borrero


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BIENVENIDOS AL SEGUNDO ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES

Mié, 04/26/2017 - 08:25

Se nos acabó el conteo regresivo. En un rato comienza el Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y un grupo de amigos, enamorados de la idea de convertir a La Calle de los Cines de Camagüey en un Paseo Inteligente del Cine, estaremos tratando de llevar los sueños a la dimensión de lo posible.

Sé que la referencia viene muy de cerca, pero me ha encantado la solución encontrada para el diseño del cartel de este “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”. En el centro aparece la nueva manzana de la discordia (el logo de la polémica empresa Apple) interceptada por las imágenes de bobinas que nos remiten a un tiempo en que la proyección del cine en celuloide era lo dominante en el mapa del ocio. El formato de los números se asocia con facilidad a lo digital, pero no hay exactamente oposición con el universo analógico del cual se distinguiría, porque de alguna forma el término “encuentro” que se resalta encima, termina sugiriendo la coexistencia, el co-estar, la evolución armónica que en lo profundo de la vida real siempre se da desde lo diverso.

Para algunos, el cine “de verdad” ha sido uno de las grandes víctimas de esta revolución digital que estamos viviendo. Pongamos el ejemplo de Quentin Tarantino cuando nos dice: “Con el formato digital, el cine como yo lo conocía está muerto. Se ha convertido en ver la televisión en público, y si tengo una gran pantalla en casa no veo por qué debería hacerlo”.

Yo lo veo de otro modo. Todavía está por descubrirse lo que pudiera ser ese gran cine que personas como Astruc profetizaban a mediados del siglo pasado. Un cine que nos va permitir interactuar de los modos más diversos con lo que se vive en la gran pantalla y quienes nos acompañan en los salones donde se exhibe.

Todo está en dejarnos llevar sin prejuicios por las nuevas prácticas, aunque abandonar los prejuicios no significa renunciar al espíritu crítico. Al contrario. Y con este Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, al igual que el Primero, lo que pretendemos es fomentar el uso creativo de esa infinidad de recursos de sonido e imagen que nos brinda la nueva era, en función del beneficio de la comunidad a la que pertenecemos.

Aunque en el Programa de actividades diseñado hemos querido trabajar con dos grandes ejes temáticos (“Infancia, Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”, y “Cultura e Informatización de la Cultura Audiovisual”), en realidad hay un único objetivo: contribuir a la transición coherente, eficaz y eficiente de la cultura analógica a una cultura de redes pensada desde la perspectiva de un sistema institucional.

El Encuentro en modo alguno se anuncia como la solución a los muchos problemas y desafíos que ya nos está imponiendo la actual época. Más bien lo que queremos es llamar la atención sobre las nuevas dimensiones de estos retos y la emergencia de prácticas culturales que ya ni siquiera pugnan con las arcaicas, sino que conviven y se consolidan de modo informal al margen de los antiguos centros productores de saber y socialización.

Se trata de acompañar este nuevo conjunto de prácticas con un cuerpo de ideas que se actualice a diario, que promueva la colaboración comunitaria más que la acumulación individualistas de conocimientos. Pero sobre todo que mire a la comunidad como la verdadera protagonista de su evolución creadora.

Bienvenidos entonces a nuestro Callejón de los Milagros, donde es la inteligencia colectiva la que hace posible el cambio útil, y el pensamiento creativo.

Juan Antonio García Borrero


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LA CALLE DE LOS CINES EN CAMAGÜEY

Lun, 04/24/2017 - 16:49

En vísperas del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, estrenamos publicidad para el Paseo Temático del Cine en Camagüey…


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CONTEO REGRESIVO

Dom, 04/23/2017 - 20:18

En la parte inferior del Portal “El Callejón de los Milagros” que dejaremos inaugurado el próximo miércoles, hay un reloj que nos va marcando los días, horas, minutos, y segundos que faltan para que dé comienzo en Camagüey el Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

Lo que queda es nada, y quisiera otra vez resaltar la colaboración de tantas personas y entidades que han colaborado con este sueño colectivo. Sectorial Provincial de Cultura, Asociación Hermanos Saíz, Unión de Informáticos de Cuba, Etecsa, Desoft, Copextel, Editorial Ácana, Joven Club, Universidad de Camagüey, Orsis, Proyecto de Arte 8+1, entre otros que nos han regalado de modo desinteresado parte de su tiempo vital y su talento, están haciendo posible que esto sea algo más que una utopía.

Pienso que la integración se va logrando, porque al fin muchos han comprendido que el sentido de informatizar al país no es poner tecnologías de punta en lugares que después no se conectan creativamente entre sí. Sé que falta muchísimo, porque ahora viene el trabajo con las subjetividades, y la formación de comunidades de usuarios que sepan qué es lo que tienen al alcance de sus manos, y lo mucho que pueden hacer con esas herramientas.

Por eso no será raro que en un futuro bien cercano hablemos de un Paseo Inteligente del Cine en Camagüey, pero también de Teatros Inteligentes, Galerías Inteligentes, Bibliotecas Inteligentes, o Museos Inteligentes. O dicho de un modo más categórico: un sistema institucional de la cultura “inteligente”, no por los dispositivos en sí, sino por el uso creativo que hagamos de los mismos. Y no habría límites para poner la imaginación en función de una gestión cultural moderna.

Lo único que necesitamos es acatar con humildad el triple imperativo socrático que nos sigue guiando en este empeño comunitario: escuchar, aprender, compartir.

Juan Antonio García Borrero


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