Blog de autores

SOBRE LA INFORMATIZACIÓN CIUDADANA EN CAMAGÜEY

Cine cubano la pupila insomne - Sáb, 06/24/2017 - 17:10

Hoy en la mañana estuve escuchando por la radio algunas de las intervenciones de diputados y delegados camagüeyanos que rinden cuenta en la Asamblea Provincial del Poder Popular del período. Me parece excelente que los diversos debates y análisis lleguen en vivo al ciudadano común. Es una buena manera de reconocernos como parte de esa población que, según pude escuchar, muestra insatisfacción con varios asuntos y quiere aportar soluciones.

Algunas de las insatisfacciones que se comentaron tienen que ver con la pérdida de tiempo que provocan los trámites administrativos a realizar en diversas entidades. Y, por supuesto, todo lo que se asocia a esos escenarios burocráticos: los “coleros”, la corrupción que alcanza a ciertos funcionarios.

Más allá de las anécdotas que uno puede escuchar, me interesa reflexionar sobre lo que a la larga tendría que impactar en una Política Pública que garantice la mejoría de la vida ciudadana. En ese sentido, me hubiese gustado una formulación más clara de las estrategias que tendríamos que seguir con el fin de garantizar la informatización de nuestra vida cotidiana, que va mucho más allá de los puntos Wifi que ha implementado Etecsa en los diversos lugares de la ciudad, y que al ser un proceso transversal repercute en casi todas las áreas en que nos movemos como individuos: la salud, la educación, la cultura, la facturación de servicios múltiples.

Mi impresión, como ciudadano común, es que todavía el grueso de nuestras instituciones y sus directivos ignoran de qué estamos hablando con el problema de la informatización. Y si los directivos no tienen una conciencia clara de las ventajas que podría traer la implementación de ese proceso para los ciudadanos, va a ser difícil que la población la asuma de modo coherente. Dicho por lo claro: que todavía no tenemos un buen plan para formar usuarios de esas tecnologías.

Por eso es que, si me preguntaran, yo diría que en los Joven Club, por ejemplo, necesitamos menos computadoras para garantizar el ocio de los jóvenes a través de los videos juegos, y más cursos de capacitación que permitan familiarizarnos con el mundo de las aplicaciones en los distintos dispositivos móviles. ¿Se imaginan cuánto tiempo ahorraría el ciudadano común si buena parte de los trámites iniciales de cualquier proceso lo pudiera realizar de un modo autónomo, a través de los dispositivos que ya posee? Y ni siquiera estamos hablando de escenarios online (que sería lo ideal), sino de un uso creativo del universo offline.

Porque al final, no es un problema de tener la tecnología más avanzada, sino del uso que hagamos de esa tecnología. Y tiene que ser una propuesta con un perfil nacional, que impacte a todo el país, no solamente en la localidad donde vivimos.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

VII JORNADAS DE ARTE CÓMIC (En Camagüey, del 5 al 8 de julio)

Cine cubano la pupila insomne - Jue, 06/22/2017 - 21:45

Hoy en la tarde tuvo lugar la Conferencia de Prensa relativa a las VII Jornadas de Arte Cómic que tendrán lugar en Camagüey, entre el 5 y el 8 de julio.

El Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” estará involucrado en el evento a través de los materiales que podrán descargarse de forma gratuita del Portal, así como con la Cibertertulia, que excepcionalmente estaremos celebrando el jueves 6 de julio, a las cinco de la tarde, y donde hablaremos, obviamente, de historietas, animación, y videojuegos.

Por lo pronto los dejo con el Programa General de actividades del evento que me ha hecho llegar su Coordinador General Alfredo Fuentes.

JAGB

PROGRAMA GENERAL DE LA VII EDICIÓN DE ARTE CÓMIC (Camagüey, del 5 al 8 de julio)

Miércoles 5

Espacio teórico – Programa de conferencias:

9 am – Recibimiento de los participantes y apertura del evento.

9:30 am – Conferencia sobre el cómic-franco belga, por Alfredo Fuentes.

10:15 am – Receso

10: 30 am – Panel “Espacios confluyentes para la animación en Cuba”.

Talleres de creación:

2pm – Taller “De la tinta al pixel”, por Arturo Aguiar Palacios. (Sede del CEDINM).

3:30 pm – Taller “Stop Motion para todos”, por Ivette Ávila Marin. (Sede del CEDINM).

9pm – Inauguración de la muestra competitiva de la 7ma. edición de las Jornadas ArteCómic. Galería República 289.

Jueves 6

Espacio teórico – Programa de conferencias:

9am – Conferencia “Novela gráfica: la edad adulta de la historieta”, por Alfredo Fuentes.

9:45 am – Receso

10 am – Panel de Presentación de libros de historietas.

11am – Inauguración de la muestra de coleccionismo de historietas (Museo Provincial).

Talleres de creación:

2pm – Taller “De la tinta al pixel”, por Arturo Aguiar Palacios. (Sede del CEDINM).

3:30 pm – Taller “Stop Motion para todos”, por Ivette Ávila Marin. (Sede del CEDINM).

5.00 pm- Cibertertulia “El Callejón de los Milagros”

9pm – Inauguración de la exposición personal de Ramiro Zardoya. Galería Larios.

10 pm – Actividad recreativa en Casablanca.

Viernes 7

Espacio teórico – Programa de conferencias:

9am – Conferencia "Tom y Angela en Cuba: videojuego y cultura«, de Dra. María Antonia Borroto.

9:45 – Receso

10am – Conferencia sobre realización de Videojuego, por Andrés Aguilera.

10:45 – Panel de Presentación de videojuegos cubanos.

Talleres de creación:

2pm – Taller “De la tinta al pixel”, por Arturo Aguiar Palacios. (Sede del CEDINM).

3:30 pm – Taller “Stop Motion para todos”, por Ivette Ávila Marin. (Sede del CEDINM).

8:30pm – Presentación de muestra de animados cubanos (sala de Video Nuevo Mundo.)

6pm – 10pm – Clausura, Premiación, Cosplay y Torneo de Videojuegos. Parque tecnológico El Bosque.


Categorías: Blog de autores

POR UNA CINEMATECA INFANTIL EN CAMAGÜEY

Cine cubano la pupila insomne - Mié, 06/21/2017 - 22:36

Una Cinemateca infantil en Camagüey, como la que queremos consolidar, tendría que proponerse mucho más que la mera programación de películas infantiles o para todas las edades, pues a estas alturas ya no estamos pensando en los niños y niñas como sujetos pasivos que van a recibir como autómatas, lo que los adultos decidieron que es “conveniente” que ellos vean: en realidad, hablamos de niños y niñas como verdaderos protagonistas del hecho cultural.

Pensar una Cinemateca infantil demandaría la preparación de profesores (más que críticos de cine al uso) que asuman ese conjunto de imágenes en movimiento, no como el momento en que los alumnos ponen una pausa a la construcción de conocimientos para entretenerse, sino como una extensión de ese mismo proceso: pues el cine, además de entretenimiento, puede ser una formidable herramienta cognitiva; una cosa no está reñida con la otra.

Con la Cinemateca infantil estaríamos poniendo al alcance de los niños aquellas películas que, según la crítica especializada, ostentan altos valores estéticos, y que ayudan a formar rasgos altruistas en los individuos. Pero todavía más importante será poner en manos de los niños y sus padres, las herramientas que les permitan pasar del consumo activo (pero intrascendente) al consumo creador.

Con esas herramientas se supone que el individuo (integrado a su familia, y no en solitario) tiene más posibilidades de aprender que no hay imagen inocente, porque esa imagen que consume (la más inofensiva) siempre formará parte de algo mayor, a lo que es preciso desenmascarar, identificar, diagnosticar. Como apuntaba Getino:

Promover la educación audiovisual desde la primera infancia en nuestras poblaciones, es también fundamental para atender las exigencias de una civilización y una cultura que tiene cada vez más como epicentro a la imagen en movimiento”.

Pensar una Cinemateca infantil en Camagüey, en fin, sería también pensar una respuesta a las muchas inquietudes planteadas en el pasado Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, celebrado en Camagüey en el mes de abril.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

INDEPENDIENTE

Cine cubano la pupila insomne - Mar, 06/20/2017 - 07:33

Si un término merecería ser rescatado cuanto antes de la gran carpa de las habladurías, es el de independiente. Cineasta independiente. Intelectual independiente. Crítico independiente. He allí palabras mayores que a diario vemos cómo se usan de la manera más superficial que uno pueda imaginar.

Lo triste no está en el autoengaño compartido que muchas veces pone en evidencia ese uso y abuso del concepto, sino en la consolidación de un sistema de apreciación de la realidad donde el binarismo que solo ve los polos, deja escapar la riqueza de los matices. ¿De qué hablamos realmente cuando se menciona lo de independiente? ¿De verdad podemos creer que la independencia existe allí donde apenas se persigue una libertad formal, digamos, una libertad retórica, y se deja intacto el orden de cosas que tanto nos molesta?

La Bruyére gustaba repetir algo que a mí se me antoja pudiera ser el lema de todo aquel que persiga la independencia: “Hacerse valer por cosas que no dependen de los demás, sino de uno mismo o renunciar a hacerse valer”. Pero en este mundo cada vez más conectado a nivel global, parece una verdadera utopía conseguir el reconocimiento apelando apenas a lo que depende de uno mismo.

¿Se tendría que renunciar entonces al reconocimiento individual? No lo creo. Aunque la época nos está dando verdaderas lecciones de las posibilidades colaborativas que brindan las nuevas tecnologías, eso no significa que desaparezca el sentido de lo independiente, pues en todo caso lo que sí se vuelve anacrónico es el antiguo modelo de lobo estepario en función de una subjetividad nihilista.

Para mí la lo de la independencia está mucho más allá de lo económico o lo político. Es algo complejo que demandaría más acciones efectivas y menos declaraciones de principio. Se lo comentaba Rossellini a Truffaut en una de sus conversaciones: “Hoy los hombres quieren ser libres de creer una verdad que les ha sido impuesta; ya no hay hombres que busquen su propia verdad y esto me parece extraordinariamente paradójico”.

Es esa Verdad personal que a diario buscamos la que al final alimenta la más auténtica independencia.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

UNIVERSIDAD DE AUSTIN EN LA CALLE DE LOS CINES

Cine cubano la pupila insomne - Lun, 06/19/2017 - 18:27

Hoy pasó por La Calle de los Cines de Camagüey, el grupo de estudiantes de la Universidad de Austin que participa en el Programa de Intercambio Académico organizado por César Salgado. Fue un verdadero placer hablarles del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”.


Categorías: Blog de autores

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL CINE CUBANO

Cine cubano la pupila insomne - Dom, 06/18/2017 - 18:43

Comparto esta entrevista realizada a Gustavo Arcos en su reciente periplo académico por universidades norteamericanas. La versión en inglés la pueden consultar pinchando aquí.

Entrevista a Gustavo Arcos durante su visita a la Universidad John Hopkins, en Baltimore.

1. Fue maravilloso tenerte en la Universidad. ¿Cómo fue tu visita y cómo te parecieron las presentaciones de las películas?

Todo marchó muy bien, conforme a lo que Bernadette y el Departamento habían programado. Se presentaron dos filmes con su posterior Q&A, asistí a dos clases y compartí con profesores y estudiantes. La verdad es, que estoy muy complacido por las atenciones y la buena energía de todos para que este encuentro tuviera éxito. Además las películas se exhibieron en salas con magníficas condiciones lo que permitió una mejor recepción.

2. ¿Cuando la comunidad universitaria discutió tu trabajo y las dos películas, hubo algún momento o alguna pregunta que te haya llamado particularmente la atención? ¿Hay algo que te haya sorprendido?

No especialmente. He estado en debates similares en Cuba y encontré puntos de vista igual de interesantes. En el caso de Conducta, fue un filme muy discutido en mi país, que tuvo diversas interpretaciones. Desde luego, aqui hay desconocimiento de muchas cosas que ocurren en Cuba o la informacion es incompleta. El sistema educativo de mi país tiene una calidad reconocida universalmente y quizás por eso a algunos sorprenda lo que esta película cuenta. Creo que, como cualquier otro país también pueden apreciarse en el nuestro, problemas en la forma de educar o comprender a los estudiantes. Ese conflicto entre el mundo de la escuela y el real, entre el deber ser y el ser es muy fuerte y el espectador tiene reacciones según sus propias experiencias. Ambos filmes se acercaron al mundo de los adolescentes y jóvenes y fue muy bueno paran los asistentes ver como muchas de las angustias, dudas o preocupaciones por el futuro de estos muchachos están también aquí presentes. Pude apreciar que Conducta impactó emocionalmente a varios profesores.

3. Tu trabajo profesional se concentra en asuntos de exilio e identidad en el cine. Dicen que las películas que trajiste para mostrar captan el espíritu cubano en una forma a la que los estadounidenses probablemente no habían estado expuestos antes. ¿Tú tienes alguna conexión personal con la trama, los personajes o los temas de estas dos películas?

Desde hace 17 años trabajo directamente con jovenes artistas que tienen edades entre los 18 y los 30 años. Tengo un hijo, sobrinas que estan estudiando ahora y conozco lo que sucede en mi pais en el area educativa. Creo saber cuales son muchas de las angustias y obsesiones de los jovenes. Ese vacío o desesperanza que estos filmes relatan es verdadero. Lamenteblemente en Cuba, por diversas razones, se ha producido una emigracion muy fuerte y la mayor parte de ella esta conformada por jóvenes. En Cuba, de forma oficial, a través del instituto estatal de cinematografia o de manera alternativa gracias a las posibilidades que brindan las tecnologías, se filman muchos cortos y filmes que tratan temas como la emigración, la soledad, la ruptura familiar y las dificultades cotidianas. Ha sido una pena que dos países tan cercanos y con una historia cultural tan parecida, hayan estado tantas décadas enfrentados. Por eso hay muchas ideas que manipulan la realidad de uno y otro lado. El cine, el arte, el diálogo y estos intercambios ayudan a comprendernos y, espero , también permitan respetarnos.

4. La infraestructura social y económica de Cuba es inestable, con problemas tecnológicos, desigualdad de clase social, y corrupción. ¿Qué papel crees que juega el arte y el cine para hacer un cambio positivo? ¿Qué responsabilidad tienen los artistas y periodistas para interactuar con el resto del mundo y propagar conocimiento sobre la vida en Cuba?

Sí, hay de todo eso y más. Pero, en qué país del mundo no existen desigualdades, políticos corruptos, mentiras, inseguridad o inestabilidad. Suele ocurrir que siempre se está mirando a Cuba con una lupa, todo lo que allí ocurre se sobredimensiona, como si no ocurriera cada día igual en otras partes, incluyendo en el propio EU. No creo que los artistas o periodistas tengan esa responsabilidad, no son salvadores, ni mesías. Pero con sus acciones, textos, investigaciones, obras y creaciones, si son sinceras, pueden incidir en que los espectadores adquieran conciencia de lo que les rodea. Si se construyen sobre la mentira o la agresividad, poco ayudarán. El arte está dirigido no solo al espíritu o a representar lo bello, sino también a acercarnos a las sombras de este mundo y si es posible ofrecernos alguna luz.

5. ¿Cuál es la mayor dificultad que obstaculiza traer cine cubano a Estados Unidos y viceversa? ¿Crees que este intercambio será más fácil en los años venideros?

Es la misma dificultad que tiene todo el cine extranjero. Es difícil colocar una película de otro país en salas de EU, que están controladas por los intereses de las majors. No se trata de exhibir una película en 5 salas de las grandes ciudades sino de realmente darle la posibilidad a los estadounidenses de apreciar una mayor oferta de las imágenes e historias de este mundo, contadas por otras voces. Los filmes son, como otros productos culturales, una mercancía que se ofrece, vende y compra. Se necesitan: mercados, vías de distribución y espacios de exhibición. Internet y las diversas plataformas para descargar o ver filmes están cambiando ese sistema y ahora pudiera ser más fácil colocar una película o corto ante determinados espectadores. Los países como Cuba, tienen que utilizar o explorar todas las vías para que su cultura sea reconocida. Esta forma de insertar en las universidades los filmes cubanos, es una manera de visibilizarlos. Y en EEUU hay cientos de universidades, así que, pudiera explotarse esa fortaleza, para hacer circular nuestras películas. La mejora en las relaciones diplomáticas de ambos países debiera suponer un crecimiento en el intercambio de nuestras obras artísticas.

6. ¿Cuáles crees que son algunas diferencias entre el cine cubano y el estadounidense, en relación con la música y el sonido de las películas?

Bueno, el cine estadounidense cuenta con las mejores tecnologías y estudios del mundo. Es una industria muy desarrollada que genera grandes ingresos y atrae a los mejores técnicos del planeta. Nosotros no tenemos la posibilidad de hacer muchas cosas en materia de efectos digitales, visuales o sonoros. Hay un grupo de softwares y plataformas que necesitan licencias para ser utilizadas y dada la permanencia del embargo a Cuba, nuestros diseñadores o técnicos no pueden utilizarlas. La mayor parte del trabajo de posproducción sonora y correcciones de luces que deben hacerse en nuestros filmes, se hacen fuera de Cuba y los productores tienen que incluir ese financiamiento en el presupuesto del film. También me gustaría señalar que, aunque es importante tener una película con alta calidad técnica es más importante tener una buena historia. Se puede tener la mejor cámara del mundo y nada interesante que ponerle delante. De la crisis o carencias han salido muchas obras de arte, porque incentivan la creatividad.

7. ¿Hay algunos directores nuevos cuyas películas los estudiantes deberían buscar? ¿Estos directores vienen de programas de arte establecidos o de algo más alternativo?

En Cuba hay dos escuelas de cine. Una, es la Facultad de Medios Audiovisuales de la Universidad de las Artes que es donde yo imparto mis cursos. La otra, es la Escuela Internacional de Cine y Tv donde también estudian cubanos aunque tiene una concepción diferente con una mayor presencia de jóvenes extranjeros. Tenemos varios talentosos realizadores, hombres y mujeres que muestran su energía en cortos y documentales. Pudiera mencionar a Carlos Lechuga, Carlos Machado, Damián Sainz, Armando Capo, Pavel Giroud, Miguel Coyula, Marcel Beltrán, Jorge Molina, Heidi Hassan, Esteban Insausti, Alejandro Brugues, Patricia Ramos o Marilyn Solaya. Ellos conforman una generación que ha impulsado el cine cubano en los últimos 25 años y se han movido igualmente en los espacios institucionales como alternativos.

8. ¿Cuál es tu película cubana favorita de todos los tiempos? ¿Cuál es la primera película que le recomendarías a los estudiantes de Johns Hopkins que vieran?

Mi película favorita es, Memorias del subdesarrollo. Fue rodada en 1968 por nuestro mejor director, Tomas Gutiérrez Alea. Si de recomendar alguna se trata, diría que del propio Alea, La muerte de un burócrata y Fresa y chocolate. También el cine documental de Santiago Álvarez y Nicolás Guillén Landrián. En los años recientes, Video de familia, dirigida por Humberto Padrón, Nada, realizada por Juan Carlos Cremata, o La vida es silbar y Madagascar ambas de Fernando Pérez. El año pasado tuvimos Santa y Andrés, una obra censurada en Cuba, dirigida por Carlos Lechuga, pero que ha encontrado espacios de exhibición en festivales del mundo.


Categorías: Blog de autores

EN MEMORIA DE FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

Cine cubano la pupila insomne - Jue, 06/15/2017 - 11:38

En mi biblioteca personal, junto a los numerosos libros de cine que he conseguido acumular, ha quedado al alcance permanente de la mano “En el horno de los 90”, de Fernando Martínez Heredia. Sin darme cuenta, se ha convertido en una especie de libro talismán. Ya ni siquiera necesito leer los ensayos que lo componen íntegramente. Me basta regresar a sus páginas, hojearlo unos minutos, encontrar alguna idea de esas que lo anima a uno a sentarse a escribir, aunque sea en contra de lo que allí se expone. ¿Cuántos libros tendrán esa capacidad de provocación?, ¿cuántos autores alcanzan el privilegio de permanecer en la cabeza de sus lectores aunque no se le lea todos los días?

Confieso que mi descubrimiento de Fernando Martínez Heredia fue casual, pero decisivo para en lo que a partir de ese encuentro entendí debía acompañar a todo acto de enjuiciamiento: el pensamiento crítico.

Antes de entrar en contacto con Martínez Heredia mi concepto de “crítica” se basaba únicamente en la mera impresión. Como todo buen crítico que respetara la tradición dominante, pensaba que bastaba con ver las películas, y dejar el testimonio de si habían sido de mi agrado o no, de acuerdo a un conjunto de reglas que ya otros críticos establecieron como la medida de las cosas en este universo de cinéfilos: como si el cine dependiese solo del cine.

Esa convicción comenzó a quebrarse cuando hallé, repito que de casualidad, el número 42 de Pensamiento Crítico dedicado al cine cubano. Encontrar allí a Fernando Pérez hablando de Memorias del subdesarrollo,o a Fernando Birri de Las aventuras de Juan Quinquin, en una revista que percibía al cine cubano no como algo único que se mira a su ombligo de modo inocente, sino como parte de un conjunto mucho mayor de problemas que aún afectan a la nación y sus ciudadanos, me hizo tomar conciencia de lo incompleta e inútil que podía ser la “crítica” cuando no se le acompañaba del pensamiento, pero entendido como herramienta integradora y humanista.

Lo cual me llevaría a descubrir la otra dimensión presente en el crítico tradicional, y que corre el peligro de quedar sepultada por la repetición desesperante de “las mismas palabras y los mismos gestos”, convertida en rutina: hablo de la dimensión del intelectual crítico, que es algo que se distingue del que simplemente pone a circular una opinión.

Supongo que ello tenga que ver con la historia de vida que también tardé en descubrir: la clausura de Pensamiento Crítico como uno de los tantos episodios funestos que sirvió para calificar de “gris” o “negro” aquellos años donde se patologizó “al diferente”, y se logró naturalizar la descalificación ad hóminem como el modo más legítimo de combatir a los supuestos “enemigos de la nación”.

Cuando en el año 2007 tuvo lugar en Cuba la protesta de los e-mails, Martínez Heredia fue uno de sus protagonistas. Y a muchos nos dio una lección tremenda de ética y militancia revolucionaria, pues teniendo en su memoria tantas anécdotas que contar donde su condición de “víctima” podía colocarlo de modo automático en el pedestal de los desencantados, de los negadores radicales, optó por lo que considero siempre más fecundo: la crítica a los problemas de fondo.

Por eso de aquel Balance del debate sobre “el Quinquenio Gris” que leyera en el momento en que presentaron el libro colectivo editado por Desiderio Navarro retengo lo que a su juicio era, y sigue siendo, una necesidad: “que entre todos identifiquemos bien el autoritarismo dogmático, acabemos con él y lo enterremos, pero muy profundamente”.

Esa convicción anti-dogmática probablemente explique la diversidad de mensajes que he leído a raíz de su muerte. Mensajes escritos desde los más dispares terrenos asociados al socialismo (porque es bueno recordar una verdad de Perogrullo: hay diversas maneras de pensar el socialismo en Cuba y luchar para que se convierta en algo justo). Alrededor de su figura intelectual, al margen de que podamos estar más o menos de acuerdo con sus ideas, sobresale el consenso que lo asume como un intelectual orgánico que, buen marxista al fin, ve en las contradicciones la fuente del desarrollo permanente.

Que esas contradicciones legítimas, necesarias, no se transformen por la ofuscación de algunos en algo que no es por esencia antagónico, debería asociarse a esa lucha contra el autoritarismo dogmático al que llamaba Martínez Heredia desde el permanente y enriquecedor pensamiento crítico.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

ULTIMOS DIAS EN LA HABANA (2016), de Fernando Pérez

Cine cubano la pupila insomne - Mié, 06/14/2017 - 10:51

Comparto esta crítica escrita por Antonio Enrique González Rojas, y publicada en el sitio IPS.

ÚLTIMOS DÍAS DE UNA ESPERANZA CON SABOR DE HELADO

Por Antonio Enrique González Rojas 9 Junio, 2017

El margen, con todo lo que de relativo y mutable tiene esta amplia categoría sociológica, cultural y política (o todo en uno), es el gran campo donde siempre se ha movido el cine de ficción de Fernando Pérez. Pletórico como está de personajes mayormente misantrópicos, relegados, segregados, melancólicos, extraviados en sus particulares selvas oscuras; a la vez que soñadores, esperanzados, disensores y disonantes respecto a sus contextos normados (verdadero significado de “normal”).

Son, sobre todo, personajes que avanzan en tarkovskiano zigzag hacia la felicidad emanada de la realización del auténtico yo en un entorno propicio, donde no deban transmutarse en estereotipos tolerables por sus semejantes. Algunos luchan, como los irredentos revolucionarios de Clandestinos (1988), o el disensor Pepe, de José Martí: el ojo del canario (2009); otros (se) buscan incesantemente sentidos de vida, como Laurita en Madagascar (1994) y Elpidio en La vida es silbar (1998); otros sueñan como Larita en Hello, Hemingway! (1990) y los múltiples protagonistas de Suite Habana (2003); otros, de hecho, rozan la felicidad antes de la inminente muerte, como Luis en La pared de las palabras (2015).

Últimos días en La Habana (2016) apela nuevamente a personajes acurrucados —casi atrincherados— en unos bordes donde han sido lanzados por circunstancias intolerantes, inmisericordes, reaccionarias, en épocas pasadas que huelen inquietantemente a presente. Como hondas mortíferas que fluyen desde el núcleo de un Big Bang nacional, aun tozudamente trepidante a pesar de la inevitable erosión del Tiempo y la Historia.

El extrovertido Diego (Jorge Martínez) y el lacónico Miguel (Patricio Wood) son dos divergentes extraños, refugiados en la noche sucia y eterna donde fueron proscritos de por vida, debido a sus respectivas consecuencias: Diego paga por practicar y manifestar su homosexualidad; Miguel expía por defender el elemental derecho de Diego a ser homosexual. Cuba los crió y el infortunio los unió.

Contrarios a Toño y Paco, los rapaces mendigos brasileños de la obra de Plinio Marcos, los protagonistas de Pérez engarzan y establecen un raro pacto simbiótico que les permite sobrevivir los desaguisados, cuyas múltiples cicatrices refulgen en sus rostros, en sus cuerpos, en el hogar-recepto donde resisten. Y es que la resistencia es otra de las constantes conceptuales de Fernando Pérez, pues a pesar de los embates, sus personajes permanecen, como el malecón que al final de Suite Habana es atacado una y otra vez por la inmisericorde espuma del mar. Incluso, la propia presencia muda de las anónimas ruinas capitalinas subraya en sus cintas más el hecho de su persistencia bajo las inclemencias más diversas, que su decrepitud. Son tan irredentos como pacíficos sobrevivientes, que no dejan de poner la otra mejilla sin fenecer.

Posiblemente, las respectivas mejores interpretaciones de Martínez y Wood en sus carreras, Diego y Miguel, son efectivamente ruinas, restos ennegrecidos que se alzan en una planicie donde ni la yerba crece, o mejor: no quiere crecer. Pero siguen vivos. Existen, respiran, aunque las naturalezas de sus resistencias son como ellos: diversas hasta la divergencia. Contrario a los comunes estereotipos heteronormativos, Diego es activo, enérgico, como el íncubo simbólico de la extraña pareja. Miguel es el recesivo súcubo, apagado, inercial; su propio fracaso lo ha endurecido tanto que ostenta una coraza pétrea, la cual ni la vida puede ya mellar. Pero todavía sueña con escapar, romper el loop y rehacer su vida en el eterno destino de ultramar, eterno paradigma, eterno Paraíso al que aspiran y donde expiran tantos cubanos.

Con puntos de contacto con Fresa y chocolate (Alea y Tabío, 1993) inevitablemente evidentes y al parecer totalmente conscientes por parte de Fernando Pérez —“Mi nombre es Diego, sin apellidos”, se presenta su personaje en algún momento—, Últimos días… viene a resultar suerte de pesimista epílogo de la icónica y (re)conocida fábula de Titón y Tabío sobre el entendimiento nacional desde la cultura compartida. Urdida en un momento de esperanzado remonte nacional, donde la crisis sobrevenida entonces prometía resetear a fondo la isla, desde el más bajo nivel de su infraestructura hasta la cúspide de la supraestructura. David alcanza la lucidez y abraza no solo al primado Diego, sino a la Cuba obliterada de Sarduy, Arenas, Pratt, Calvert Casey, Lunes de Revolución, Lydia Cabrera, Novás Calvo, Montenegro, Cabrera Infante, Virgilio, Lezama, Baquero et al, que este representa y resume. La cinta lanza al futuro inmediato un optimista mensaje de reconciliación y revisión.

A casi 25 años de distancia, ya en otro siglo y en la (demasiado) misma Cuba, Últimos días… estructura una suerte de ucrónica secuela, donde revisita a esta pareja, más bien a su simbolismo, y urde un final alternativo que los revela en plena expiación de su valiente herejía de entonces. En cierta forma, es la misma estrategia seguida más explícitamente por Miguel Coyula y su Memorias del Desarrollo (2010) respecto a la imprescindible de Titón: Memorias del Subdesarrollo (1968).

David-Miguel yace ahora aplastado, enmudecido, ninguneado bajo el peso de un status quo reacio a ceder ante los reclamos de la Historia. Un Diego no emigrante y no tan erudito agoniza, postrado en su último reducto. Aún se quieren y se apoyan mutuamente, pero nadie los siguió en su cruzada de entonces.

Otra bastante reciente cinta cubana, Vestido de novia (Marilyn Solaya, 2014), ya había revelado la disolución casi inmediata del mensaje esperanzador lanzado por Fresa… a los cubanos, cuando el “ser extravagante” que es la transgénero Sisy (Isabel Santos) sufre el peso de la “ley” por su pecado contra la enérgica virilidad del “pueblo cubano”.

La aparición de un tercer vértice convierte en triángulo la relación base de la cinta (¿una suerte de reencarnación de la Nancy de Fresa…?), y se abroga casi a la fuerza la categoría protagónica: Yusi (Gabriela Ramos), la irredenta adolescente, retoño vivaz de una nueva generación que opta generalmente por reptar o huir —lo cual no deja de ocurrir con otros personajes secundarios, para mayor subrayado de su peculiaridad. Como una exhalación fresca aparece en la triste covacha de Miguel y Diego, la cabeza llena de sueños y proyectos; sobre todo, de decisión para acometerlos con una alegría verdaderamente lúdica. Esta campanilla rebelde es otro ser resiliente, tenaz, pero que al final aprende la dura lección: This is no country for young people (…or even for nobody),  aunque con la leve esperanza de seguir viviendo a pesar de la maldita circunstancia de la decadencia por todas partes.

Quizás la más pesimista cinta de Fernando Pérez —a pesar de sus no pocos gags—, Últimos días… agudiza el patetismo que (casi siempre en el mejor sentido de la palabra) ha ido ganando terreno en su obra audiovisual, sobre todo con Suite… y La pared…. Hacia el final peca, definitivamente, de algunos excesos o redundancias melodramáticas que atenúan la fuerza de los personajes, sobre todo de Diego. Cierto empecinamiento conclusivo de Pérez lleva a cerrar rotundamente casi todas las historias personales, restando fuerza a las dimensiones simbólicas de estas, así como la fuerza provocadora y cuestionadora que un final más “abierto” le hubiera conferido a la cinta. Como sucedió con la casi insoportable y perentoria mirada que durante los créditos de …el ojo del canario lanza el adolescente y aherrojado Martí a la Cuba presente.

Con algo más de fortuna, Últimos días… viene a dialogar con otra interesante constante del cine cubano: el baile como jolgorio alienado; algo que da sentido al original (y chocante para muchos) título de Chupa pirulí. PM (Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, 1961), Los del baile (Nicolás Guillén Landrián, 1965), la secuencia inicial de Memorias…, las finales de Un día de noviembre (Humberto Solás, 1972), de Los bañistas y de Melaza (Carlos Lechuga, 2010 y 2012), se delatan como referentes casi obligados en la secuencia respectiva que Pérez urde hacia las postrimerías de su película, cual entrampe perceptual para un espectador que quizás busque desesperadamente un happy ending.

En la brillante y surtida tienda imbuida de espíritu navideño, todos bailan como en un comercial estereotipado, al ritmo de un olvidado tema del también olvidado grupo SBS, que invita a un baile donde todo se olvidará. Todo como parte de un alucinante certamen quizás titulado Olvidando en Cuba. Pero Miguel, en medio de este sueño tropical, recuerda dolorosamente. Recuerda que estuvo vivo y ahora es un muerto viviente. Un chocolate sin fresa. Un dolor andante. Un Rocinante sin jinete que busca emigrar (¿transmigrar?) por puro reflejo, para seguir varado en sus memorias subdesarrolladas. (2017)


Categorías: Blog de autores

CINEMATECA EN CAMAGÜEY: LOS NUEVOS DESAFÍOS

Cine cubano la pupila insomne - Mar, 06/13/2017 - 11:13

Una buena noticia para los camagüeyanos: la Cinemateca de Cuba reinicia sus actividades en la ciudad de Camagüey, luego de un tiempo sin poder contar con esos servicios que, como recordarán algunos, fueron inaugurados el 20 de enero de 1969, cuando se exhibió en el cine Casablanca la cinta francesa Los 400 golpes.

Pero ya sabemos que no basta con que tengamos el servicio y las películas para exhibir. El gran desafío ahora será persuadir sobre todo a esos jóvenes que ahora mismo están estudiando para realizar audiovisuales, de que la Cinemateca es mucho más que un museo de películas antiguas.

En una época como la nuestra, el espejismo de que ya no hay que ir a un cine, porque podemos ver las películas en televisión o almacenadas en cualquier disco externo, puede resultar convincente para alguien a quien apenas le importe el consumo. Mas para el que quiere aprender cine, entender su devenir, su impacto socio-cultural, la Cinemateca es una verdadera Universidad, una Universidad insustituible.

Como apuntó alguna vez Nichòlas Garnham:

La cultura no está solamente compuesta por obras; está sobre todo compuesta por la historia de las obras, por su crítica, por su confrontación. La cultura cinematográfica no empezó casualmente con el nacimiento de las cinematecas. La vida, aun siendo corta, de una película en los cines, permite escribir artículos sobre esta película, hablar de ella, volver a verla, y tal vez cambiar de opinión sobre ella, o simplemente irla a ver porque se ha oído hablar de ella; esto es lo que yo llamo el “debate cultural”. Todo esto falta en la película emitida por televisión, manifestación única que desaparece en el momento mismo en que se realiza”.

El desafío, entonces, estaría en convertir a la Cinemateca en espacio de debate cultural, donde estos jóvenes reconozcan los debates de los maestros que ha tenido el cine como antecedentes de sus actuales inquietudes.

En el caso de Camagüey y su Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros, pronto estaremos contando con una red social o comunidad virtual, que hará posible que exista la Cinemateca Wifi.

Como miembro de esa red, los espectadores tendrían acceso a bibliografía complementaria de los ciclos que se propongan, bandas sonoras, fototeca, así como un foro-debate que permitiría fomentar la interactividad entre los usuarios, y la posibilidad de intercambiar películas de interés a través de las nuevas tecnologías.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

El poder debe estar siempre al servicio del proyecto. (Entrevista con Fernando Martínez Heredia)

Julio Cesar Guanche: La cosa - Lun, 06/12/2017 - 14:31
  Por Julio César Guanche (Retomo esta entrevista, en homenaje a Fernando Martinez Heredia, fallecido en la madrugada de hoy, 12 de junio de 2017. Maestro, compañero y hermano.) Sin salir aún de su primera juventud, Fernando Martínez Heredia estuvo en el centro de dos de los empeños más importantes en el ámbito del pensamiento … Continuar leyendo El poder debe estar siempre al servicio del proyecto. (Entrevista con Fernando Martínez Heredia) →
Categorías: Blog de autores

Rubén Martínez Villena, limpio de polvo y paja. Entrevista con Fernando Martínez Heredia

Julio Cesar Guanche: La cosa - Lun, 06/12/2017 - 14:26
  Por Julio Cesar Guanche (Retomo esta entrevista, en homenaje a Fernando Martinez Heredia, fallecido en la madrugada de hoy, 12 de junio de 2017. Maestro, compañero y hermano.) Entre la publicación de Peñas arriba en 1917 y la organización del Cuarto Congreso de la Unidad Sindical en 1933, Rubén Martínez Villena vivió una de … Continuar leyendo Rubén Martínez Villena, limpio de polvo y paja. Entrevista con Fernando Martínez Heredia →
Categorías: Blog de autores

MISIÓN Y VISIÓN DEL PROYECTO “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

Cine cubano la pupila insomne - Sáb, 06/10/2017 - 11:14

Ayer oficialmente se anunció que el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” tendría su sede en lo que hoy se conoce como la Videoteca Lumiére.

La idea es convertir ese espacio en un área de influencia que permita fomentar el uso creativo de las nuevas tecnologías, vinculándolas al gran legado de la Historia del Cine, así como al pensamiento crítico que habría de acompañar al consumo del audiovisual en sus más diversas modalidades.

En la sede estaríamos ofreciendo un servicio comunitario, a través de la siguiente misión, y la visión que como proyecto nos proponemos a largo plazo.

MISIÓN DEL PROYECTO:

Contribuir a la informatización de la gestión cultural vinculada al consumo audiovisual, propiciando que el público obtenga mayores beneficios en el uso de las tecnologías, mediante el aprendizaje creativo.

VISIÓN DEL PROYECTO:

Impactar en una Política Pública que estimule el uso novedoso de las tecnologías en función de la Educación, la Cultura, y la creatividad de los miembros de la comunidad.


Categorías: Blog de autores

DIALÉCTICA DE TITÓN

Cine cubano la pupila insomne - Vie, 06/09/2017 - 06:41

Hacia 1981 el cine producido por el ICAIC comenzó a tomar conciencia de la necesidad de renovarse dramatúrgicamente. El espléndido éxito popular de Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega, terminó haciendo público lo que era un secreto a voces: la tremenda avidez que tenía el espectador cubano de descubrir su contemporaneidad, con todas sus contradicciones, en pantalla.

Aunque en los dos Festivales de Nuevo Cine Latinoamericano celebrados hasta la fecha en La Habana, los jurados habían priorizado el reconocimiento de filmes con temática histórica como Maluala (1979), o explícitamente militantes en el plano político (En tierra de Sandino/ 1980, de Jesús Díaz; Granada, pequeño país gran revolución/ 1980, de Víctor Casaus), la institución comenzaba a incluir en sus planes de producción proyectos que intentaban dialogar críticamente con la realidad.

Julio García-Espinosa, por ejemplo, había realizado con Son o no son (1980), un arriesgado experimento en el cual dinamitaba la banalización de la cultura de masas en Cuba, mientras que en 1982 Sergio Giral se aprestaba a rodar el guión escrito por Manuel Cofiño con el título de “Sangre y fuego”, donde abordó un caso de corrupción administrativa. Aunque ninguna de estas dos películas fueron estrenadas en los años que les hubiese correspondido una vez que finalizaran sus rodajes, ambas estaban participando de ese espíritu innovador y crítico, en el cual habría que incluir también al proyecto de filme de Titón titulado El encuentro, y Hasta cierto punto, que Gutiérrez Alea estrenará en 1982.

El denominador común de todos estos filmes, no obstante la desigualdad de estilos y resultados, estaría simbolizada por la mirada incómoda que se lanza no solo a la realidad, sino a las maneras en que se construye en la pantalla esa “realidad”. Esa es la inquietud dominante en el conjunto de ideas que Titón entrega en Dialéctica del espectador, libro que conocerá una versión en italiano en 1981, y al año siguiente será publicada en Cuba por Ediciones UNIÓN, llegando a obtener hasta uno de los Premios de la Crítica Literaria concedidos en 1983, y siendo reconocido por el estudioso Desiderio Navarro como “el primer libro cubano que se dedica a reflexionar sobre problemas de la teoría marxista de la recepción, sobre aspectos pragmáticos y funcionales del arte, sobre relaciones específicas que se constituyen entre la obra y el receptor”.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

ODET NOA SOBRE EL AUDIOVISUAL PARA LA PRIMERA INFANCIA

Cine cubano la pupila insomne - Mié, 06/07/2017 - 21:17

En el “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías digitales”, que dedicamos a la infancia y su vínculo con estos elementos, tuvimos la suerte de contar con la presencia de Odet Noa, líder de un proyecto que trabaja con audiovisuales dirigidos a la primera infancia (es decir, a niños y niñas que aún no han llegado a la edad escolar).

Cada vez que leo lo que Odet escribe en la página que tiene el proyecto en Facebook, se me hace todavía más evidente la necesidad de tomar en cuenta esta edad si queremos que mañana la enseñanza audiovisual tenga un impacto real en la Política Pública de este país.

Por eso agradezco tanto la posibilidad de compartir estas reflexiones de Odet. Entre las prioridades que tiene el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual está poner al alcance de la familia un grupo de materiales y documentos que pueden ser útil para desarrollar estrategias de formación.

Por lo pronto, comparto esta reflexión de Odet Noa, y a los camagüeyanos les recuerdo que pueden descargar varios materiales accediendo al Portal El Callejón de los Milagros.

JAGB

ELEPHANT FEVER. REFLEXIONES SOBRE SU VALOR EDUCATIVO.

Por: Odet Noa Cománs

Publicado: https://www.facebook.com/proyectocelep/

Elefant fever es sin dudas un audiovisual pensado para niños de la primera infancia. Lo primero que lo revela es la imagen, sencilla, solo con los elementos precisos para captar la atención de un niño pequeño desde el primer momento. Ya no se necesitan de los conocidos colores primarios para llamar la atención en estas edades, lo que destacan son diferentes tonos de verde y azul, además del carmelita. No me atrevo a hablar mucho en términos técnicos porque no soy realizadora, eso se lo dejo a nuestros colegas realizadores y fotógrafos a los que hemos compartido el audiovisual. Me referiré más de las características de la historia y el valor educativo para los niños.

Quiero destacar la calidad del audiovisual, que desde su concepción encaja con las características de la edad. Tiempo de duración perfecto (4 minutos aproximadamente). Esto se suma a la excelente utilización de sonidos y música que acompañan la historia, sin diálogos, ni texto, se puede decir que son los sonidos los que refuerzan los comportamientos y los sentimientos de los protagonistas. Al analizar el diálogo del caracol al que no se le entiende la jerigonza que habla, pero que si permite a un niño percibir de inmediato las emociones que trasmite, en este caso negativas, porque lo han molestado y por tanto el caracol se ha puesto bravo. Los elementos antes mencionados, características de la imagen y del sonido empleados en el audiovisual influyen en el desarrollo de los niños. ¿De qué manera?

ü Captan la atención y la memoria del niño, por tanto hace que fijen aquello que pasa en la historia en ese momento y esto a su vez repercute en sus posteriores comportamientos puesto que de identificarse el niño con algún personaje probablemente imite sus comportamientos y con ello sus emociones, sentimientos y la manera de expresarlos a los demás.

Así un elefante que estornuda, un perro solidario y un caracol encerrado y protestón son los protagonistas de este audiovisual. El uso de elementos inverosímil que sorprende y contribuye al desarrollo de la imaginación de los pequeños es también de destacar en esta historia, la búsqueda de alternativas por desaparecer el estornudo es en ocasiones simpática y casi absurda, pero que funciona extraordinariamente bien para divertir si tenemos en cuenta la imaginación en estas edades.

Me atrevo a asegurar que a la mayoría de los niños y niñas de la primera infancia les gustará, pedirán verlo nuevamente, entristecerán con el elefante sin saber, al igual que él, lo que le sucede. Y sentirán satisfacción cuando en el final vean que el caracol los ayuda y los tres terminan siendo amigos.

El valor fundamental está justo en los mensajes que transmite la historia, el final es una enseñanza rotunda: todos podemos buscar alternativas a los problemas y darle soluciones con adecuada comunicación y afectividad. Necesitamos ayudar a los otros, fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor. Ser solidarios y no egoístas. El caracol sabía la respuesta desde el inicio pero por no fijarse en los que estaban a su alrededor no hizo que el elefante se sintiera mejor antes, así hubiese obtenido un beneficio también para él: dormir más y mejor después de haber ayudado.

Lo otro que nos puede enseñar es que es necesario buscar la causa del problema. El perro intentó ayudar al elefante pero pensó que con tapar la trompa era suficiente, por tanto no basta tapar el sol con un dedo se trata de buscar lo que provoca el daño, en este caso lo que provocaba el estornudo era la fiebre y el catarro.

Una tercera enseñanza que encuentro es que debemos saber pedir ayuda a los demás, en ocasiones los otros están encerrados en sus propios asuntos y debemos hacerles ver que si entre todos nos ayudamos la vida es más armoniosa. El caracol estaba encerrado y queriendo dormir pero si el elefante y el perro hubiesen pedido su opinión desde el principio con amabilidad y respecto probablemente hubieran resuelto más rápido su problema.

Sin embargo debo señalar que estas enseñanzas encontradas por mí y otras muchas que podrían encontrar otros adultos, no son necesariamente las que se llevarán los niños. Lo que quiero decir es que si compartimos la historia con ellos, si la vemos, si no nos detenemos a pensar en lo positivo que tiene para la educación de un niño, si lo acompañamos y luego destacamos aquello que vimos que le llamó la atención, buscamos respuestas entre todos y le transmitimos estas enseñanzas, el audiovisual será más provechoso.

Necesitamos que los miembros de la familia, se detengan a disfrutar la belleza del audiovisual, a interpretarlo, a transmitir sus enseñanzas a los más pequeños. Las maneras son muchas y las decidirá cada cual.


Categorías: Blog de autores

LA INFORMATIZACIÓN EXPLICADA A LOS NIÑOS

Cine cubano la pupila insomne - Mié, 06/07/2017 - 08:42

Acá les comparto esta nueva contribución para Cuba posible. Ojalá despertara el ánimo de discutir, rebatir, matizar, lo que allí se plantea, que al final es lo que más importa.

LA INFORMATIZACIÓN EXPLICADA A LOS NIÑOS

En Cuba, el proceso de Informatización de la sociedad desde hace mucho tiempo es algo prioritario. Y en la actualidad, no solo ha sido contemplado como uno de los elementos claves de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución a través del Lineamiento 131, sino que se promueve todo un programa integral de desarrollo, donde importa la infraestructura tecnológica, pero también la formación eficiente de una comunidad de usuarios que hagan un uso creativo de lo informatizado.

Si en cuanto a lo primero se ha adelantado bastante (no todo lo que quisiéramos, pero sí que hay avances), en lo segundo el camino apenas se ha empezado a recorrer, pues en el seno de la ciudadanía no existe aún un concepto claro de lo que significa la informatización. Por lo general, las personas la asocian a problemas que competen solo a los informáticos o trabajadores vinculados al sector, y, por otro lado, la vinculan únicamente al uso de Internet, cuando en realidad estaríamos hablando de procesos más complejos donde no es la conectividad por sí sola a la gran red de redes lo que más importa, sino el uso innovador de la cultura de redes, ya sea vía Internet o Intranet. Por tanto, tan importante como establecer estrategias que nos lleven a informatizar de un modo eficaz el país, lo es socializar la información que pondría a los ciudadanos en contacto no solo con las tecnologías, sino con sus potencialidades.

En este sentido, diríamos que estamos en la necesidad de impulsar lo que en otros lares ya se nombra alfabetización informacional, y que se distingue de la alfabetización tecnológica (dominio de los dispositivos), alfabetización digital (comprensión de los entornos hipertextuales), alfabetización audiovisual (conocimiento del sentido último de lo que proponen las imágenes y sonidos), en que abraza a todas las modalidades de alfabetización antes citadas.

Con la alfabetización informacional se pretende que, a diferencia de los antiguos usuarios que iban a las bibliotecas, y asumían de modo pasivo las reglas impuestas por la institución en cuanto al uso de catálogos, libros, o materiales de estudios, sea el individuo el que construya sus propios caminos en el afán de obtener y compartir conocimientos. Pero esto solo se consigue si logramos poner ante los ojos del ciudadano común las ventajas que propicia para su autonomía el aprendizaje de estas nuevas maneras de gestionar los saberes.

Lamentablemente, esto nunca sucede por decreto. Como apuntaba nuestro Enrique José Varona: “Es muy fácil poner en el papel programas de enseñanza; lo difícil es ponerlos en el cerebro”. Conozco escritores encumbrados para los cuales la computadora no es otra cosa que una versión sofisticada de la antigua máquina de escribir. Tal vez ese sea el mejor ejemplo que tenemos a mano para percatarnos de lo ineficiente que viene resultando nuestro sistema de socialización de las informaciones.

Se supone que los escritores y artistas, en sentido general, sean los heraldos de lo inédito. Los que anuncian la llegada de un universo de cosas que si bien depende de lo material, se va forjando en el espíritu transgresor, y en la imaginación creativa. Aunque sabemos que en este campo tampoco la homogeneidad existe, y que es precisamente de las tensiones y diferencias que se va nutriendo el progreso.

En nuestro caso, la idea de informatizar la gestión cultural parece todavía un disparate o una ficción para el grueso de nuestros artistas. Eso sucede porque sigue mandando en nuestro interior el dragón analógico bajo cuya tutela nos formamos el grueso de los intelectuales nacidos en el siglo anterior. Desde esa posición, que dejó fijado un horizonte de expectativas donde es posible controlarlo casi todo, es obvio que no se pueda entender el espíritu de esta nueva época en la que los individuos experimentan de modo autónomo sus posibilidades de crear, consumir, compartir. De lo cual se desprende uno de los grandes desafíos a asumir: necesitamos poner delante de los ojos de los ciudadanos las ventajas de la informatización, y no solo la tecnología que la hace posible.

Por supuesto, tampoco podemos permitir que nuestro entusiasmo nos haga olvidar que entre el invento tecnológico y su aplicación, por lo general siempre transcurre un tiempo. Si revisamos la historia de la fotografía, de la televisión, del Internet, veremos que en cada caso la aceptación no fue inmediata. El temor de los individuos a incorporar a sus vidas algo de lo cual se desconoce casi todo explicaría las resistencias, las descalificaciones; de allí que cuando hablemos de Informatización de la Sociedad (con mayúsculas) sea necesario pensar en términos de Políticas Públicas.

Solo el Estado podría dejar establecido el conjunto de acciones dirigidas a sentar las bases de un proceso que impacta de modo transversal a la sociedad. Pero es preciso que junto a las inversiones materiales contemple los planes que permitirían acompañar el proyecto, y convertirlo en algo sostenible y capaz de desarrollarse en el tiempo, lo cual solo será posible si conseguimos impulsar en el seno de la ciudadanía desde edades tempranas la alfabetización informacional.

El título de esta reflexión juega, obviamente, con el del célebre texto de Lyotard “La post-modernidad (explicada a los niños)”. Pero es apenas un juego retórico que invita a pensar otros asuntos más concretos, y para nosotros, más urgentes. Ya nadie se acuerda en este país que no fue hasta el 2008 que los cubanos pudimos contratar los servicios de telefonía móvil, o que entrar una computadora demandaba un sinnúmero de formalidades burocráticas.

Ahora ya es normal que la gente se conecte a través del Wifi de Etecsa, o los muchachos en los barrios para jugar en red. A casi nadie le asombra. Sin notarlo, el sistema de instituciones culturales y educativas ha visto multiplicarse ante sí un sinnúmero de competidores que ponen en crisis el antiguo modelo de participación ciudadana en el canje de bienes simbólicos. Ese es el gran desafío que nos convierte a todos en niños que recién comienzan a aprender lo que significa informatizar un país.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores

EL ROBO (1965), de Jorge Fraga

Cine cubano la pupila insomne - Mié, 06/07/2017 - 07:47

Ficha técnica:

ROBO, EL (1965)/ 35 mm/ B y N/ 99’/ Director: Jorge Fraga/ Argumento basado en la obra teatral El robo del cochino, de Abelardo Estorino/ Guión: Jorge Fraga, Abelardo Estorino/ Fotografía: José Tabío/ Edición: Carlos Menéndez/ Sonido: Eugenio Vesa, Ricardo Istueta, Carlos Fernández/ Actúan: Consuelo Vidal, José Manuel Castiñeiras, Magali Boix, Carlos Bermúdez, Isaura Mendoza, José Antonio Rodríguez, Miguel Benavides, José Gallardo, Alejandrina Acosta, Jorge Álamo, Eduardo Alonso, Rogelio Leyva, Guillermo Sánchez, Alberto Ramírez.

Sinopsis:

En una familia pequeño-burguesa de provincia, durante los días de la dictadura de Fulgencio Batista, la supuesta toma de conciencia del hijo, que sostiene relaciones amorosas con una combatiente clandestina, lo hace enfrentarse al padre, hombre temeroso de perder su posición económica y social. La asistente de dirección fue Sara Gómez.

Su director Jorge Fraga sobre el filme

Cuando se hace un trabajo de colaboración tan estrecha es difícil separar los errores que uno ha cometido durante el guión de los errores que uno comete haciendo la película. En la práctica el guión no es más que un plan, la primera etapa de la realización. Puedo ahora señalar como defecto la insuficiencia de riqueza sicológica en algunos personajes. Por ejemplo, el de Consuelito Vidal, que no aparece en la obra de teatro, donde simplemente se le menciona. Su elaboración es posterior. (…) En la película hay dos aspectos; uno irónico-crítico que tú llamas cáustico, y otro la utilización de elementos llamados melodramáticos, que yo prefiero calificarlo de falso patetismo. Estos dos aspectos están contrastados en la película, de tal manera que la intención irónica está dirigida específicamente contra este falso patetismo de la sensibilidad pequeño-burguesa. (…) El robo es una crítica al falso patetismo de cierto tipo de relaciones familiares de nuestra pequeña burguesía. Esta forma de sensibilidad también puede ser “melodrama”. Claro que intenté utilizar estos elementos como un medio, no como un fin, sin olvidar que estaba corriendo un gran riesgo. Desde el principio lo sabía. A veces los elementos que uno quiere utilizar lo utilizan a uno. (…) Con la escena de la pelea familiar pretendía llevar al público emociones contradictorias a fin de provocar algo así como una catarsis, es decir, una liberación de los elementos más superficiales y externos, convencionales de su propia sensibilidad. Lo que hace que la madre de cierto modo sea un “despojo”, digamos pequeñoburgués, “culto”. La criada hace otro tanto en términos populares, “vulgares”. Se contrastan dos sensibilidades que tienen un fondo común pero que se oponen de tal modo que el espectador se ve obligado a reaccionar. Cuando el público ríe de la criada está reaccionando contra sí mismo, contra una emoción con la cual previamente se había identificado. Es la técnica del choque de las emociones, cuya historia en el cine es muy larga. (…) El filme tiene muchos errores e imperfecciones, pero en conjunto no es un fracaso. Con relación a En días como estos significa en ciertos aspectos un paso de avance. (…) Ando buscando un cine que puede definirse en tres palabras: nacional, popular y socialista.”


Categorías: Blog de autores

DÍAS DE DICIEMBRE (2016), de Carla Valdés León

Cine cubano la pupila insomne - Mar, 06/06/2017 - 20:07

El crítico Pedro R. Noa ha dejado un comentario en el blog, que creo que vale la pena resaltar en la zona principal del sitio, pues, hasta donde conozco, es lo único que se ha escrito sobre el documental Días de diciembre, que acaba de ganar el premio principal en el recién finalizado Festival Imago, y fue exhibido en el pasado Festival de La Habana.

Sobre Días de diciembre, de Carla Valdés León

Por Pedro R. Noa Romero

Esto lo publiqué en mi página en FB cuando Días de diciembre se iba a exhibir en el Festival de La Habana:

Días de diciembre: Ellas buscan otra memoria sobre la guerra en Angola
La introducción de Días de diciembre, documental de Carla Valdés León (Estado Civil: Unidas), parece seguir la línea oficial de otros tantos que se han acercado a la gesta de Angola. Sin embargo, inmediatamente de reproducir la ceremonia oficial en el Cacahual de la Operación Tributo, mediante un material audiovisual de archivo, la imágenes pasan a narrarnos la preparación de una ceremonia similar, alejada de aquella en el tiempo, esta vez en el Cementerio de Colón, y allí, mientras unos ancianos se acomodan en unas sillas al sol y la orquesta de ceremonias de las FAR, ensaya y afina, entra en over una voz joven, femenina, con este texto:

Mi abuela guarda una foto de cuando fue a Angola en 1984. Ella está al centro, vestida de verde con un ramo de flores blancas en la mano. Al preguntarle, me cuenta que antes de salir una amiga le había pedido que al llegar a Angola le pusiera flores en la tumba de su hijo en el cementerio de Luanda. Yo tengo esos recuerdos en mi memoria como escenas de una película; pero esos recuerdos no son míos”.

A partir de aquí comienza un viaje por la memoria y la geografía de toda Cuba, guiada por la voz joven de esta narradora- entrevistadora, la propia directora, que reconstruye la historia desde esos recuerdos otros de los protagonistas de aquella conflagración, pero no desde los oficiales, sino de los soldados, los hombres que fueron allí y conocieron la guerra. ¿Quiénes son ahora y cómo recuerdan aquellos días?

Elemento destacable en la concepción del discurso de Días de diciembre es su equipo de realización conformado en su mayoría por muchachas, todas compañeras de Carla en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación audiovisual (FAMCA). Ellas: Claudia Ruiz, Daniela Muñoz, Natalis Herrera, aportan mucho al diseño visual, sonoro y, por supuesto, a la producción.

No se pierdan el final de esta obra. Pocos documentales cubanos han logrado un desenlace tan poético y desgarrador a la vez, mediante la conjunción entre fotografía, diseño sonoro y la última intervención de su directora narradora.

Días de diciembre se va a exhibir en el 38 Festival de cine dentro de la sección Latinoamérica en perspectiva, como parte de la selección hecha dentro del apartado Memoria… Pobre destino para tan buen documental.

FICHA TÉCNICA:

Días de diciembre/ 2016/ Cuba/ Documental/ 45’/ Color/ D y G: Carla Valdés León/ F: Claudia Ruiz/ E: Frank L. Velázquez/ M: Wilma Alba/ Sonido: Natalis Herrera/ Productor: Daniela Muñoz Barroso/ Compañía productora: Estudio ST.

Sinopsis:

La Operación Tributo tuvo lugar en Cuba el 7 de diciembre de 1989. En ella se veló y dio sepultura a los 2289 cubanos caídos en el cumplimiento de su misión internacionalista en África. Oscar, Juana y sus hijas estaban allí, así como también Delfín y sus padres. Ahora, vuelven a estar presentes aquí, en los recuerdos…


Categorías: Blog de autores

Premios del 17 Festival IMAGO

Cine cubano la pupila insomne - Mar, 06/06/2017 - 06:00

Gran Premio: Días de diciembre. Documental dirigido por Carla Valdés.

Ficción: Patria blanca. Dirigido por Leandro de la Rosa.

Documental: Días de diciembre dirigido por Carla Valdés.

Animación: Ahmed Bueno por Jameson magic

Mejor dirección: Leandro de la Rosa por Patria blanca

Mejor producción: Lila Falcón por Patria blanca

Mejor fotografía: Jessica Franca por Oculta

Mejor sonido: Bryan González por Las cigarras deben cantar

Mejor edición: Frank Luis Velázquez por Días de diciembre

Guion inédito: Fernando Fraguela por 17 minutos.


Categorías: Blog de autores

YUNAISY (2013), de Juan Pablo Daranas Molina

Cine cubano la pupila insomne - Dom, 06/04/2017 - 17:24

Ignoro si Juan Pablo Daranas Molina tenía en mente al Gutiérrez Alea de Hasta cierto punto (1983), cuando filmaba su intenso corto Yunaisy (2013). Puede ser, pues no existen muchos filmes cubanos que aborden ya no el asunto de la censura en su forma más explícita, sino el de la autocensura (que, a mi juicio, hace más daño), y como recordarán los espectadores, en aquella cinta un guionista debía enfrentar las objeciones de un director que no se sentía a gusto con el nuevo rumbo de las investigaciones hechas por el escritor.

El cortometraje comienza con la cámara internándose a través de un estrecho pasillo, en cuyas paredes pueden verse enmarcadas las fotos de los que han sido hasta el momento nuestros principales cineastas: Titón, Santiago Álvarez, Nicolás Guillén Landrián, Sara Gómez, por citar algunos…

Hay aquí un homenaje que no sorprende. También los nuevos cineastas cubanos están sometidos a esa ley psicológica casi natural donde los que ya no están, a pesar de su ausencia física, siguen diseñando nuestros horizontes de expectativas cotidianas. Un poeta cubano como Luis Marimón tenía una percepción desgarradora del asunto: “Tengo en mi vida dos desgracias: haber nacido y haber vivido tanto como para enterrar mis muertos y soñar sobre ellos”.

Pero no es una cuestión de poesía y sentimiento, sino de imperativo que germina en lo más profundo de nuestro subconsciente, y se convierte en norma invisible. “La Humanidad está compuesta por muchos más muertos que vivos”, apuntaba Comte, para añadir sin sentimentalismo alguno: “Los muertos gobiernan a los vivos”, criterio compartido por Ortega y Gasset en “Meditaciones del Quijote”: “Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime”.

Para un pensador tan hereje y todavía tan vigente en sus disecciones como Carlos Marx, “la tradición de todas las generaciones muertas oprime, con peso muy pesado, el cerebro de los vivos”. Marx supo ver la falta de independencia real que hay en los individuos cuando intentan cambiar de modo consciente las reglas heredadas. Incluso en esos momentos de crisis revolucionarias, nos dice, es cuando más ayuda le piden a los hombres ilustres del pasado.

Una lectura sintomática del corto de Daranas podría orientar nuestras pesquisas hacia esa zona poco debatida de nuestro cine más joven: las relaciones que establece con el discurso más profundo de sus antepasados. No hablo de los homenajes explícitos que muchas veces hacen a figuras cimeras como las que mencionamos antes, sino del diálogo crítico que establecen a partir de la inevitable intersección de circunstancias diversas.

Pues por mucho que Daranas pueda admirar a Titón, los escenarios en que se mueven los realizadores de este nuevo cine son absolutamente inéditos, lo que lo obligaría a pensar sus circunstancias de otra manera. No importa que el problema de la censura en la Cuba post-59, como fenómeno general, parezca inalterable. Solo es apariencia, en tanto hasta quienes censuran saben de las nuevas posibilidades de difusión informal que brindan las más modernas tecnologías. De allí que escuchemos al personaje de Alfredo ordenarle a Carlos: “Encárgate de que no quede ninguna copia regada por allí, okey, que asimismo se filtra para la calle, y entonces sí que tú sabes por donde salimos…”.

A partir de ese momento, ya no estaremos en presencia de un material que denuncia los mecanismos de censura legitimados por una institución, sino que hablaríamos de una cinta que describe la lucha interior que debe sostener un individuo con el autocensor que todos llevamos dentro.

Esto es importante resaltarlo porque, a mi juicio, al cambiar la perspectiva del relato queda en pie una interrogante que habla de la responsabilidad ética del individuo que filma y asume sus decisiones últimas como creador, en nombre de alguien a quien filmó para hablar de sus problemas existenciales: ¿cuántos realizadores en su paso por festivales que gustan premiar lo “exótico” no olvidarán que más importante que los posibles premios, es el subalterno que prestó su voz e imagen para que existiera el filme?

En términos cinematográficos, Daranas ha encontrado una inquietante solución a su relato (inquietante porque no cierra la historia, sino que invita a seguir pensándola). El plano secuencia único a través del cual hemos accedido a la trama culmina con la fantasmal Yunaisy expresándose en la pantalla. Pero al igual que Spivak sacó a relucir en los ochenta las dificultades del subalterno para hablar con efectividad, aquí también nos queda la incertidumbre de si la voz de ese personaje alcanzará algún día dentro de la sociedad el lugar de enunciación que merece, y que la pondría a hablar sin intermediarios.

No sabemos si Carlos, el cineasta, suprime o no la escena. Pero eso importa poco: corresponde a nosotros, los espectadores, prolongar los debates que traigan a un primer plano los reclamos de esa voz del trasfondo.

Juan Antonio García Borrero

Ficha técnica:

Título: Yunaisy/ Año: 2013/ 13’/ B y N/ P: Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (ISA)/ Productores: Pablo Agüero Cantero, J. P. Daranas Molina/ D: J. P. Daranas Molina/ G: Ana A. Alpízar, J. P. Daranas Molina/ F: Alejandro Menéndez Vega/ S: Irina Carballosa/ A: Waldo Franco, Ernesto del Canal, Yaité Ruiz, Andrea Doimeadiós, Leandro de la Rosa.


Categorías: Blog de autores

EL INTELECTUAL, EL BURÓCRATA, Y EL SERVIDOR PÚBLICO

Cine cubano la pupila insomne - Sáb, 06/03/2017 - 08:35

Mientras leía el excelente artículo de Juan Nicolás Padrón sobre burócratas y servidores públicos, pensaba en el papel que debía jugar el intelectual en este escenario. Intelectual es un concepto que también debería ser mejor definido, porque al aislarlo a partir de los roles que ha jugado tradicionalmente, se perderían de vista los cambios sustanciales que está viviendo la humanidad en los modos de organizar la existencia.

Hoy pareciera que la palabra intelectual apenas sirve para nombrar e identificar a un grupo de personas que se dedican a teorizar, o, como diría Martí, tallar en las nubes, lo que convierte a esos individuos en paradigmas perfectos del trasnochado pensamiento utópico. Que la voz del intelectual ha perdido influencia dentro de ese conjunto de discusiones públicas que conforman a cualquier nación, es fácil de apreciar: los goles menos brillantes de Cristiano o Messi tienen más eco que el más trascendental de los debates intelectuales que aborden la vida ciudadana. No es una queja, sino un diagnóstico.

Coincido con Padrón cuando apunta,

No hay por qué satanizar a todos los funcionarios ni confundirlos a todos con burócratas ―recuerdo que una vez, con su habitual genialidad, Leo Brouwer admitió la existencia del funcionario sensible, “escalón superior de la burocracia”―, pero hay que identificar a los “servidores públicos” que elogiaba Mill, de los que analizó Weber para cumplir un encargo capitalista y que han perfeccionado sus mecanismos de enmascaramiento”.

Para mí un buen servidor público es aquel que propicia la creatividad en función del bienestar de la comunidad a la que él mismo pertenece. Es, en todo caso, un gran facilitador. Un burócrata, en cambio, no piensa en la comunidad ni facilita experimentos: piensa en cuidar su puesto. De allí su escasa y casi nula vocación a correr riesgos y experimentar. El reglamento establecido y el cumplimiento escrupuloso de las leyes heredadas es lo único que interesa. Cuando alguien invita a repensar públicamente las esencias de lo que podría ser su gestión, se lo toma como una crítica personal que pone en peligro su autoridad, no que busca enriquecer con nuevas miradas lo que en definitiva la realidad, en su constante dinámica, nos va exigiendo que modifiquemos.

El burócrata a secas es un experto en interpretar los puntos de vistas diferentes como algo definitivamente antagónico. Pero esa interpretación agónica no está orientada en el sentido que le daría Chantal Mouffe, por ejemplo. No hay aquí una conciencia de que los conflictos son, a la larga, el motor del desarrollo social, sino que asumen los mismos como gérmenes patógenos que dañan un tejido social que ya imaginaron todo el tiempo armónico, gracias a las miradas superficiales que obtienen de la sociedad desde su cómodo puesto. Siempre que me encuentro con este tipo de individuo que se da el lujo de prescindir del debate porque cree que su punto de vista es el único que vale, pienso en Quills, ese filme de Philip Kaufman que pone en boca de Sade el siguiente bocadillo: “¿Tan frágiles son vuestros credos que no resisten la oposición?”.

Lo otro es el manejo del Tiempo (con mayúsculas), que administrado por estos señores hubiese multiplicado las dudas de San Agustín cuando confesaba no saber qué era si le preguntaban por su concepto. El poder de los burócratas para decidir si se puede resolver “ahora”, “después” o “nunca” determinadas situaciones, convierte a los ciudadanos comunes en víctimas de una procrastinación colectiva que termina dañando a la comunidad. La coyuntura (inefable y por ello mismo siempre a la mano) se transforma en la gran coartada que legitima el interminable ralenti en que de pronto entra la posible solución de determinados problemas. La observación de Padrón en su artículo mejor no puede ser:

Resulta común escuchar que “estamos trabajando en esa dirección”. Es la respuesta de quien no desea profundizar en el problema planteado, y como el tiempo es un recurso que los burócratas saben manejar a la perfección para su beneficio, el gerundio puede prolongarse hasta el advenimiento de una nueva era geológica; oculta, además, la causa de la deficiencia, no precisa en magnitud medible el tiempo de ejecución de las tareas que la resolverían, ni los posibles obstáculos o las personas e instituciones implicadas”.

¿Qué hacer entonces en medio de un escenario donde la burocracia a secas parece multiplicarse por gemación? Por allá arriba mencioné que, más que quejarnos, deberíamos atender a los diagnósticos, y a la realidad en toda su complejidad. Eso significa que, incluso en escenarios como los descritos, siempre será posible encontrar servidores públicos sensibles, creativos.

Y es hacía allí donde el intelectual (él también es un servidor público, aunque no ocupe puestos en la Administración) debe dirigir todas sus energías, con el fin de establecer alianzas fecundas. Si nos quedáramos en el inventario de los males que propicia el ejercicio de una burocracia rutinaria y omnipresente, perderemos de vista las muchas posibilidades que siempre quedan abiertas. Porque además un buen servidor público es, en definitiva, también un intelectual.

Juan Antonio García Borrero


Categorías: Blog de autores