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por Juan Antonio García Borrero
Actualizado: hace 13 horas 13 mins

EL IDEALISMO Y LA NACIÓN

Mié, 07/19/2017 - 23:48

EL IDEALISMO Y LA NACIÓN

(Publicado en Cuba Posible)

En mi época de estudiante universitario, la palabra “idealismo” tenía cierta connotación negativa. Nos decían, por ejemplo, que la filosofía marxista-leninista había conseguido aniquilar a todos los representantes de la escuela idealista: los que ya habían nacido antes de Marx y Engels, y los que estaban por nacer.

Entonces éramos muy jóvenes para reparar en las simplificaciones que se hacían de los análisis de ambos pensadores, y mucho menos conseguíamos entender que negando de esa manera la metafísica tradicional, se le daba relevancia a otro tipo de “trascendencia”: así que donde antes se hablaba del “más allá” ahora se apelaba al “más tarde”, que de todos modos no permitía verificar de un modo objetivo la posibilidad de un mundo mejor.

Hoy en día el “idealismo” tampoco goza de muchas simpatías en Cuba, aunque por razones que no tienen nada que ver con lo filosófico. Ser un “idealista” en esta época donde el desencanto se combina con el pragmatismo, la impotencia, y la prisa hedonista, puede convertirte en el recalcitrante “tonto de la colina”. El idealismo antes implicaba un contrasentido en términos ideológicos; ahora, en cambio, para algunos pareciera que no es rentable, que no se ajusta al horizonte de expectativas del sujeto dominante en nuestros tiempos.

Creo que hay algo de razón en desconfiar de aquellos que se especializan en construir mundos armónicos a partir de un uso impecable de la mera retórica. Para esos que trafican con sueños y palabras rimbombantes en función de lo que uno como individuo aspiraría a vivir, siempre tengo a mano el imperativo de Ambroce Bierce: “Si quieres hacer realidad tus sueños, ¡despierta!”.

Pero eso es una cosa, y la otra es prescindir de la capacidad de soñar con mundos superiores a esos que habitamos a diario. Sé que lo anterior suena a trasnoche. A resaca de entusiasmos abortados. A melancolía de lo que pudo ser (melancolía de lo que todavía no hemos visto, pero sí soñado). Mas eso, lejos de devenir un argumento en contra, más bien despierta en mí la sospecha de que el mundo en estos mismos instantes es la más realista de las mentiras que podamos imaginar.

Si hoy el planeta es un poco mejor que hace dos o tres siglos, se le debe a un conjunto de hombres y mujeres que en su momento se rebelaron contra el sentido común, ese que nos dicta las reglas que “todo el mundo” comparte, y juraría que son naturales. Esos idealistas o herejes pusieron por delante la libertad de construir universos menos injustos, menos egoístas; sacrificaron su seguridad personal, decidieron que podían vivir de acuerdo a lo que sentían que podían ser, y no acorde a lo que la mayoría esperaba que fueran.

Por supuesto que muchas veces pecaron de ingenuos. O cayeron en la trampa del subjetivismo que se tasa a sí mismo como la medida de todas las cosas. Lo importante es que de sus fracasos todavía estamos sacando enseñanzas que hoy nos sirven en más de un sentido. Como apuntó alguna vez José Ingenieros: “Las lecciones de la realidad no matan al idealista: lo educan”. Y eso es lo que explica que, pese a no ser una carrera del gusto de muchos en la actualidad, el idealismo siga existiendo, sobreviviendo.

En Cuba hemos tenido una enorme tradición de idealismo revolucionario. Nuestros grandes revolucionarios, al margen de la visión materialista o no que tengan del devenir de la Historia, han sido grandes idealistas, grandes soñadores. Renunciar a ese caudal de sueños, de inquietudes creativas sería el equivalente de anunciar el suicidio de la nación.

Juan Antonio García Borrero


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HOY, PRESENTACIONES DE LIBROS DEL ICAIC

Mié, 07/19/2017 - 08:17


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LOS MEJORES FILMES CUBANOS DE FICCIÓN (1959- 2008)

Mar, 07/18/2017 - 13:28

Cada vez creo menos en las encuestas que hablan de “las mejores películas”, pero como otras veces he dicho, en términos cartográficos sí pueden ser útiles, pues nos ayudan a orientarnos en ese gran oceáno de imágenes y sonidos que sería el audiovisual contemporáneo. El problema es que como esa producción, por suerte, nunca cesa, parecieran que tales consultas nacen programadas para su obsolescencia inmediata.

Esta que convocara la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el año 2008, es a mi juicio una de las más ambiciosas que se han concebido en el país, porque incluye hasta las frases más memorables del cine cubano. Pero si la hiciéramos ahora, ¿no tendríamos que incluir a Conducta, por ejemplo? ¿O La película de Ana? ¿O a varias de las películas que se han estado realizando más allá del ICAIC, como Memorias del desarrollo?

De todos modos, aquí tienen las escogidas por los críticos en el apartado de la ficción en su momento. El número alude a la cantidad de veces que fue mencionada la cinta en la consulta. Los interesados en la encuesta integral, pueden consultar la Revista Cine Cubano Nro. 171.

JAGB

LOS MEJORES FILMES CUBANOS DE FICCIÓN

Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea) 72
Lucía (Humberto Solás) 66
Fresa y chocolate (T. G. Alea y Juan Carlos Tabío) 62
Madagascar (Fernando Pérez) 43
Papeles secundarios (Orlando Rojas) 43
La muerte de un burócrata (T. G. Alea) 37
La primera carga al machete (Manuel Octavio Gómez) 33
Retrato de Teresa (Pastor Vega) 32
La bella del Alhambra (Enrique Pineda Barnet) 31
La última cena (Tomás Gutiérrez Alea) 31
De cierta manera (Sara Gómez) 25
Aventuras de Juan Quin Quin (Julio García Espinosa) 20
Suite Habana (F. Pérez) 18
Video de familia (Humberto Padrón) 13
Clandestinos (F. Pérez) 12
Los sobrevivientes (T. G. Alea) 12
El hombre de Maisinicú (Manuel Pérez Paredes) 10
La vida es silbar (F. Pérez) 08
Plaff o Demasiado miedo a la vida (J. C. Tabío) 08
Cecilia (H. Solás) 07
Los días del agua (M. O. Gómez) 07
Alicia en el pueblo de Maravillas (Daniel Díaz Torres) 05
Las doce sillas (T. G. Alea) 05
Una pelea cubana contra los demonios (T. G. Alea) 05


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BILLY WILDER SOBRE EL ESTILO

Mar, 07/18/2017 - 07:16

La mayoría de las películas nacen para ser olvidadas. Solo unas pocas consiguen trascender en el tiempo, y convocar a generaciones diversas. Por eso cuando un realizador consigue que al menos dos de las que ha realizado, ocupe esa lista de imprescindibles, puede considerársele un genio del arte cinematográfico. Es lo que pasa con Chaplin. O con Welles. O con Fellini. O con Billy Wilder, desde luego.

De Wilder tengo dos películas que no me canso de repasar: El ocaso de una vida (Sunset Boulevard/ 1950) y Algunos prefieren quemarse (Some Like It Hot/ 1958). Podría mencionar también Pacto de sangre (Double Indemnity/ 1944) o Testigo de cargo (Witness for the Prosecution/ 1957), o El apartamento (The Apartment/ 1960), pero bastarían esas dos primeras para tener la confirmación de su genialidad.

Hitchcock llegó a decir de él que “a partir de Pacto de sangre, las dos palabras más importantes del cine son Billy y Wilder”. ¿Cómo justificar tan alta consideración? Con las películas, desde luego, que han logrado resistir el paso del tiempo gracias a esos guiones sólidos, y en las que el realizador parece empeñado precisamente en no existir.

Les comparto estas apreciaciones que tenía Wilder sobre “el estilo” en el cine. A mí me deja pensando porque, al final, el estilo Wilder sigue siendo inconfundible.

Juan Antonio García Borrero

Billy Wilder sobre el estilo

“Estoy en contra de toda esa pirotecnia visual tan común en el cine de ahora. En mis películas, no pretendo que los espectadores salten ante cada plano, gritándole al de al lado: “¡Dios mío, mira qué encuadre!”. Además, todo eso ya lo probamos en los viejos días de la UFA, en Alemania, y después lo abandonamos.

(…)

Si cuando el público empieza a interesarse en lo que está viendo, cuando lo tienes agarrados por el cuello, aparece un encuadre extravagante, eso es una mierda, eso sólo perjudica a la película. Ahí obligas al espectador a pensar en la técnica: en ese momento el tipo agarró la cámara, la montó sobre una grúa y se subió a lo más alto… En mis películas yo quiero que el público olvide que hay una cámara y un director. Quiero que se olviden que hay una pantalla, que se sientan junto a los personajes, en la misma habitación o en la misma calle.

(…)

El mejor director es el que “no se ve”.


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MEMORIA DEL MUNDO PARA CARTELES CUBANOS DE CINE

Dom, 07/16/2017 - 08:08

No he podido evitar la tentación de robar del muro de Mayra Álvarez (Taty), esta información y esta foto que tanto me emocionan. Ese lobby del ICAIC, con sus carteles, también ha sido el lobby de muchos de mis sueños…

MEMORIA DEL MUNDO PARA CARTELES CUBANOS DE CINE

Por Mayra Alvarez

El Comité Cubano del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO, entregó hoy miércoles 12, en el lobby del ICAIC, el reconocimiento “Memoria del Mundo” a la Colección Carteles Cubanos, y dio a conocer además, la noticia de su nominación presentada a la Oficina Regional. El Registro de Memoria del Mundo es una lista de patrimonio documental que ha sido aprobado por el Comité Consultivo Internacional. En esta inclusión, han transitado varias propuestas fílmicas cubanas y/o colecciones, como la del Noticiero ICAIC Latinoamericano.

Estuvieron presentes en la breve ceremonia, Nuria Gregory, presidenta del Comité Nacional; Roberto Smith, presidente del ICAIC; funcionarios de la oficina del Comité Cubano del Programa; Luciano Castillo, director de la Cinemateca; varios medios de prensa nacional, algunos directores de cine; diseñadores de algunos de los carteles; artistas plásticos, y varios trabajadores de la institución cinematográfica.

Las palabras de Nuria expresaron la valía artística así como que estas obras “son algo muy grande que ha hecho este instituto”, al mismo tiempo señaló “el alto valor patrimonial de los carteles”; acto seguido se entregó el Reconocimiento a la Cinemateca de Cuba la que fuera recibida por Luciano Castillo, quien hizo un breve recuento de la historia del trabajo del cartel cubano, quien también hizo referencia a la exposición “Hecho en Cuba” de 200 carteles que en agosto del año pasado tuvo lugar en Turín, Italia, y de la próxima exposición, también a mediados de agosto pero de este año que tendrá lugar en Pasadena, California, la que exhibirá cinco décadas de innovadores carteles cubanos realizados desde 1960 hasta el 2012.

¡Buena Salud al Cartel Cubano!


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EL SECTARISMO EN ECURED

Sáb, 07/15/2017 - 23:14

A propósito del post Que no vengan, Iroel Sánchez me corrige un error que hay en el mismo, cuando afirmo que en la Ecured no hay referencia alguna al “sectarismo”. Y me envía el link de la entrada actualizada en el año 2014: https://www.ecured.cu/Sectarismo, así como el historial de la página donde se puede observar la fecha de su creación: 30 de octubre de 2014: https://www.ecured.cu/index.php?title=Sectarismo&action=history.

Agradezco la aclaración porque para mí un buen debate debe funcionar sobre la transparencia. Mi error tuvo su origen en que, como tengo dificultades con la navegación, consulté la Ecured portátil que, evidentemente, es anterior a la actualización que Iroel me indica.

Me alegra saber que un tema tan complejo ya aparece en nuestros medios oficiales, pero creo que entenderán mi reclamo de que no basta la simple información del hecho para estar seguros que los errores cometidos en el pasado no se repetirán en el presente.

Ojalá podamos hablar alguna vez del “sectarismo” como un evento del pasado, y no como una visión de la vida en la que las actuales y nuevas generaciones no están exentas de reproducir los mismos mecanismos de exclusión e intolerancia de antaño. Pues en el “sectarismo”, más que individuos con nombres propios que alguna vez erraron, lo que encontramos son sesgos humanos que se heredan y que a la larga son fáciles de desmontar, dada la manera estereotipada en que se suelen construir los cuestionamientos.

En lo personal me sentiré satisfecho el día en que además de incluirse información en Ecured, discutamos sobre estos asuntos en la televisión, en la prensa oficial, en las escuelas. Quizás no sea mala idea comenzar repasando el discurso de Fidel el 13 de marzo de 1962, cuando se le rindiera homenaje a los mártires del asalto al Palacio Presidencial, y donde entre otras cosas afirmara:

Aquí hay muchos que se creen más revolucionarios que nadie, y creen que la Revolución está en gritar, y creen que la Revolución está en decir: “Izquierda, izquierda.” No les quiero hacer ninguna crítica a los Jóvenes Rebeldes, desde luego, porque ellos han rectificado algunas de sus consignas. Por ejemplo, ellos decían: “Somos socialistas, pa’lante y pa’lante, y al que no le guste, que tome purgante.” A mí no me gustaba, sinceramente, esa consigna, porque no era positiva. La cambiaron: Somos socialistas, pa’alante y pa’alante, y el que esté de acuerdo, la mano levante”. Esa es positiva, esa consigna (APLAUSOS); lo otro, es presentar el marxismo como un purgante: “Y al que no le guste, que tome purgante.” No está invitando a nadie a estudiar, no está invitando a nadie a convertirse al marxismo; le dice “te lo tragas, si quieres y si no quieres; si no te gusta, toma purgante.” ¿A quién van a conquistar con eso? “Izquierda, izquierda, izquierda siempre izquierda”, eso no es el socialismo, eso puede ser Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (APLAUSOS)”.

A mí lo que me molesta del “anti-centrismo” que actualmente se propugna, es que en definitiva le está cerrando a los cubanos de buena voluntad la búsqueda de sus propias verdades, con el fin de imponerles una visión de grupo de pudiera ser legítima si llamara a sumar con el debate, con el aprendizaje.

Pero por el momento lo único que percibo es la voluntad de anular a los “confundidos”, a los que tienen más preguntas que respuestas. Y eso, la verdad, por lo menos a mí me confunde todavía más, porque además de eso, tampoco me gustan los purgantes.

Juan Antonio García Borrero


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GUTIÉRREZ ALEA O LAS TRAMPAS DE LA (FE) POLÍTICA*

Sáb, 07/15/2017 - 06:58

En el mes de julio de 1992 Tomás Gutiérrez Alea escribe un texto que titula “Las trampas de la (fe) política”, el cual aparecerá publicado por primera vez en el libro que el crítico José Antonio Évora prepara para el homenaje que le harían al cineasta en el Festival de Huesca dos años después.[1]

Aquel fue un año donde a la cruenta crisis económica y el incremento de la hostilidad del gobierno estadounidense, habría que sumar las tensiones vividas en el interior del campo revolucionario. La sonada destitución de Carlos Aldana Escalante de sus cargos de Jefe del Departamento Ideológico y del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central ocurre el 10 de octubre de 1992, y sería explicada de modo extenso en una nota del Buró Político del PCC, lo cual sacó a relucir una vez más las diferencias a veces irreconciliables que pueden existir detrás de esa unanimidad de criterios defendida en la esfera pública.

Algunas de las críticas más feroces dirigidas a Aldana no llegaban de los “enemigos de la Revolución”, sino de hombres como Alfredo Guevara, que en carta dirigida a Raúl Castro en 1999 (entonces Ministro de las FAR) escribiría:

No olvido al personaje unas veces perestroikero, otras horca y cuchillo, manipulador y acusador sin escrúpulos, volcando responsabilidades sobre “la Provincia” y presentándose en Ángel de la Guarda en el tratamiento del filme Alicia…; o igualmente manipulador de la verdad y la mentira, calumniador y envenenador con información falseada sobre Alicia Alonso y su entorno, destructor de vidas”.[2]

Más allá del diferendo personal que pudiera apreciarse en las anteriores consideraciones, lo que se pone en evidencia (y que a lo largo de todo el período post-59 ha salido a relucir de modo cíclico), son las maneras encontradas que dentro del mismo campo revolucionario conviven a la hora de “pensar” la construcción del socialismo, y que de modo maniqueo muchas veces se divide en dos: socialistas herejes y dogmáticos.

En teoría, el socialismo debería funcionar como una fuente inagotable de herejías. Al ser un sistema joven, que intenta superar las contradicciones del capitalismo con propuestas inéditas, obliga al debate permanente y la fiscalización constante de “verdades” que se dan por sentadas. Lamentablemente, por el camino siempre aparecerán grupos e individuos (sobre todo en los momentos más críticos que vive la nación), que en nombre de ese mismo socialismo herético que dicen defender, terminan apelando al dogma que todo lo petrifica: en esos casos, el socialismo ya no será herramienta de emancipación de muchos, como hubiese soñado Marx, sino de dominación en manos de unos pocos.

Y en aquella Cuba de 1992, una Cuba de la que constantemente se hablaba como el último reducto del comunismo en el planeta, reducto que muy pronto sería borrado para siempre de la memoria colectiva, el socialismo también se discutiría con pasión. Los cineastas no estuvieron ajenos a ese debate: algunos, como Jesús Díaz con su polémico texto “Los anillos de la serpiente”, negaron sus posibilidades futuras; otros, como Titón con “Las trampas de la (fe) política”, indagaron críticamente en lo que hasta ese momento se había logrado, pero sin renunciar a la utopía.

Al igual que Jesús Díaz, Titón emplazaba ese modelo de socialismo que había terminado por naturalizarse en Cuba. Pero la diferencia con el autor de Las iniciales de la tierra tal vez resida en el hecho de que las ideas expuestas por Titón parecían resumir algunas de las obsesiones y angustias que ya había expresado desde bien temprano en su obra cinematográfica: el peligro de la insularidad física e ideológica estuvo en el centro mismo de Una pelea cubana contra los demonios; la denuncia del paternalismo de Estado y la relación establecida entre intelectuales y obreros había motivado el surgimiento de Hasta cierto punto; las críticas al idealismo socialista todavía sobreviven invictas en Memorias del subdesarrollo.

El escrito de Titón, pues, estaba lejos de integrar esa corriente renegadora que, tras la desaparición de la Unión Soviética, gana terreno entre algunos intelectuales cubanos. Digamos que más bien ese texto prolonga un conjunto de dolorosas reflexiones expuestas por el cineasta a lo largo de aquellas tres décadas de Revolución. Allí donde otros (el propio Jesús Díaz con “Los años duros”) festejaron las nuevas relaciones sociales, y encumbrado a las élites políticas que diseñaban el sentido histórico del proceso, Gutiérrez Alea se había empeñado en problematizar, en términos existenciales, esas experiencias.

Para su espíritu atormentado, la suerte del hombre concreto era lo que debía estar en los primeros planos de discusión. Titón seguía siendo un partidario de la opción socialista, pero no escondía su rechazo a ese tipo de fraseología revolucionaria que, lejos de asumir el análisis crítico de los resultados de las gestiones sociales, antepone la supuesta valía emancipadora de las intenciones: como si la nobleza de la voluntad bastase para concederle suficiente mérito al saldo de las acciones emprendidas, o como si un materialismo ampulosamente retórico resultase menos enajenante que el más ingenuo de los idealismos.

En tal sentido, el inicio de su exposición más elocuente no puede ser. Dice en aquel 1992:

Vivimos en una isla en todos los sentidos: nos hemos aislado demasiado. Culturalmente hemos venido empobreciéndonos; no recibimos los estímulos de tantas y tantas cosas que en el mundo se producen a diario, que salen en las revistas, que se discuten en la televisión, y que mantienen un ritmo ya inaprensible para nosotros, porque vivimos en una isla donde la vida se ha adormecido. Si pretendemos comunicarnos con el resto del mundo, deberíamos tener en cuenta que no somos el mundo.

Se empezó por idealizar al hombre y, consecuentemente, se sustituyeron los incentivos materiales por incentivos morales, más acordes con un hombre libre de egoísmos y con un nivel superior de conciencia social. Como la realidad no se comportaba de acuerdo con las expectativas, fue necesario un reajuste. Había que producir ese nuevo hombre a toda costa. Los mecanismos económicos que obligan a trabajar al hombre en el capitalismo se sustituyeron por prédicas morales y consignas políticas. Al mismo tiempo se incrementó la vigilancia y la prensa nos informaba días tras días que vivíamos en el mejor de los mundos posibles.

Y, para alcanzar esas aspiraciones a corto plazo, la revolución se dio el lujo de cometer los más variados errores en la elaboración de una política económica cuyos rasgos esenciales, mantenidos persistentemente, han sido el idealismo, el paternalismo, el voluntarismo y la falta de sentido práctico.[3]

Titón se negaba a acomodarse en el rol de los apologetas de un sistema que, si en verdad merecía sobrevivir (y él pensaba que debía sobrevivir), estaba demandando críticas de fondo que permitieran mejorarlo, y no superficiales loas y consignas. De allí sus denuncias sistemáticas de ese afán revolucionario que pretendió cambiarlo todo del día a la mañana, sin tener en cuenta las variables biológicas y culturales. Y escribe no sin amargura en este texto:

Hasta tal punto se desarrolló el voluntarismo que se pensó que podíamos saltar por encima de las leyes que dicta la condición humana, leyes que no pueden ser burladas impunemente. Las mismas leyes que de alguna manera están en la base de la concepción materialista de la historia, las que guiaron a Marx y a Lenin para mantener en todo momento los pies sobre la tierra por muy alto que volaran los pensamientos. Martí, por su parte, también reconoce su existencia cuando nos advierte que “quien intente mejorar al hombre no ha de prescindir de sus malas pasiones, sino contarlas como factor importantísimo, y ver de no obrar contra ellas, sino con ellas”. Ni Marx, ni Lenin, ni Martí osaron pasar por alto lo que nos advierte Bacon: “Para dominar la naturaleza es preciso obedecerla”.

Y a mi juicio aquí rozamos lo más importante, la clave de nuestros problemas principales: el objetivo fundamental de la revolución es el hombre, el mejoramiento del hombre, el perfeccionamiento de la condición humana. O, como se ha repetido tantas veces, la creación de un hombre nuevo, más humano, que pueda vivir en una sociedad más justa, consciente de su responsabilidad social. Por un legítimo afán de justicia social, de pureza ideológica, la revolución llegó casi a ignorar los intereses personales del hombre, sus necesidades individuales. Al menos tendió a minimizar esos intereses y quiso hacer coincidir, a fuerza de consignas, prédicas morales y exhortaciones, al hombre que somos con un modelo ideal de hombre concebido como producto de las mejores intenciones.[4]

Pocas veces se ha descrito con tanta nitidez en el pensamiento de los cineastas del ICAIC, esta terrible angustia generada en el individuo como efecto devastador de un conjunto de acciones colectivas pensadas por las élites socialistas en los márgenes de la vida real.

Con lo anterior Titón no renuncia al pensamiento emancipador simbolizado en el socialismo, pero sí cuestiona de un modo implacable el hecho evidente de que lo que sigue siendo en teoría un joven pensamiento revolucionario, se convierta en la mentalidad de algunos en un viejo pensamiento conservador.

(…)

En este sentido, Titón considera como primordial rescatar el carácter humanista del proyecto, el cual se ha extraviado en medio de confrontaciones simbólicas externas que enmascaran, de modo letal, aquellas contradicciones internas no resueltas dentro de la sociedad, y que a la postre, determinarían el mejoramiento de la convivencia entre cubanos.

(…)

Pareciera que hay en estas reflexiones de Titón una renuncia al credo anterior. El desencanto ideológico estaba de moda, y era mucho más fácil dejar a un lado el lastre de lo utópico para encaminar los esfuerzos a esa suerte de “Sálvese quien pueda” capitalista que comenzaba a recomendarse como solución inmediata. Gutiérrez Alea, sin embargo, prefiere concluir aquel duro escrito del siguiente modo: “En todo caso, ahora, cuando se abren tantas interrogantes, no quisiera retirarme. No quisiera terminar en este momento de incertidumbre”.[5]

Juan Antonio García Borrero

NOTAS:

*Fragmento del libro inédito “Ciudadano Alea”

[1] Évora, J. A. (1994). Tomás Gutiérrez Alea. Huesca: Festival de Cine de Huesca.

[1] Guevara, A. (2008) ¿Y si fuera una huella?. Madrid: Ediciones Autor S.R.L., p 562.

[1] Évora, J. A. (1994). Tomás Gutiérrez Alea, pp 115-116.

[1] Évora, J. A. (1994). Tomás Gutiérrez Alea, pp 116-117.


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QUE NO VENGAN

Mié, 07/12/2017 - 18:52

Que no vengan”, balbucea aterrorizado el joven protagonista de Camionero (2012), un mediometraje de Sebastián Milo que nos habla del bullying o acoso escolar en las escuelas cubanas. “Que no vengan, que no vengan”, musita una y otra vez, tras haber enfrentado los abusos de tres o cuatros jovencitos empeñados en humillar sistemática y públicamente a alguien que consideran “diferente”.

Cada vez que someto este material al debate público, encuentro personas que me manifiestan su incomodidad. Sienten que hay allí un ataque al sistema educacional impulsado por la Revolución: ¿por qué hablar de las manchas, dicen, cuando aquello sería la excepción, no la regla?

Mi criterio es que Camionero no está describiendo solo los efectos nefastos del bullying activo, sino algo que a mi juicio es mucho peor y más generalizado: las consecuencias del bullying pasivo, es decir, las consecuencias de ese conjunto de omisiones éticas, gracias a las cuales los abusadores terminan envalentonándose y convirtiendo en natural lo que, por pura decencia, debió ser puesto en su lugar. ¿Cuántos de nosotros, con nuestro silencio compartido, no seguimos contribuyendo a martirizarle la vida a los que estando “en minoría”, sufren el rechazo de los grupos dominantes?

Pero igual que existe el bullying escolar, también existe el bullying de Estado, que es cuando quienes deciden los destinos de la nación, a través de las leyes que, en teoría, sirven para articular de un modo civilizado las diferencias que nutren a toda sociedad, se desentienden de las mismas, y permiten que algunos grupos con poder (o sus voceros) descalifiquen de modo ad hóminem a los ciudadanos que no piensan igual a la mayoría.

En Cuba el bullying de Estado fue practicado a través de Leopoldo Ávila a finales de los años sesenta, cuando un grupo de artistas se convirtieron en el blanco de aquellas críticas (muchas de ellas homofóbicas) donde no eran las obras o las ideas, sino los individuos, los que fueron vilipendiados hasta la náusea. O se vio representado de un modo grotesco en aquella farsa protagonizada por Heberto Padilla en 1971 en una UNEAC que se prestó para ser teatro de eso que aún causa una profunda vergüenza leer. Y alcanzó su máxima definición con aquel Primer Congreso de Educación y Cultura en la que la llamada “parametración” sacaría de circulación a artistas de la talla de Virgilio Piñera, por mencionar apenas a uno, o se cerrarían revistas como “Pensamiento crítico”.

Verdad que la creación del Ministerio de Cultura en 1976 puso freno a buena parte de ese bullying sistemático del Estado. Pero la práctica nunca desapareció del todo, y reaparece cada cierto tiempo. ¿De qué otro modo puede llamarse a lo sucedido con Alicia en el Pueblo de Maravillas en 1991? ¿Alguien puede imaginar el estado de ánimo de su director Daniel Díaz Torres mientras leía apenas los titulares de algunas de las “críticas” aparecidas en la prensa de entonces: “Alicia, un festín para los rajados” (Roxana Pollo, Granma, 19 de junio de 1991), “Esas “Maravillas” niegan a nuestro pueblo” (Ada Oramas, Tribuna, 18 de junio de 1991), “La suspicacia del rebaño” (Bruno Rodríguez, Juventud Rebelde, 16 de junio de 1991), “Alicia en su pantano” (Elder Santiesteban, Bohemia, 21 de junio de 1991)?. Pese al linchamiento mediático sufrido, Daniel Díaz Torres decidió seguir viviendo en Cuba y morir aquí. Pero jamás recibió una disculpa pública. O al menos la posibilidad de defender su obra y defenderse él como persona en esos mismos medios que lo atacaron.

Me pregunto cuánta gente no habrá decidido abandonar para siempre el país, viendo las maneras en que aquí puedes ser tratado, si te apartas un poquito del guión oficial. O si decides distanciarte de los extremos y buscar, no el “centro” (ese centro que quizás se parezca al “término medio” que recomendaba Aristóteles: ni cobarde ni temerario, por ejemplo; en todo caso prudente), sino lo que te pide tu propia conciencia, que siempre será el centro de cualquier gestión cívica.

Sé de qué hablo, porque con mis cincuenta y dos años cumplidos he tenido el indiscutible privilegio de visitar en el mundo más o menos el mismo número de ciudades (algunas tan imponentes como Nueva York o París, otras menos conocidas como Piracicaba o Albarracín), y en casi todas siempre he encontrado aunque sea un cubano, y más allá de las diferencias ideológicas que pudieran surgir (yo nunca oculto mi vocación socialista y mis críticas al capitalismo como sistema) la imagen de Cuba como el espacio donde podemos ensayar una manera de convivir a partir de una cultura común, sencillamente termina imponiéndose.

En ese momento es cuando descubres que mucha gente no se ha ido de la isla porque ha sido reprimido políticamente (al menos de un modo directo), sino porque no encuentran espacios para ensayar imaginarios alternativos que tendrían que ver con los universos íntimos, con la felicidad personal, y sobre todo, con la libertad para soñar su propia vida.

Y a pesar de entender eso, soy de los que ha decidido regresar siempre a Camagüey después de cada viaje: regresar a esa realidad estrecha donde corres el riesgo que, desde allá, te tilden de “reformista aliado al régimen”, o desde acá, de “centrista” (o algo parecido, porque esos términos no sirven para describir lo que tienes deseos de hacer y haces, sino en todo caso, para que se sepa lo que, lo mismo en una orilla u otra, se espera que no hagas).

La verdad es que en lo personal no me interesa quedar bien con los grupos en pugna, porque sobre todo quiero quedar bien con mi conciencia. Y más que juzgar a los bandos en disputa, me importa estudiar el fenómeno en sus esencias, esas que permanecen más allá del cambio de nombres personales, más allá de los escenarios en que se mueven los protagonistas. Sobre todo me gustaría obtener argumentos que me permitan combatir con suerte a los que ahora aseguran que en Cuba nunca será posible un debate verdaderamente democrático mientras sigan vigentes las normas establecidas post-59.

Pero para poder llegar a una convicción de ese tipo será necesario estudiar el fenómeno del autoritarismo sin prejuicio alguno. Y, para empezar, en Cuba no nos gusta indagar en esas zonas oscuras de nuestro proceso. Un fenómeno como el “sectarismo”, por ejemplo, que fue atacado por Fidel públicamente, no tiene referencia alguna en la Ecured. Las nuevas generaciones viven de espaldas a esa patología del poder vinculada a lo sectario, por lo que muchas veces aceptan como algo natural las posiciones excluyentes, la retórica que solo admite como legítimo el punto de vista propio, y el repudio violento a quienes contradigan u osen someter a crítica los argumentos que se exponen de modo oficial.

Es decir, que si uno quisiera indagar en esos fenómenos tendría que remitirse fundamentalmente a lo explorado fuera de Cuba. ¿Cómo podría justificarse algo así en un país donde constantemente se habla de preservar “la memoria histórica”?, ¿o será que nos interesa solo la memoria selectiva?: ¿la memoria de lo que nos conviene?

No crean que escribo esto porque me sienta un héroe. Al contrario: es el miedo (tal vez una variante de aquel miedo del que hablara Virgilio Piñera en el famoso encuentro de Fidel con los intelectuales) lo que ahora me lleva a poner por escrito el testimonio de mi desasosiego. Veo venir una etapa en la que gozarán nuevamente de impunidad “los parametradores”, esos iluminados que conocen al dedillo lo que le conviene al pueblo y deciden qué debe escribir, leer, escuchar, criticar, cada individuo.

Los veo con sus cuchillos en la boca, ganando cada vez más terreno, sin dejar espacio para el aprendizaje colectivo, porque en definitiva ya ellos traen sus manuales donde están todas las respuestas posibles.

Yo, en cambio, seguiré buscando mis respuestas más personales. Algunas coincidirán con las de ellos, pero otras no. No importa, porque como es la conciencia la que me manda, tendré que asumir las consecuencias aquí, porque no tengo pensado irme a vivir a otra parte.

Así que pediré bajito, pero con firmeza: “Que no vengan. Que no vengan. Que no vengan”.

Juan Antonio García Borrero


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PRODUCTOS UTILITARIOS INFANTILES CON SELLO CUBANO

Lun, 07/10/2017 - 16:38

PRODUCTOS UTILITARIOS INFANTILES CON SELLO CUBANO

Por Yuniel Labacena Romero (Tomado de Juventud Rebelde)

Elpidio Valdés, Fernanda, el Capitán Plin, Meñique, la gata Mini y otros de los tantos famosos personajes de dibujos animados nacidos en nuestro país formarán parte de productos infantiles que pronto se comercializarán en el mercado.

El ansiado propósito —enmarcado en el camino de preservar nuestra identidad— es resultado de un proyecto de cooperación entre la cadena Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y la empresa china Guangdong.

La buena nueva la dio recientemente a Juventud Rebelde, Karyna Fernández Ferrer, directora adjunta de compras de TRD, quien añadió que con esta propuesta llegarán short, camisetas, chancletas, pulóveres, tenis, jarras, mochilas, merenderos, libretas, bolígrafos, lámparas decorativas… para los niños y adolescentes.

Se trata, dijo, de objetos utilitarios relacionados con las confecciones, el calzado y los artículos escolares, muy demandados en la actualidad.

La directiva significó que la primera de estas tiendas se abrirá en La Habana y, en estos momentos se habilita, a la vez que se seleccionan los productos en la nación asiática. Resaltó la valía de la propuesta en un país como el nuestro que siempre ha apostado por ser fiel a su identidad, y porque sus obras promuevan los mejores valores, aunque se actualicen con códigos más contemporáneos.

Esther Hirzel Galarza, directora de los Estudios de Animación del Icaic, expresó a este diario que la venta de productos que lleven el sello cubano ha sido un tema de los más sensibles entre la población, y es un sueño añorado que comienza a hacerse realidad, especialmente para la entidad que ella dirige. Llevamos un año en el intercambio entre las diferentes instituciones y todo marcha como lo previmos, apuntó.

Subrayó que, no solo los animados mencionados, sino también los personajes de la serie Equipo 009 y de Fábula —ambos producidos por los Estudios de Animación para los más pequeños, y estrenadas por la Televisión Cubana—, estarán reflejados en los artículos.

En todos los casos, abundó, nosotros diseñamos las imágenes de acuerdo a los productos a ofertar y hemos revisado su calidad, en cuanto a diseño, colores y tamaño.

Lo que se logra ahora con Guangdong —compañía destinada a la producción de juguetes, con un trabajo muy profesional y una de las principales proveedoras de productos a nuestro país desde hace años—, expresó Hirzel Galarza, es parte del camino iniciado en ocasión del estreno de Meñique y el cumpleaños 45 de Elpidio Valdés, cuando gracias a la creatividad del Fondo Cubano de Bienes Culturales y al apoyo del Ministerio de Cultura, se hizo un merchandising (aplicación de imágenes en productos utilitarios), que fueron vendidos a la población.


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NUEVOS CUBANOS INTEGRAN AMPAS

Dom, 07/09/2017 - 14:18

Nuevos cubanos integran AMPAS (Tomado del sitio Havana Film Festival)

Por: Festival de Cine de La Habana

Tres cubanos han recibido invitaciones para ser miembros activos de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos (AMPAS) encargada, entre otras funciones, de nominar y galardonar a cineastas y filmes en los Premios Oscar.

El director de cine Juan Carlos Tabío, el editor Ricardo Acosta y el músico Edesio Alejandro recibieron la invitación por su trabajo dentro del séptimo arte.

Edesio, de visita en Miami, expresó su agradecimiento ante la noticia para el blog El cine es cortar:

“Quiero dar las gracias muy especialmente a Fernando Pérez que me dio la posibilidad de decirle al mundo que podía hacer cine y que después, junto a Gerardo Chijona, me han dejado acompañarlos a los largo de todas sus películas. También a otros muchos directores junto a los que he llegado a escribir unas 80 bandas sonoras, entre los que están Manuel Herrera, Juan Gerard, Daniel Díaz Torres, entre otros.

“Me siento muy honrado con la decisión de mi incorporación a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, pues es un enorme reconocimiento al trabajo de toda la vida.”

En ese sentido el multipremiado director Juan Carlos Tabío, recibe la invitación por sus filmes Fresa y Chocolate (1993) y Guantanamera (1995), según se entiende de la lista de nominados a la Promoción 2017.

Por su parte el editor Ricardo Acosta recibió el miércoles de manos de Cheryl Boone Isaacs, Presidenta de AMPAS la invitación para ser miembro activo de la Academia.

En una nota a sus amigos, publicada por el mismo blog, el propio Ricardo indicó que “para celebrar esta maravillosa invitación de ser miembro de la Academia necesito muchas horas de gratitud y agradecimientos. Gracias a todas esas personas maravillosas que han contribuido a este momento. ¡Mucho amor!”

Las invitaciones para la nueva Promoción 2017 han sido enviadas a 774 nuevos miembros de 57 países.

La promoción pasada fue la más grande en toda la historia de la AMPAS, con 283 nuevos miembros internacionales de 59 países, entre ellos Cuba con la invitación enviada al actor Jorge Perugorría.

Entre los directores latinoamericanos nominados destacan en la presente promoción : los mexicanos Amat Escalante y Arturo Ripstein, así como el chileno Alejandro Jodorowsky y el argentino Pablo Trapero

En breve entrevista, el director mexicano Amat Escalante aseguró que aceptará la invitación, “creo que este anuncio es un paso grande para la industria del cine latinoamericano, el que nos hayan incluido en la organización, creo que podemos hacer muchas cosas por la cinematografía en general. Esta oportunidad nos abrirá muchas puertas”, reseña el diario mexicano Crónica.


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MARIO BALMASEDA SOBRE SU CARACTERIZACIÓN DE ANTONIO MACEO

Dom, 07/09/2017 - 09:31

¿Recuerdan a Dustin Hoffman en Rain Man (1988), de Barry Levinson? ¿Qué fue lo que tanto nos impresionó en aquel momento de la película?, ¿la actuación del actor o la caracterización del personaje?

Porque a todas luces no es lo mismo. Hemos visto cómo buenos intérpretes caen en el abismo de la ridiculez cuando su personaje no es caracterizado con verosimilitud. Y también a la inversa: cómo una buena caracterización no consigue quedarse en el recuerdo del público, precisamente porque ha faltado talento a la hora de darle vida al personaje.

En el cine cubano han existido excelentes caracterizaciones. Imaginemos al Diego de Fresa y chocolate (1993), de Alea y Tabío, sin asumirse de modo creativo ese renglón. ¿Recordaríamos hoy al Diego de Jorge Perugorría tan solo por sus incisivos bocadillos?, ¿o no son igualmente memorables sus gesticulaciones, el lenguaje corporal, las maneras en que usa su vestimenta para seducir o desafiar?

Y aquí vendría lo que me interesa resaltar: caracterizar de modo eficaz un personaje probablemente pondrá más a prueba el talento del maquillista, por ejemplo, que el de propio intérprete. Y no podrán faltar las investigaciones históricas rigurosas, que ayuden a redescubrir esos factores que nos condicionan como sujetos en nuestras vidas públicas.

Un tema atractivo y poco comentado por la crítica. Por lo pronto reproduzco este fragmento de entrevista a Mario Balmaseda, a propósito de la caracterización que hiciera de Antonio Maceo en el filme Baraguá (1986), de José Massip.

JAGB

MARIO BALMASEDA SOBRE SU CARACTERIZACIÓN DE ANTONIO MACEO

“Si supieras… en un principio pensaba que no podía hacer el personaje. No es que me faltara un nivel de conocimiento, de poder entender…pero una cosa es entender la vida de Maceo y otra representarla. No me veía en el personaje.

Así se lo dije a José Massip y hasta le sugerí otros actores. El me planteó con una confianza que me ayudó mucho que me había visto en Lenin, Dimitrov y Bolívar, y estaba seguro que yo podía ser Maceo. Además, insistió en que no le interesaba una caracterización desde el punto de vista naturalista, un parecido exacto, sino crear una impresión, una atmósfera, eso que señalas en la crítica de que si Maceo no fue exactamente así los espectadores pensarán que mi personaje se le parecía bastante.

(…)

Meses antes de iniciada la filmación comencé un riguroso trabajo de preparación, tratando de buscar distintas vías y variantes: biografías, escritos, fotos… Massip, a quien considero una autoridad como investigador histórico, me prestó libros importantísimos y puso en mis manos el epistolario de Maceo. ¡Y qué importantes son las cartas de un hombre para entenderlo! ¿Qué pasaba por la mente de Maceo en esos años, cómo lo llevaba a cabo, de qué manera lo exteriorizaba? Yo podía equivocarme quizás en el teatro con otros personajes, ¿pero fallarle al pueblo cubano en el cine con la imagen de Antonio Maceo?

Sería algo tremendo. Así, pues, tenía esa presión y un cierto temor. Fueron los días en que me pasaba horas enteras encerrado en la casa con un vestuario similar al de la película, sufriendo y amando al personaje. Además, a Maceo había que interpretarlo también a caballo. Él vivía a caballo. Yo monto, pero de ahí a ser un buen jinete va mucho. Hicimos entrenamiento de equitación para buscar la soltura y la dignidad con que él cabalgaba.

(…)

Se hizo un trabajo muy riguroso con el maquillaje, algo que casi nunca se destaca y que yo pienso tiene mucho de artístico, aunque no se reconozca así. Magaly Pompa, quien se encargó de la transformación, probó varios maquillajes a ver qué se podía aprovechar de mí y qué se debía rehacer.

Después de varias pruebas se determinó que la barba sería la mía. Como el bigote no me crecía mucho fue necesario hacer una pequeña franja encima del labio e injertar el característico del personaje. Me afeitaron las cejas para darles esa forma diagonal que conocemos. También se me transformaron las entradas y con un pegamento especial me achicaron los ojos para que no se me vieran tan grandes.

En cuanto a la nariz, había que desaparecer la de Mario Balmaseda. Se me colocó entonces una tela transparente que me levantaba las aletas y hacía pensar en el perfil de Maceo. Cogí mucho sol durante tres meses para cambiar el tono de la piel y realicé bastantes ejercicios con pesas, buscando la corpulencia necesaria.

El ICAIC pidió colaboración a MOSFILM y el especialista que vino, tras ver el trabajo realizado opinó que no tenía nada que hacer.

(…)

Massip no quería hacer una película de guerra, sino exactamente lo que le salió. Hay cosas para discutir, pero el saldo sin dudas es favorable. Es audaz en muchos sentidos y el público la está recibiendo bien”.

Fuente: Pérez Betancourt, Rolando. Baraguá, Maceo y algo más. Granma 26 Abril de 1986, p 4


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LOS VISITANTES

Dom, 07/09/2017 - 07:32


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EL CINECLUBISMO EN CAMAGÜEY

Sáb, 07/08/2017 - 09:11

El próximo martes el intelectual Jorge Santos Caballero tendrá como invitado en su espacio “Pluralidades” a Pedro Pérez Cantero, líder del Cine Club François Truffaut. Una pregunta servirá para abrir los intercambios que allí tendrán lugar: “Los cine-clubs, ¿existen?”.

Hablar del cine-clubismo en Camagüey es una tarea ardua. Esta historia está todavía por escribirse. Su indiscutible época de oro habría que asociarla a esos años en que Luciano Castillo organizó varios en la provincia (porque su radio de acción iba más allá de la ciudad y ganaba muchísimos adeptos en los municipios), pero en verdad estamos hablando de un fenómeno de larguísima data.

Baste recordar que el 28 de mayo de 1906, el Dr. Omelio Freyre funda en Camagüey el Club Cinegético (trece miembros) con el fin de promover el gusto por esta novedad. Es decir, que este fenómeno aparece en Camagüey mucho antes que Louis Delluc crea en 1920 el hoy afamado Le Journal du Ciné-club, o Ricciotto Canudo en 1921 El Club de los Amigos del Séptimo Arte.

Más allá de esta evidencia histórica, que en términos positivistas le concedería a Camagüey un lugar destacado dentro de la narrativa que describa a esta práctica cultural en el país, estaríamos hablando de resonancias más profundas.

Que un grupo de personas decidan reunirse en determinado local, con el fin de hablar de un cine que no es el dominante, de lo que en verdad nos está alertando es de la existencia de una intelectualidad que quiere mirar la realidad de otro modo.

Un cine club no es únicamente un lugar donde se ven películas. En todo caso es un espacio donde se forman espectadores críticos. La diferencia entre un espectador común y un cineclubista nunca estará en el tipo de cine que ve, sino en la actitud que asume frente a ese conjunto de imágenes en movimiento. Por eso sería tan importante que entendiéramos el fenómeno en su complejidad, y no nos conformáramos con lo meramente formal.

Es decir, más allá de que tengamos cineclubes integrados por diez, veinte o treinta personas “cultas”, necesitamos pensar en profundidad en cómo seducir a ese gran público que ahora mismo tiene al alcance de sus manos un océano de películas, y que no consigue pasar de lo que otras veces hemos llamado “consumo activo”.

Entiéndase que no hablo de imponerle a la gente lo que debe ver. Afortunadamente esa etapa donde nos marcaban “lo que había que ver” quedó atrás: ahora yo puedo ser mi propio programador. Pero los cineclubes podrían ayudar a crear escenarios donde los intereses cinéfilos se enriquezcan con el intercambio de puntos de vistas, con el debate sistemático.

Claro, tenemos grandes problemas a superar, que llegarían hasta el uso de un nombre que hoy las nuevas generaciones asocian al museo, a lo que ha quedado anticuado. En una época como la nuestra definida por algunos como Post PC (post cine; post computadora) esto no sería un obstáculo menor, si al final quisiéramos impactar en esa Política Pública que mañana estará garantizando, como aspiramos, la formación de espectadores críticos desde edades bien tempranas.

Juan Antonio García Borrero


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VIDEOJUEGOS, TECNOLOGÍAS Y FUTURO EN CAMAGÜEY

Vie, 07/07/2017 - 23:40

Hoy fue un día muy fructífero. Primero, por la excelente conferencia que sobre los videojuegos ofreció la investigadora camagüeyana María Antonia Borroto Trujillo en el marco de la 7ma. Edición de las Jornadas de Arte Cómic, y luego por la inauguración de la exhibición “Futuro y tecnologías hoy” en la Galería Pixel del CEDINM, y que podrá apreciarse hasta el 6 de agosto.

Con la disertación de María Antonia damos un nuevo paso en esa aspiración académica que ya ha comenzado a moverse en el país, donde es importante, antes que la mera satanización el estudio riguroso de un fenómeno que, como todo, tiene sus luces y sus sombras. Ya de paso aprovechamos para recordar que los interesados pueden descargar del Portal “El Callejón de los Milagros” varios libros que examinan el fenómeno del videojuego desde variadas perspectivas.

En cuanto a la Exposición “Futuro y tecnologías hoy”, hay que decir que es por el momento lo más revolucionario que hemos podido ver en una galería cubana vinculada a estos asuntos. Esa posibilidad de ver funcionando una impresora 3D, o dispositivos que permiten trabajar con la realidad aumentada, o hacer mapping sobre los más impensables objetos, es sencillamente una puerta abierta a la imaginación más creativa.

Repito que fue un día fructífero, de esos que te hacen sentir que vives en una ciudad donde, sin mucho ruido, el futuro comienza a instalarse en el presente. Los dejo con las palabras escritas por Jorge Luis Santana Pérez y Teresa Bustillo Martínez a propósito de la exhibición en la Galería Pixel.

JAGB

Exhibición “Futuro y Tecnologías Hoy”

Por Teresa Bustillo Martínez y Jorge Luis Santana Pérez

El hombre usó la tecnología antes que la escritura. Un aserto tan rotundo como este esfuma cualquier posibilidad de existencia humana sin sus respectivos correlatos tecnológicos a través de los diferentes períodos históricos. Desde las primeras herramientas de piedra, el hombre supo que el entorno era mucho más domesticable si se hacía de los medios adecuados para tales propósitos. Y esa ha sido la historia de la tecnología: una lid constante por someter -a las expectativas del hombre- una realidad a veces hostil, a veces solo momentánea pero convenientemente ininteligible.

De tal suerte, ni apocalípticos ni integrados han logrado mantenerse al margen de los derroteros de la tecnología; unos para denostarla, otros para deificarla; unos para condenarla sin siquiera el hábeas corpus, otros para silenciar los riesgos reales de un desbordamiento tecnológico. Aun así, nuestro espacio apuesta por la zona de encuentro, por los puntos medios, razonables, sostenibles, o sea, humanamente posibles para el diálogo con la tecnología, y esa es la razón de ser de esta exhibición. Sin ánimos de deslumbramientos estériles, solo procuramos abrir ventanas a un mundo muy explorado por pocos e inexplorado por muchos.

A esa mayoría que no participa en su cotidianidad inmediata de la tecnología como un suceso movilizador está dirigida la muestra. Y también está pensada para los más jóvenes, los más inquietos, los responsables de las futuras transformaciones tecnológicas en aras de hacer más llevadera la vida en el planeta. Jugar, divertirse, asombrarse, descubrir serán las reacciones más frecuentes, pero el saldo final se parecerá más a una toma de conciencia ante lo ineludible, lo incuestionable… la tecnología es consustancial al ser humano, pero es el ser humano lo más importante.

Futuro y Tecnología Hoy propone repensar hoy las tecnologías del futuro; propone acortar las brechas, todas las brechas que separan al hombre de un futuro cierto y, sobre todo, posible.


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YVETTE ÁVILA Y EL CINE HECHO POR NIÑOS EN CAMAGÜEY

Jue, 07/06/2017 - 06:02

Esta tarde estaremos celebrando en “El Callejón de los Milagros” nuestra Cibertertulia correspondiente al mes de junio, y en esta ocasión tendremos una invitada de lujo: Ivette Ávila, animadora, profesora de la FAMCA, y principal organizadora del Festival Infantil del Audiovisual La Espiral.

Como algunos recordarán, a finales del mes de abril organizamos en Camagüey el “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”, que tuvo como uno de sus principales ejes temáticos precisamente la relación establecida en la actualidad entre la infancia y la cultura audiovisual.

Yvette Ávila era una de las personas que queríamos invitar, porque conocíamos de su valiosa experiencia, y que mucho podría aportar a ese encuentro al cual asistieron representantes de la Red del Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano, Cinesoft, y Celep, entre otros.

Para los camagüeyanos, que tan empeñados estamos en convertir nuestro Paseo Temático del Cine en un espacio que fomente la creatividad audiovisual desde edades tempranas, la posibilidad de conversar con esta mujer de vasta experiencia con niños y niñas, es verdaderamente un privilegio.

Los interesados también podrán acceder de modo gratuito al Portal El Callejón de los Milagros, y descargar un módulo de libros y archivos audiovisuales vinculados a la historieta y el cómic, a propósito de la “7ma Edición de las Jornadas Arte Cómic” que desde ayer se realiza en nuestra ciudad, entre los que se pueden mencionar la “DC Comics Enciclopedia” (La Guía definitiva de los personajes del universo DC) y “The Superhero Book”.

Juan Antonio García Borrero


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DEBILIDADES DE LA INFORMATIZACIÓN EN CUBA

Lun, 07/03/2017 - 20:42

Hace unos días publiqué en Facebook una breve queja, a propósito de mi gran insatisfacción con ciertos trámites que realizara en uno de los Bancos de la ciudad, y la imposibilidad de cobrar dos cheques de escasísima cuantía.

Más que argumentos, lo que allí todavía se puede encontrar es la descripción de un malestar muy puntual por haber perdido (no hay otro modo de decirlo) de forma miserable mi tiempo. Escribí el post de un tirón, sin otra pretensión que el desahogo personal; para mi sorpresa, la entrada provocó numerosas reacciones y comentarios.

Como red social, Facebook me parece un gran invento, pero no debemos engañarnos. No es allí donde podemos contribuir a mejorar la sociedad con nuestras críticas, sugerencias, y acciones. Los debates más fecundos necesitan del intercambio desprejuiciado, de los argumentos sometidos al escrutinio imparcial, y todo eso es lo que uno nunca podrá esperar de Facebook, que está hecho para compartir opiniones de acuerdo a las afinidades de intereses. Allí no es la Razón la que manda, sino las emociones, las filias y las fobias.

Por eso he preferido argumentar un poco más en el blog, que es también una red social, pero con otro alcance. Ante todo, creo que el primer escollo que tenemos en el país para lograr una informatización eficiente, está en la subjetividad analógica de los que dirigen el grueso de nuestras instituciones. Lo cual explica que a la mayoría de ellos les parezca un sacrilegio rondar las redes sociales. Sencillamente todavía no estamos preparados para entender al sistema institucional, precisamente como eso, como un sistema o como una gran red, debido a que todavía buena parte de quienes dirigen se esfuerzan en cumplir bien el rol que tendrían como eslabones aislados de una cadena, pero jamás como piezas de un conjunto donde todo interactúa.

De allí que Etecsa, Desoft, y Joven Club anden cada uno por su lado, la Universidad por otro, Cultura más allá, y los Bancos ni se diga, porque eso es un mundo aparte. En un país donde casi todo está centralizado nos damos el lujo de seguir desoyendo aquella lúcida observación que hacía Spencer Kagan: “La suma de las partes interactuando es mejor que la suma de las partes solas”.

Hay que reiterarlo tantas veces como se pueda: informatizar un país es mucho más que llenarlo de aparatos sofisticados o de última generación. Con la informatización se habla sobre todo de impactar en las prácticas cotidianas de los ciudadanos, mejorando la calidad de vida de los miembros de la comunidad donde tenga lugar ese proceso.

Informatizar el país permitiría que el ICAIC, por poner un ejemplo personal, me pudiese transferir a mi tarjeta Bandec los pagos correspondientes a las colaboraciones solicitadas por la Revista Cine Cubano, evitándome viajar a la capital con el fin de cobrar la tercera parte de lo que tendría que invertir en pasaje, alimentación y hospedaje de desplazarme hacia allá desde Camagüey. Pero también serviría para saber en qué farmacia está esa medicina que tanto necesito, y que cada vez que llamo a una de esas entidades el teléfono da ocupado o sencillamente nadie lo toma. O me permitiría iniciar trámites off line para la Licencia de Conducción, o para reservar un pasaje en guagua o avión. O para acceder en la Biblioteca Provincial a una base de datos que me conecta con la Nacional. O para localizar físicamente en la Feria del Libro el texto que ando buscando en medio de tantos stands.

Lo que molesta, lo que irrita de todo esto es que, curiosamente, eso que a muchos de nuestros directivos les suena a ciencia ficción, hoy puede llevarse a la práctica de una manera impecable. En esta zona, el bloqueo de los Estados Unidos no tendría el más mínimo impacto, pues tenemos gente creativa, talentosa y emprendedora. Por tanto, hoy estamos hablando de un bloqueo interno que solo puede ser superado si tomamos en cuenta lo que otras veces se ha recalcado: que además de la tecnología, necesitamos formar comunidades de usuarios, y los primeros en adiestrarse tendrían que ser esos directivos que mañana trazarán las estrategias generales. Porque como están las cosas ahora mismo, la única comodidad que se está garantizando es la de los burócratas, cuando en realidad el sentido de todo estaría en hacerle más cómoda la vida a los ciudadanos.

Por supuesto, esa batalla nunca se ganará si no es a través de una verdadera Política Pública que construya las bases de una plataforma común de trabajo, donde sin perder sus identidades, las instituciones (ya sean bancarias, educacionales, culturales, o de salud, por mencionar algunas) encuentren como denominador común la voluntad de informatizar sus respectivas gestiones, para bien de los ciudadanos.

Como no me gusta rendirle culto al pesimismo, trato de asumir todos estos inconvenientes que estamos padeciendo ahora mismo como parte de esa relación dialéctica y siempre tensa que se establece entre lo nuevo y lo viejo. A la sociedad industrial le costó siglos imponerse a la feudal, y todavía cargamos con no pocos resabios de aquella manera de organizarse la vida.

Es entendible entonces la resistencia a incorporar lo inédito; pero en estos casos es el Estado socialista el que debe impulsar las Políticas Públicas que orienten el uso colectivo, tomando como punto de partida las humanidades digitales, que nada tendría que ver con el fetichismo tecnológico que en la actualidad parece dictar las nuevas modalidades de esclavitud a lo largo y ancho del planeta.

Juan Antonio García Borrero

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS:

Cultura e informatización del trabajo cultural en Cuba: tan lejos, tan cerca

Sobre la informatización ciudadana

La informatización explicada a los niños

Final y principio de un encuentro sobre cultura audiovisual y tecnologías digitales


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EN MEMORIA DE AMILKAR SOTO DEL RISCO

Lun, 07/03/2017 - 06:37

Tengo una percepción trágica de la vida: pienso que estamos vivos por puro milagro. Por eso, paradójicamente, cada día que logramos vivir, debe agradecerse como un regalo maravilloso. He allí la esencia de lo que me gusta llamar el optimismo trágico.

Son, sobre todo los poetas, los que mejor han logrado describir el misterio que rodea ese instante en que aparece la muerte, y seres queridos desaparecen de nuestra vista.

Lo de “seres queridos” también es un misterio. A veces no hace falta que exista la amistad de todos los días para que la muerte de alguien nos afecte en lo más íntimo, y sintamos la rudeza del golpe en toda su brutal intensidad. Mucho más si esa persona es muy joven, y en algún tramo de la vida hemos coincidido en los deseos de construir un sueño.

El gran poeta cubano Alberto Rodríguez Tosca llegó a escribir en su “Habituario”:

La muerte de un amigo es siempre una derrota personal, lo vemos partir y no atinamos a tirar del picaporte para impedirle la salida. El amigo se va, cruza la línea y lo ve todo blanco. Nosotros lo vemos todo negro cuando se va el amigo. Ya nada hay que hacer, salvo cuidar sus pasos mientras llega a la puerta, y parte (…). No vivimos la vida: sucedemos en ella. Y es simple la tarea: llegar, partir”.

Amilkar Soto del Risco también formó parte de esa conjura de soñadores que todavía aspira a convertir el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo en un espacio cultural aglutinante. Ahora que ha muerto de forma tan absurda, me he puesto a revisar otra vez el Proyecto de Café que, junto al arquitecto Diango Esquivel, nos propuso alguna vez.

Nunca pudimos hacer realidad ese sueño, como tampoco parece podremos lograr otros en Nuevo Mundo, porque esa es la vida: no necesariamente una buena idea siempre es comprendida por sus contemporáneos o quienes tienen el poder de decidir. Pero aunque no lo lográramos, en su caso me funciona ese principio dramatúrgico donde se explica que un personaje es más admirado por lo que intenta que por lo que consigue. Creo que llegué a comentárselo en nuestro último encuentro.

Y ahora heme aquí, mirando esas fotos de un futuro que nunca ocurrió, mientras imagino nuestra próxima Cibertertulia en el Café Nuevo Mundo; por fin, en un Café donde de verdad conseguimos rescatar el humanismo y combinarlo con el uso creativo de la tecnología, gracias al empeño de un soñador como Amilkar Soto del Risco.

En mi ensoñación hay muchos amigos reunidos, y en el fondo de la escena Borges (otro poeta que supo desafiar a la Muerte con gran altura) recita en voz baja: “Dios mueve al jugador, y éste, la pieza/ ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza / de polvo y tiempo y sueño y agonías?”.

Juan Antonio García Borrero


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NUESTROS SELFIES FELICES

Dom, 07/02/2017 - 08:40

Antes hablábamos de “nuestros años felices”, y siempre aparecían “los otros”: los buenos amigos que quedaban en la memoria, aunque nunca más los viéramos; o los lugares que si bien existían, eran los grupos los que terminaban “haciéndolos”, construyéndolos de verdad. ¿Cuántas fotos de gente que ríe a la cámara, no sobreviven a los sitios que sirvieron de escenario?, ¿cuántos cines que ya no existen todavía proyectan sus luces brillantes en las carteleras debido a esas láminas en blanco y negro desgastadas por el tiempo?

Ahora, con el selfie es dominante el autorretrato en solitario. El individuo se mira a sí mismo, empeñado en aportarle a ese futuro incierto que nos espera, el testimonio de que alguna vez fue feliz. Todo, de modo momentáneo, gira alrededor de ese ser anónimo que somos, que seremos, pero que gracias a los comentarios recibidos en la red, construye una ficción amable que desaparecerá al instante, que será olvidada en minutos.

Todavía no tenemos idea de lo que significa este punto de giro en la manera de exhibir el Yo. La pintura, la fotografía, el cine, han servido para explorar eso que mal llamamos “realidad”. La subjetividad, en cada caso, ha sido importante a la hora de recrear los mundos posibles, con nosotros dentro.

Pero ahora ya esa subjetividad no parece tan importante, porque no es uno el que decide tomar la foto, sino pareciera que es el teléfono el que nos obliga a explorar y exhibir nuestra parte más fotogénica: la que quisiéramos que permaneciera por siempre.

Mas no es la persona, sino la máquina, la que nos regala ese locus amoenus (“lugar ameno o bonito”) privado, que tan felices nos hace sentir aunque sea por segundos: un mundo virtual separado del mundo real, ese que sigue indiferente su curso.

Juan Antonio García Borrero


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PRÓXIMO JUEVES: CIBERTERTULIA SOBRE EL ARTE CÓMIC

Dom, 07/02/2017 - 06:53

Como el jueves pasado coincidió con los festejos del San Juan en Camagüey, decidimos pasar nuestra Cibertertulia del mes de junio para este primer jueves del mes de julio.

En esta ocasión, tendremos como invitados en El Callejón de los Milagros a algunos de los participantes de las VII Jornadas de Arte Cómicque tendrán lugar en Camagüey entre el 5 y el 8 de julio, y cuyo programa de actividades pueden encontrar aquí.

Les dejo con esta nota de promoción escrita por la periodista Yanais Vega Bacallao.

POR UNA MIRADA CRÍTICA A LA HISTORIETA EN CUBA

Por Yanais Vega Bacallao (Fuente: Radio Cadena Agramonte)

Bajo la premisa de ubicar la historieta en el centro de atención de un público contemporáneo más especializado se desarrollará del cinco al ocho de julio próximo, en esta ciudad de Camagüey, la VII Jornada de Arte Cómic.

Con la participación de historietistas profesionales, académicos y otros especialistas de ocho provincias, como cada año la cita propiciará una mayor integración entre la manifestación y las artes plásticas de manera general, declaró en conferencia de prensa Alfredo Fuentes, especialista del Consejo Provincial de las Artes Plásticas.

El especialista se refirió a la necesidad de comprender las potencialidades que tiene la historieta como producto cultural, mediante el cual se puede intercambiar directamente con cualquier segmento de la sociedad e intencionar la promoción de valores.

En su intervención insistió también en la necesidad de revitalizar ese medio de expresión que logra, como ningún otro, enlazar las expresiones gráficas y literarias con características muy diferentes a otros soportes, aseveró.

Talleres de creación, conferencias, paneles teóricos, presentaciones especiales de libros y muestras de historietas cubanas y extranjeras en el Museo Provincial Ignacio Agramonte, son algunas de las actividades previstas en el encuentro.

Considerada el noveno arte, actualmente la historieta ya no se admite como un banal medio de entretenimiento destinado solo para el público infantil y juvenil sino como una nueva modalidad del consumo cultural.

Surgido en el año 2010 con el propósito de difundir y acercar al público cubano a la historieta como objeto de producción artística, la VII Edición de las Jornadas de Arte Comic, se dedica este año a los 70 de Juan Padrón, creador de las icónicas historietas de Elpidio Valdés, y considerado uno de los historietistas más importante de Cuba y América Latina.


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SERGIO

Sáb, 07/01/2017 - 06:24

“No entiendo nada. El americano tiene razón. Las palabras se devoran las palabras y lo dejan a uno en las nubes, en la luna, a miles de millas de todo. ¿Cómo se sale del subdesarrollo? Cada día creo que es más difícil. Lo marca todo, todo.

¿Y tú qué haces acá abajo, Sergio? ¿Qué significa todo esto? Tú no tienes nada que ver con esa gente. Estás solo. En el subdesarrollo nada tiene continuidad, todo se olvida. La gente no es consecuente. Pero tú recuerdas muchas cosas. Recuerdas demasiado. ¿Dónde está tu gente, tu trabajo, tu mujer?

No eres nada. Nada, estás muerto. Ahora empieza, Sergio, tu destrucción final”

(Sergio en Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea,considerada la mejor película del cine cubano).


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